Nvidia, una de las principales empresas del momento, vislumbró un alza de sus acciones, que se dispararon en Wall Street pese a los rumores de un conflicto entre su CEO, Jensen Huang, y el presidente Donald Trump, en torno a la política de exportación de chips avanzados hacia China.
Los títulos de la compañía alcanzaron nuevos máximos históricos, impulsados por la fuerte demanda de procesadores de inteligencia artificial, mientras el trasfondo político generó incertidumbre sobre la relación entre la Casa Blanca y el gigante tecnológico.
Nvidia se dispara en Wall Street pese a una polémica medida de Trump
Los reportes surgieron luego de que Huang fuera excluido de la cumbre Trump–Xi en Pekín, prevista para el 14 de mayo, donde más de diez directores ejecutivos estadounidenses acompañarán al presidente en un intento de recomponer la relación comercial con China.
Aunque la Casa Blanca había invitado a líderes de Apple, Qualcomm y Citigroup, la ausencia de Nvidia generó especulaciones sobre un distanciamiento entre Huang y Trump.
El CEO, sin embargo, declaró que sería "un honor" representar a Estados Unidos si fuera convocado, intentando despejar rumores de fricción.
En paralelo, Huang defendió en la conferencia global del Instituto Milken que Estados Unidos debe mantener su liderazgo en IA y evitar que China acceda a los chips más avanzados de Nvidia.
El ejecutivo respaldó las restricciones a la exportación de las nuevas plataformas Blackwell y Rubin, aunque pidió que se permita cierta competencia global para sostener ingresos y seguridad económica.
Trump, por su parte, autorizó la venta del chip H200 a clientes chinos "aprobados", con la condición de que el 25% de los ingresos se destine al gobierno estadounidense, lo que generó tensiones en el sector.
A pesar de este contexto político, las acciones de Nvidia se dispararon en Nueva York. Los inversores interpretaron que, más allá de las restricciones, Nvidia mantiene una posición dominante en el sector y que su crecimiento no se verá frenado por las tensiones diplomáticas.
Para los mercados, el resultado de la cumbre en Pekín será clave: una desescalada podría abrir nuevas oportunidades de negocio, mientras que un endurecimiento de las restricciones elevaría el riesgo de inversión en Asia.