El nuevo informe trimestral del BlackRock Investment Institute marca un giro claro en la lectura de los mercados globales. El gigante plantea que el esquema clásico de diversificación que implementó por décadas "dejó de funcionar" y obliga a los inversores a redefinir sus carteras en torno a grandes fuerzas estructurales con la inteligencia artificial, la geopolítica y las restricciones de oferta como ejes centrales.

Según la firma, el mundo entró en un régimen distinto en el que los resultados económicos ya no están dominados por el ciclo tradicional de demanda, sino por shocks de oferta, especialmente en energía, y por decisiones de inversión concentradas en un puñado de grandes compañías tecnológicas.

Uno de los diagnósticos más contundentes del informe es que la diversificación tradicional perdió efectividad. La correlación entre acciones y bonos se volvió más positiva desde la pandemia, lo que reduce la capacidad de los portafolios para amortiguar shocks. Al mismo tiempo, el bajo term premium en los bonos deja margen para nuevas subas de tasas, lo que debilita aún más su rol como cobertura.

En ese contexto, BlackRock advierte que muchas carteras que aparentan estar diversificadas en realidad esconden apuestas concentradas en los mismos factores de riesgo, principalmente ligados al crecimiento tecnológico y a la evolución de la inflación.

La inteligencia artificial como motor y como riesgo del mercado

El informe ubica a la inteligencia artificial en el centro del nuevo régimen. El gasto de capital de las grandes tecnológicas, los llamados hyperscalers, alcanza niveles tan elevados que pasa a tener impacto macroeconómico. Esta dinámica implica que decisiones microeconómicas de un grupo reducido de compañías pueden definir el rumbo de la economía global.

Sin embargo, ese proceso no es lineal. BlackRock señala que el despliegue de la IA genera primero presión inflacionaria por la inversión en infraestructura, energía y hardware, antes de traducirse en mejoras de productividad. Esto refuerza la idea de tasas más altas por más tiempo y limita el margen de relajación monetaria en el corto plazo.

Renato Campos, CEO de Greyhound Trading, plantea a iProUP que el último informe de BlackRock deja una confesión más que relevante: "Los portafolios diversificados y de largo plazo, los mismos que la industria promovió durante décadas, ya no funcionan como se prometía".

Según su lectura, el diagnóstico es que los bonos dejaron de actuar como refugio y la diversificación terminó siendo, en muchos casos, una ilusión. "Frente a ese cambio de régimen, BlackRock ahora recomienda revisar posiciones con mayor frecuencia y estar preparados para moverse rápido", dice Campos.

En otras palabras, señala el experto, el mensaje se acerca más a lo que históricamente hizo el inversor de mediano plazo, incluyéndose a sí mismo, "un perfil que durante años fue mirado con cierta condescendencia por la industria".

El ejecutivo va un paso más allá y pone en cuestión el concepto de largo plazo. Sostiene que no era solo una estrategia basada en fundamentos, sino también un modelo de negocio rentable para la industria financiera, "que permitía capturar comisiones durante años mientras el capital permanecía invertido, muchas veces apenas compensando la inflación".

Desde su perspectiva, el cambio de régimen no es reciente y puede rastrearse al menos hasta la crisis de 2008. "Lo que cambia ahora es el discurso", advierte. Aun así, Campos destaca que el informe acierta en identificar dónde están hoy las oportunidades: "La infraestructura vinculada a la inteligencia artificial, el sector energético y el crédito emergente, con horizontes de inversión más concretos y menos dependientes de promesas de largo plazo".

Otro de los puntos clave que destaca el documento es el aumento del apalancamiento en el sistema. Las compañías tecnológicas financian el desarrollo de la IA con deuda, en un contexto donde los gobiernos ya presentan niveles elevados de endeudamiento. Esta combinación incrementa la vulnerabilidad del sistema financiero ante movimientos abruptos en las tasas de interés o en las condiciones de liquidez.

Micro es macro ahora

Estrategia: menos pasividad y más decisiones activas

Frente a este escenario, BlackRock propone un cambio en la forma de construir carteras. La recomendación central es abandonar la lógica pasiva basada en clases de activos y adoptar un enfoque más dinámico, basado en escenarios y factores de riesgo.

El informe sugiere revisar con mayor frecuencia las asignaciones estratégicas, incorporar "planes B" ante cambios de mercado y analizar las exposiciones a nivel de portafolio completo, en lugar de por instrumentos individuales. En términos concretos, BlackRock define varias preferencias:

Además, el contexto de innovación financiera y digitalización abre nuevas alternativas como la tokenización de activos como el futuro de Wall Street y el avance institucional en cripto. 

En paralelo, el posicionamiento del gigante también se refleja en su incursión en activos digitales, como su apuesta por Bitcoin mientras crece la tendencia y el desarrollo de nuevos productos financieros.

Incluso, la firma avanza con instrumentos innovadores como su ETF de Ethereum con staking con grandes inversiones, que combinan exposición a precio y rendimiento.

En el ecosistema blockchain, también impulsa la infraestructura con iniciativas como su estrategia digital con 500 millones en activos tokenizados, consolidando una tendencia estructural.

Por último, el crecimiento de estos vehículos se refleja en productos como el ETF de Bitcoin que ya posee el 2,7% del suministro total, evidenciando el peso creciente del capital institucional.

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