Ripple aseguró una línea de financiamiento de u$s200 millones junto a Neuberger Specialty Finance para potenciar Ripple Prime, su plataforma orientada a grandes inversores.
El objetivo es cubrir la demanda creciente de capital entre clientes que operan al mismo tiempo en mercados financieros tradicionales y en criptomonedas.
La movida no es menor. Hasta ahora, los servicios de prime brokerage eran terreno casi exclusivo de los grandes bancos de Wall Street. Ripple busca entrar en ese espacio y ofrecer todo eso bajo una sola plataforma, sumando activos digitales al menú.
Estos servicios incluyen:
- Financiamiento para operaciones de gran volumen
- Ejecución de transacciones en múltiples mercados
- Gestión centralizada de posiciones en distintos activos
Noel Kimmel, presidente de Ripple Prime, explicó que el acceso estable a liquidez se volvió un requisito crítico para las instituciones que quieren moverse entre distintos tipos de activos sin depender de múltiples intermediarios.
Por su parte, Peter Sterling, director de Neuberger Specialty Finance, describó a Ripple Prime como una plataforma que combina agilidad fintech con estándares de cumplimiento equiparables a los de la banca tradicional.
El negocio cripto institucional muestra resultados exponenciales
El negocio viene en alza. Tras la compra de Hidden Road en 2025, Ripple Prime triplicó sus ingresos interanuales, traccionado por el aumento de la actividad institucional en cripto, renta fija y otros mercados. Además, la compañía ya cerró una ronda de u$s500 millones con respaldo de Fortress Investment Group y Citadel Securities.
La integración reciente de Hyperliquid (una plataforma de trading descentralizado) dentro de Ripple Prime refuerza esa visión: administrar posiciones en mercados cripto y tradicionales desde un mismo lugar, con las mismas reglas operativas.
El acuerdo llega en un momento en que los grandes fondos siguen ampliando su exposición a activos digitales, impulsados por la expansión de ETF spot y nuevos productos regulados en Estados Unidos.
Para Ripple, la operación va más allá del capital. La compañía dejó de presentarse solo como una empresa de pagos blockchain para posicionarse como infraestructura financiera institucional: el puente entre Wall Street y el ecosistema cripto.