El S&P500 podría trepar hasta los 9.000 puntos a mediados de 2027, según analistas de J.P. Morgan Private Bank.
La proyección, que el propio banco califica como "completamente plausible" aunque no la define como su escenario base, implica un salto de aproximadamente 22% desde los niveles actuales del principal índice bursátil de Estados Unidos.
El argumento central es que las ganancias corporativas no paran de crecer: el índice ya lleva seis trimestres consecutivos con crecimiento de utilidades de dos dígitos, lo que muestra que la suba del mercado se apoya en resultados concretos y no solo en expectativas.
Los números lo confirman: el crecimiento global de ganancias pasó de 15,3% interanual en el cuarto trimestre de 2025 a 22,6% en el primero de 2026, el registro más alto en más de cuatro años.
"Aunque no es el caso base, el S&P500 podría alcanzar hasta 9.000 a mediados de 2027. Una ganancia de ~22% desde los niveles actuales puede parecer optimista, pero sigue siendo completamente plausible", señalaron desde J.P. Morgan Private Bank.
La IA tiene que salir del mundo tech para que el rally continúe
Para que ese escenario se concrete, la inteligencia artificial tiene que dejar de ser un fenómeno exclusivo del sector tecnológico y traducirse en mejoras de productividad y márgenes en industrias mucho más diversas.
Hasta ahora, el rally benefició sobre todo a fabricantes de chips, compañías de software y proveedores de infraestructura cloud.
La inversión ya está en marcha: los grandes proveedores de nube destinan más de u$s800.000 millones anuales en gasto de capital vinculado a IA, cifra que escalaría hasta unos u$s1,16 billones para 2027.
Si ese desembolso genera automatización y reducción de costos fuera del mundo tech, el impacto sobre las ganancias podría derramarse al conjunto del índice.
Los analistas trazan un paralelo con los años noventa, cuando un boom de productividad llevó al S&P500 a registrar cinco años consecutivos con rendimientos superiores a 20%. El mensaje: un ciclo prolongado de expansión no sería una anomalía sin precedentes.
Qué riesgos podrían frenar la escalada del índice
Entre los riesgos, el banco señala la suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años, que avanzaron más de 40 puntos básicos en mayo, encareciendo el costo del capital. También pesan las tensiones geopolíticas, que suelen generar volatilidad en sectores como energía y comercio internacional.
Aun así, J.P. Morgan considera que la corrección reciente en acciones de semiconductores y en valores de momentum es "completamente saludable" y ayuda a reordenar posiciones antes de un eventual nuevo tramo alcista.
La hoja de ruta combina ambición con condiciones concretas: si la economía absorbe la inteligencia artificial con la misma profundidad con la que hoy la financia, el objetivo de 9.000 puntos no estaría fuera de alcance.