Huang comparó el avance de la AGI con los inicios de Internet, cuando todo crecía rápido pero no todos los proyectos tenían continuidad
02.04.2026 • 09:56hs • Humanos vs. máquinas
Humanos vs. máquinas
La AGI ya llegó según Nvidia y el debate sobre la inteligencia entra en otra etapa
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, aseguró que la inteligencia artificial general (AGI) ya no es una promesa futura, sino una realidad presente y abrió un nuevo capítulo en la discusión sobre qué entendemos por inteligencia y hasta dónde llegan las máquinas.
La AGI se define como la capacidad de un sistema informático para aprender y ejecutar cualquier tarea intelectual que un ser humano pueda realizar.
No se trata de una IA especializada en funciones concretas, sino de una tecnología con versatilidad cognitiva, que puede razonar y adaptarse a distintos contextos.
Sin embargo, no hay una definición única: algunos investigadores afirman que la AGI funciona con autonomía total y conciencia contextual, mientras que otros creen que los sistemas funcionan encadenando tareas y sin supervisión constante.
Para el CEO de Nvidia la inteligencia artificial general ya se alcanzó y citó el avance de agentes y plataformas como OpenClaw, que ya pueden desarrollar plataformas digitales que logran una adopción masiva en muy poco tiempo, algo que antes solo era posible con trabajo humano.
Según explicó en el podcast de Lex Fridman, esa autonomía marca un cambio de paradigma, donde las máquinas ya no son simples herramientas, sino actores capaces de ejecutar proyectos complejos con lógica propia.
AGI: límites y advertencias
A pesar del optimismo sobre el avance de la AGI, Huang puso algunos reparos. En ese sentido, el CEO reconoció que estos sistemas pueden operar empresas o generar productos exitosos, pero carecen de visión estratégica y sostenibilidad a largo plazo.
"La probabilidad de que 100.000 de esos agentes creen Nvidia es del cero por ciento", enfatizó.
El ejecutivo trazó un paralelismo con los primeros portales de Internet, que alcanzaron gran popularidad en poco tiempo pero mucho no fueron lo suficientemente sólidos para mantenerse en el tiempo.
Las palabras de Jensen Huang reflejan un cambio de época. La inteligencia artificial dejó de evaluarse por sus promesas y comenzó a medirse por lo que efectivamente logra en escenarios reales.
La irrupción de agentes autónomos genera presión sobre las compañías, que deben incorporar estas herramientas sin perder control ni coherencia en su estrategia.
En este marco, la AGI ya no aparece lejana en el horizonte, sino como algo cada vez más cercano que plantea un desafío: cómo aprovechar su autonomía sin renunciar a la conducción estratégica algo que, por ahora, solo pueden hacer los humanos.