La multinacional de pagos Visa dio un paso clave hacia el futuro del comercio digital con el lanzamiento de una plataforma que permite a agentes de inteligencia artificial (IA) realizar pagos de forma autónoma, sin intervención humana directa. 

Es por eso que esta iniciativa marcó un cambio de paradigma en la forma en que los consumidores interactúan con el dinero y las compras online dentro del ecosistema de Visa.

Según se desprende de la propuesta, el sistema habilitó a asistentes inteligentes a buscar productos, compararlos y concretar la transacción en nombre del usuario.

Este modelo, conocido como "comercio agéntico", busca reducir fricciones en la experiencia de compra y automatizar decisiones cotidianas.

¿Cómo funciona?

Esta solución se basó en desarrollos como Visa Intelligent Commerce y herramientas experimentales como interfaces que permiten ejecutar pagos directamente mediante IA.

En lugar de requerir que una persona confirme cada operación, el usuario define previamente condiciones, como presupuesto o tipo de producto, y el agente actúa dentro de esos parámetros.

Este enfoque implica un cambio sustancial, la autorización del pago deja de ser un acto puntual para convertirse en un consentimiento anticipado y programado.

Así, el software puede ejecutar compras automáticamente cuando detecta que se cumplen las condiciones establecidas.

Pruebas reales y despliegue en marcha

En conjunto con entidades como Banco Santander, la empresa realizó pilotos en América Latina, incluyendo Argentina, Brasil, Chile y México, donde agentes de IA completaron transacciones reales sin intervención humana.

Además, Visa aseguró haber concretado cientos de operaciones en entornos reales, lo que refuerza la viabilidad técnica del sistema y acelera su posible adopción masiva en los próximos años.

Por otro lado, uno de los ejes centrales del desarrollo es la seguridad, que para evitar fraudes o usos indebidos, la plataforma incorpora tecnologías como tokenización de tarjetas, autenticación avanzada y protocolos que permiten distinguir entre agentes legítimos y bots maliciosos.

Sin embargo, el avance también abre interrogantes, ya que los expertos advirtieron que este modelo podría tensionar marcos regulatorios tradicionales, basados en la intervención directa de una persona en cada transacción, y obligar a redefinir conceptos como el consentimiento en el ámbito financiero.

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