La compañía enfrenta una crisis de confianza entre inversores, marcada por la desaceleración de la demanda global y tensiones internas en su conducción
01.04.2026 • 17:45hs • Crisis 4.0
Crisis 4.0
Nike, en crisis: sus acciones se hunden a niveles de 2015 tras presentar balances negativos en la bolsa
Las acciones de Nike, una de las principales marcas de indumentaria deportiva a nivel global, se desplomaron en Wall Street tras la presentación de un balance negativo que reflejó una caída del 35% en sus márgenes.
El sacudón en los mercados bursátiles llevó el precio de sus títulos al nivel más bajo desde febrero de 2015.
La compañía enfrenta una crisis de confianza entre inversores, marcada por la desaceleración de la demanda global y tensiones internas en su conducción.
Nike presentó sus resultados del tercer trimestre fiscal de 2026 y, aunque en algunos aspectos superó las expectativas de ingresos, el mercado castigó duramente a la compañía.
La advertencia sobre una desaceleración en la demanda global y el impacto severo en los márgenes operativos generaron un desplome inmediato en sus acciones, que llegaron a caer entre 9,7% y 13% en la jornada posterior al anuncio.
Elliott Hill, CEO de Nike, reconoció públicamente su frustración y pidió acelerar los cambios internos, en un mensaje que reflejó la tensión dentro de la empresa. "Estoy cansado", habría dicho a los empleados, en un intento de transmitir la urgencia de una reestructuración profunda.
Las acciones de Nike tocaron su nivel más bajo en más de 11 años tras presentar balances negativos
Tras la publicación del balance, las acciones de la empresa tocaron los u$s45,34 por unidad, su nivel más bajo en más de una década; retrocedió a valores similares a los de febrero de 2015.
El desplome representa una de las peores jornadas bursátiles para la compañía en los últimos años, evidenciando la desconexión entre los resultados pasados y las expectativas futuras.
Aunque la empresa sorprendió con un beneficio por acción superior al previsto y una mejora en inventarios, los inversores se mostraron escépticos respecto a la sostenibilidad de esos avances.
El mercado interpretó que los problemas estructurales de Nike —presión de costos, competencia creciente y un entorno internacional complejo— pesaron más que los resultados puntuales.