Ver una oferta y comprar el producto en el acto, mirar un partido y meter una apuesta en el entretiempo, o ejecutar una inversión apenas se mueve el mercado. En estas diferentes escenas, hay un mismo patrón: decisiones que se toman en segundos y sin planificación.
Ese comportamiento tiene nombre propio. Se lo conoce como Economía del Impulso y, según un nuevo estudio, define hoy gran parte de lo que 'se mueve' online en Argentina, donde la velocidad de los pagos pasó a ser el factor que decide entre concretar una venta o perderla.
La investigación, realizada por la fintech OKTO PAYMENTS, midió cómo se comportan los consumidores frente a las compras espontáneas y dejó un dato contundente: más del 95% reconoce haber comprado, apostado o invertido por internet sin haberlo planeado, mientras hacía otra cosa.
Para el 37,5%, ese tipo de gasto impulsivo representa más del 30% de toda su actividad digital del mes. Es decir, una de cada tres operaciones online ya nace de un impulso, no de una decisión planificada.
Y ahí aparece otro dato clave, pero para quien vende. El 87,9% de los usuarios espera que un pago o una acreditación se resuelva en menos de 60 segundos. Entre los más jóvenes (Generación Z y Millennials), el 52,5% lo quiere en menos de 30 segundos.
¿Qué pasa cuando una plataforma no llega a tiempo?
- El 29% abandona la compra en el momento y no vuelve a intentarla.
- El 48% dice que lo intentará más tarde, aunque en la práctica esa intención casi nunca se cumple.
"Estamos presenciando un cambio fundamental: los pagos ya no son una función de back-end, son el momento en que los ingresos se capturan o se pierden", afirma André Boesing, Director General para el Sur de LatAm en OKTO PAYMENTS.
Otro hallazgo del estudio cambia la forma en que las empresas miden el éxito. Cuando se les pregunta a los usuarios qué los hace quedarse en una plataforma, la respuesta más elegida no es el precio ni la variedad de productos, sino el acceso inmediato a la plata: el 28,8% lo ubica como el factor número uno, por encima del costo, el catálogo y hasta la atención al cliente.
El consumo impulsivo, además, no se distribuye a lo largo del día: explota en ventanas muy cortas, disparadas por un evento puntual (un gol, una oferta relámpago, un movimiento del dólar o una noticia del mercado).
El 55,6% de los comerciantes consultados aseguró que un tercio de todas sus ventas se concentra en los primeros cinco minutos después de uno de esos disparadores.
En esos minutos críticos, la tolerancia a la demora se desploma todavía más: casi el 40% de los usuarios dice tener menos paciencia justo cuando está más decidido a comprar.
Las empresas lo saben, pero muchas todavía no pueden resolverlo. Tres de cada cuatro comerciantes (75,9%) reconocen que los pagos instantáneos son clave para retener clientes, aunque el 47,4% admite que las demoras ya están afectando sus tasas de conversión y retención.
"Los consumidores ya se han adaptado a las experiencias en tiempo real, pero los pagos no han terminado de ponerse al día", remarca Boesing. "La brecha entre la rapidez con que las personas deciden y la rapidez con que las empresas pueden procesar es donde la fricción se convierte en pérdida de ingresos. Las transacciones más valiosas de hoy ocurren en las ventanas de tiempo más pequeñas", resalta.
El estudio Playing Differently in LatAm: How a New Generation of Players is Redefining the Payment Experience se realizó sobre 620 consumidores y empresas de Argentina, Chile y Brasil, y muestra que el patrón se repite con fuerza similar en los tres mercados.