La morosidad en los créditos otorgados por entidades financieras volvió a incrementarse durante marzo, consolidando una tendencia preocupante que afecta principalmente a las familias y genera señales de alarma dentro del sistema financiero.
De acuerdo con datos procesados por la consultora 1816 utilizando información de la Central de Deudores del BCRA, la mora total del sector privado escaló del 6,7% al 7,0% durante el último período relevado.
La evolución negativa observada durante los últimos meses refleja un deterioro sostenido en la capacidad de pago de hogares y empresas, mientras bancos, fintech y prestamistas comienzan a reforzar medidas defensivas frente al riesgo financiero.
La mora familiar entra en zona crítica
Dentro del segmento de hogares, el deterioro financiero se volvió particularmente severo, ya que la morosidad trepó hasta 11,5%, acumulando 17 meses consecutivos de incrementos y alcanzando el registro más elevado observado desde 2004.
La velocidad del empeoramiento también encendió alarmas dentro del sistema financiero, considerando que en octubre de 2024 la irregularidad apenas alcanzaba 2,5%, multiplicándose prácticamente por cinco en menos de un año y medio.
El panorama más delicado aparece entre entidades no financieras, donde operan billeteras virtuales y fintech, debido a que la mora escaló hasta 30,1% en marzo, superando claramente el 29,0% informado durante febrero.
Actualmente, las entidades no financieras concentran aproximadamente el 17% del total de financiamientos destinados a familias, lo que amplifica el impacto potencial que podría tener este deterioro sobre el conjunto del mercado crediticio.
Los bancos reaccionan ante la emergencia
Frente al avance de la morosidad, bancos públicos y privados comenzaron a implementar distintos mecanismos de alivio financiero destinados a clientes con dificultades crecientes para afrontar cuotas, préstamos personales y otras obligaciones crediticias.
Las entidades activaron programas especiales buscando contener el incremento de la morosidad y reducir el impacto creciente que el deterioro crediticio viene generando sobre hogares endeudados y sectores económicamente vulnerables.
Entre las principales medidas adoptadas actualmente por bancos públicos y privados frente al avance de la mora se destacan:
- Los bancos públicos ofrecen refinanciaciones con tasas más bajas y mayores plazos para facilitar pagos.
- Algunas entidades también evalúan aplicar quitas parciales sobre deudas acumuladas por clientes afectados.
- Los bancos privados mantienen posiciones más cautelosas, aunque igualmente habilitan planes excepcionales específicos.
El crecimiento económico no alcanza a las familias
Resulta llamativo que el fuerte incremento de la mora ocurra simultáneamente con un crecimiento del PBI de 1,8% registrado entre octubre de 2024 y febrero de 2026, según los datos económicos difundidos recientemente.
La situación expone serias dificultades para trasladar la recuperación económica hacia los ingresos reales de la población, dejando a numerosos hogares con crecientes problemas para afrontar pagos y obligaciones financieras asumidas anteriormente.
Desde el Banco Central sostienen que esta suba de irregularidad está vinculada con créditos otorgados "a ciegas" durante 2024 y parte de 2025, cuando bancos prestaron dinero sin evaluar correctamente perfiles financieros.
Ese proceso terminó agravándose luego del shock de tasas de interés registrado el año pasado, fenómeno que elevó considerablemente el peso de las cuotas y deterioró rápidamente la capacidad de pago de numerosos deudores.
El crédito se enfría y las tasas siguen altas
El escenario de elevada morosidad ya impacta directamente sobre la oferta crediticia, debido a que los préstamos en pesos al sector privado registraron durante abril su cuarta caída consecutiva en términos reales.
Al mismo tiempo, las tasas de interés continúan en niveles elevados pese a una mayor estabilidad observada recientemente dentro del mercado financiero y las referencias vinculadas al costo del dinero de corto plazo.
Las líneas de préstamos personales promediaban un costo cercano al 68,3% nominal anual durante comienzos de mayo, manteniéndose prácticamente sin cambios respecto de meses previos registrados dentro del sistema financiero argentino.
Según la consultora 1816, las entidades financieras sostienen estas tasas elevadas como mecanismo defensivo frente al creciente riesgo de impago que actualmente condiciona la evolución del mercado crediticio privado.