La Universidad Torcuato Di Tella anticipó que la inflación de mayo de 2026 rondará el 4% según las expectativas de la población. El dato surge de su relevamiento mensual, que mide cómo perciben los argentinos la evolución de los precios a corto y mediano plazo.
De acuerdo con el informe, la inflación esperada para los próximos 30 días se ubica en 3,93% según el promedio de las respuestas y en 3% según la mediana. Esto refleja una percepción todavía elevada sobre la dinámica de precios en el corto plazo.
El estudio fue elaborado por el Centro de Investigación de Finanzas, que releva de manera periódica las expectativas inflacionarias a nivel nacional. Se trata de un indicador seguido de cerca por analistas y economistas.
En paralelo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado había proyectado que la inflación de abril se ubicaría en torno al 2,6%, lo que marca una diferencia entre las previsiones del mercado y la percepción de los consumidores.
En comparación con marzo, las expectativas para el corto plazo mostraron una leve baja en el promedio, que pasó de 4% a 3,93%. Sin embargo, la mediana se mantuvo estable en 3%, lo que indica cierta estabilidad en las respuestas centrales.
A nivel anual, las expectativas de inflación se ubicaron en 34% según el promedio y en 30% según la mediana. En este caso, se registró un leve aumento frente al mes anterior.
En marzo, la proyección anual promedio había sido de 33,5%, por lo que el incremento fue de 0,5 puntos porcentuales. La mediana, en tanto, no mostró cambios respecto del período previo.
El informe también detectó diferencias según la región. En la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires las expectativas mostraron una leve baja, mientras que en el interior del país se registró un aumento.
En el interior, la expectativa promedio subió de 32% a 33%. En contraste, en el Gran Buenos Aires bajó apenas de 35,7% a 35,6%, y en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 36,1% a 35,9%.
Otro de los aspectos analizados fue la brecha entre hogares según nivel educativo, utilizado como aproximación al nivel de ingresos. En abril, esa diferencia se redujo a 1,5 puntos porcentuales.
En marzo, la distancia entre ambos segmentos había sido mayor, alcanzando los 2,3 puntos. La reducción muestra una leve convergencia en las expectativas inflacionarias entre distintos grupos sociales.
En detalle, los hogares de mayores ingresos ajustaron al alza sus previsiones anuales, que pasaron de 32,9% a 33,5%. En cambio, en los hogares de menores ingresos las expectativas bajaron de 35,2% a 35%.
De esta manera, aunque los sectores de menores ingresos aún proyectan una inflación más alta, la diferencia respecto de los hogares de mayores ingresos se achicó en el último relevamiento.