Los créditos hipotecarios bajaron sus tasas en abril y reactivaron las consultas en bancos e inmobiliarias, pero la pregunta que se hacen miles de argentinos sigue siendo la misma: ¿conviene endeudarse ahora para comprar la vivienda propia o es mejor esperar?
La respuesta depende de un cruce de variables que combina el nuevo escenario financiero, los requisitos de ingreso y el nivel de scoring que exigen las entidades.
El promedio del sistema se ubica en 9,4%, un nivel similar al de julio de 2025, tras varios meses por encima del 10% que habían frenado el financiamiento y golpeado al mercado inmobiliario.
La caída de operaciones se reflejó en las escrituras: tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia retrocedieron cerca del 15% promedio frente al verano de 2025.
Ahora, con mayor liquidez y necesidad de colocar préstamos, los bancos volvieron a competir y reactivaron la dinámica comercial. Desde mayo se espera un repunte de las operaciones inmobiliarias con apalancamiento crediticio.
Qué bancos ofrecen las tasas más bajas para créditos UVA
En las últimas semanas se registraron recortes relevantes, que en algunos casos superaron los cinco puntos porcentuales:
- Banco Nación: desde 6% UVA para clientes con acreditación de haberes, la tasa más baja del sistema.
- ICBC: 6,9% UVA con haberes y 9,9% para el resto.
- Banco Ciudad: desde 7,5% UVA, con tramos entre 9% y 9,5% según perfil.
- BBVA: entre 7,5% y 10,9% UVA.
- Credicoop: bajó del 12,5% al 8%.
- Banco Macro: bajó del 15% al 8,5%.
- Santander: 9,5% UVA.
- Banco Patagonia: bajó del 12,5% al 9,7%.
El movimiento marca un cambio de tendencia frente a la segunda mitad de 2025, cuando el costo del financiamiento había escalado a niveles que dejaron afuera a gran parte de la demanda.
El efecto inmediato fue un fuerte aumento en las consultas. Potenciales compradores empezaron a simular cuotas e iniciaron solicitudes para acceder al crédito hipotecario, en un movimiento que en el sector inmobiliario describen como un crecimiento sostenido desde enero.
Desde las principales inmobiliarias del país señalan que, más allá de la tasa, el factor decisivo para quien toma crédito sigue siendo el valor de la cuota, el monto total a financiar y la efectiva aprobación del préstamo, variables que terminan definiendo la capacidad real de pago.
Cuánto hay que ganar para acceder a un crédito hipotecario hoy
Sin embargo, el aumento de las consultas todavía no se traduce en un salto en los créditos otorgados. El verdadero filtro sigue siendo el ingreso.
Para una vivienda de u$s100.000, con una financiación del 70% al 80%, el crédito necesario se ubica entre u$s70.000 y u$s80.000. Con las tasas actuales, la cuota inicial ronda entre $750.000 y $1.000.000, según el banco, el plazo y el perfil del cliente.
Eso exige ingresos mensuales de entre $3 millones y $4 millones, bajo la regla de que la cuota no supere el 25% del ingreso. Una vara alta que deja afuera a una porción amplia de los asalariados, golpeados por la caída del salario real del primer trimestre.
A los ingresos se suman otros requisitos clave: empleo formal comprobable, antigüedad laboral mínima, bajo nivel de endeudamiento y buen historial crediticio.
El scoring (puntaje que mide el riesgo crediticio) sigue siendo otro filtro determinante. Aunque varias entidades lo mantienen en niveles altos, también se sostiene la posibilidad de sumar ingresos familiares, una herramienta clave para ampliar la capacidad de financiamiento.
En ese contexto, el Banco Nación bajó a 800 puntos el scoring requerido para sus créditos hipotecarios. La flexibilización ya empezó a destrabar carpetas que antes no lograban aprobación y disparó el tráfico web de consultas, una señal de que el interés por los créditos UVA está lejos de agotarse.
En paralelo, buena parte del sistema financiero sigue volcando recursos a préstamos corporativos, especialmente en moneda extranjera. Datos de Adeba muestran que los préstamos en dólares crecieron 3,6% en febrero y se ubicaron 50% por encima del mismo período de 2025.
El dato confirma que los bancos prefieren canalizar los dólares depositados hacia empresas con mejor capacidad de pago antes que al canal minorista. Mientras tanto, el crédito al consumo (tarjetas y préstamos personales) sigue bajo presión y con morosidad en alza.
Los economistas anticipan que la tendencia bajista de tasas continuará, aunque dudan de que alguna entidad perfore el piso del Banco Nación. El mercado mejora, pero sin cambios estructurales: el crédito hipotecario sigue lejos de masificarse.