Los CEDEARs (Certificados de Depósito Argentinos) se consolidaron como una alternativa cada vez más utilizada por los inversores locales.

Representan acciones de empresas extranjeras y se negocian en pesos en el mercado argentino, lo que permite acceder a compañías internacionales sin necesidad de operar directamente en otros mercados.

Cada certificado equivale a una fracción de la acción original y su precio refleja tanto la evolución de la empresa en el exterior como las condiciones del mercado local. En otras palabras, replican el comportamiento de la acción extranjera, ajustado al contexto argentino.

Dentro de este universo existen CEDEARs que reparten dividendos. Grandes empresas como Coca-Cola, Johnson & Johnson, Procter & Gamble, Exxon Mobil o McDonald’s distribuyen parte de sus utilidades entre los accionistas, y ese pago también llega a quienes poseen sus certificados en el país.

La acreditación es automática en la cuenta comitente y el monto se convierte a pesos al tipo de cambio vigente, aunque puede variar por la cotización del dólar y las retenciones fiscales aplicadas en origen.

"Ese tipo de CEDEARs corresponden a lo que se conoce como empresas de valor. Compañías con un perfil de riesgo bajo y una suba de cotización limitada", explica a iProUP Fernando Dirazar, asesor en inversiones.

Y añade: "No ofrecen grandes ganancias de capital, pero sí pagan dividendos que suelen ubicarse entre el 3% y el 7% anual en dólares, según la acción. No te van a volver millonario, pero garantizan un ingreso estable cada año".

Qué CEDEAR elegir según el perfil del inversor

En el otro extremo se ubican los CEDEARs que no pagan dividendos y representan a compañías como Amazon, Tesla o Alphabet que prefieren reinvertir sus ganancias para expandirse.

Aunque sus papeles no generan ingresos periódicos, siguen siendo atractivos para quienes buscan valorización de largo plazo y exposición a sectores dinámicos como la tecnología.

"Estos son los CEDEARs que corresponden a empresas de crecimiento. La proyección sobre cuánto pueden subir sus acciones cada año es mucho más alta que en las empresas de valor, como Coca-Cola, Pepsi o Walmart", suma Dirazar.

La filosofía es otra: "En lugar de repartir dividendos entre sus accionistas, reinvierten el dinero para seguir expandiéndose. Son principalmente compañías de tecnología, las que más han subido en los últimos años, impulsadas además por el auge de la inteligencia artificial".

Para Dirazar, elegir entre una empresa de valor o una de crecimiento dependerá del perfil del inversor.

"Si tengo un inversor muy conservador, va a optar por compañías como Coca-Cola o Walmart, que implican muy poco riesgo y pagan un dividendo anual. Es un ingreso chico, pero suficiente para quien prioriza seguridad".

Mientras que para un inversor con un perfil de riesgo moderado o alto, el asesor recomienda empresas de crecimiento dentro de una cartera diversificada, con compañías de primera línea como Amazon, Google, AMD, Nvidia o Micron.

"Muchas de ellas están vinculadas a proyectos de inteligencia artificial, un segmento que viene creciendo con fuerza, y el inversor se beneficia porque la cotización de sus acciones tiende a subir de manera exponencial a lo largo de los años, siempre que el mercado se mantenga en condiciones normales. Ahí la apuesta es a una rentabilidad de largo plazo."

En ambos casos, se trata de herramientas útiles para diversificar y dolarizar la cartera, siempre que el inversor tenga definido cuál es su objetivo.

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