Con una jubilación mínima que apenas supera los $380.000, cada vez más trabajadores argentinos se ven obligados a mirar más allá del sistema público y explorar alternativas privadas que les permitan proyectar un futuro más estable.

En ese camino, las inversiones aparecen cada vez más al alcance de cualquiera y ofrecen un abanico enorme de opciones. Sin embargo, requieren conocimientos básicos y cierta tolerancia a la volatilidad.

Ahí es cuando los seguros de retiro aparecen como una herramienta que permite acumular capital de manera planificada y previsible, y garantizar ingresos a largo plazo que pueden convertirse en un complemento para la jubilación.

Su funcionamiento es simple: son como un sistema de ahorro que se arma con aportes regulares -y también extraordinarios si se desea-, que luego se capitalizan a través de la gestión de inversiones de la aseguradora o del banco que lo ofrece.

"La rentabilidad depende del tipo de plan y de la compañía, pero lo más importante es entender que no es un instrumento para ganar rápido, sino para construir patrimonio de manera sostenida en el tiempo", explica a iProUP, María Laura Acosta, productora de seguros y especialista en finanzas.

Los fondos suelen estar invertidos en carteras diversificadas que incluyen instrumentos de renta fija, variable y activos internacionales, buscando equilibrio entre crecimiento y seguridad.

Cómo funcionan y qué ventajas ofrecen

Un punto a favor de este tipo de seguros es que el ahorro no tiene como único destino engrosar la jubilación: en el corto y mediano plazo también puede destinarse a proyectos personales como estudiar, viajar o desarrollar un emprendimiento.

Además, cualquier persona puede acceder -generalmente desde los 18 años, ya sea independiente o en relación de dependencia- y, según Acosta, cuanto antes se empiece, mejor.

"No es lo mismo ahorrar durante 10 años que durante 20 o 30. Por eso es ideal comenzar entre los 25 y 30 años, porque el factor tiempo potencia el crecimiento del capital. Pero también se puede empezar más tarde, simplemente cambia la estrategia y el nivel de aportes", enfatiza.

Para autónomos y monotributistas, los seguros de retiro representan una alternativa que ayuda a compensar la falta de aportes regulares y brinda mayor previsibilidad sobre el futuro previsional, con esquemas que se ajustan a las necesidades individuales de cada asegurado.

En cuanto a su funcionamiento, el cliente realiza aportes hasta la edad que disponga y puede interrumpirlos sin perder lo acumulado. Durante la etapa de ahorro, también tiene la posibilidad de efectuar rescates parciales o totales según las condiciones de la póliza.

"No hay un monto único. Esa es justamente una de sus ventajas. Un seguro de retiro es flexible y adaptable a cada realidad. Se puede empezar con aportes accesibles, ajustarlos en el tiempo e incluso realizar aportes extraordinarios", explica Acosta.

Y agrega que una buena estrategia puede ser destinar entre un 10% y un 20% de los ingresos.

Al llegar a la edad prevista para el retiro, el asegurado puede elegir entre retirar el fondo acumulado o transformarlo en una renta vitalicia: el capital se convierte en ingresos periódicos garantizados de por vida -generalmente mensuales- que se mantienen hasta su muerte.

También es posible designar beneficiarios: en caso de fallecimiento, el fondo se distribuye según el porcentaje elegido, sin quitas. A esto se suma una capa de protección extra en situaciones de invalidez.

Otro punto a favor de los seguros de retiro es que las primas aportadas son deducibles del Impuesto a las Ganancias.

Seguro de retiro vs. inversiones tradicionales

Acosta explica que, al comparar un seguro de retiro con cualquier otra inversión, la clave no está en preguntarse "cuál rinde más", sino en entender "para qué sirve cada instrumento".

"Un seguro de retiro no compite directamente con una inversión tradicional: cumple otro rol dentro de una estrategia financiera".

Entre sus ventajas, se destacan la disciplina y constancia -funciona como un "ahorro forzado" que ayuda a sostener el hábito en el tiempo-, la menor exposición emocional frente a las crisis y los beneficios impositivos que permiten deducciones y mejoran la rentabilidad neta.

Claro que también tiene desventajas: menor liquidez, una rentabilidad más moderada enfocada en la estabilidad y el compromiso de largo plazo, que exige continuidad y no resulta ideal para quienes buscan flexibilidad total.

Pero las inversiones directas en la bolsa -acciones, CEDEARs, bonos- aunque pueden ofrecer mayores rendimientos, implican otros desafíos: no garantizan constancia en el ahorro, requieren conocimiento y seguimiento permanente, están expuestas a decisiones emocionales y carecen de cobertura de protección.

Lo central en esta comparación, según Acosta, "es que la mayoría de las personas no pierde dinero por elegir mal los activos, sino por no sostener una estrategia en el tiempo".

Cómo contratar y qué mirar al elegir

Existen diferentes vías para contratar un seguro de retiro:

  • Compañías aseguradoras internacionales
  • Aseguradoras locales argentinas
  • Productores asesores de seguros matriculados
  • Bancos o plataformas financieras, que ofrecen este tipo de soluciones

Sin embargo, más allá del canal elegido, lo central a la hora de tomar una decisión es analizar quién respalda ese capital en el tiempo, explica Acosta.

"Las aseguradoras con presencia internacional cuentan con trayectoria global, ofrecen mayor estabilidad a largo plazo y están mejor preparadas para atravesar crisis económicas", agrega.

En cambio, las compañías locales pueden ser una opción válida, pero suelen estar más expuestas al contexto argentino, con una capacidad financiera más limitada y una dependencia mayor de la economía doméstica.

Otro elemento que pesa en la decisión es cuál es realmente el nivel de respaldo que se podría alcanzar en el momento del retiro.

Para eso, muchas aseguradoras ofrecen simuladores online que permiten proyectar cuánto se puede ahorrar según el aporte mensual elegido y los años que se mantenga el plan.

Un caso típico: con un aporte mensual de $50.000 durante 20 años, la proyección estimada llega a $79,7 millones. La simulación se realizó tomando como referencia el promedio de las tasas de rendimiento de la última década, según la aseguradora Iapser.

Los seguros de retiro combinan ahorro, inversión y previsión, y se presentan como una herramienta pensada para quienes buscan garantizarse un ingreso propio y no quedar atados a un sistema público cada vez más frágil.

Más que competir con otras alternativas, cumplen un rol específico dentro de una estrategia financiera: aportar previsibilidad y disciplina en un escenario donde la incertidumbre es la norma.

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