El mercado cripto vuelve a tensionarse, pero como suele ocurrir en Bitcoin, el miedo empieza a contar otra historia. En este contexto, la principal criptomoneda cotiza en torno a u$s66.000, con una leve baja diaria de 0,2%, mientras el volumen salta más de 120% en las últimas 24 horas, señal de un mercado más activo, pero dominado por la cautela.

El índice de Fear & Greed se ubica en zona de miedo (26 puntos) y expone un deterioro claro del sentimiento inversor en medio de un contexto global adverso. Sin embargo, lejos de ser una señal puramente negativa, este tipo de lecturas históricamente funcionó como antesala de oportunidades.

Índice de miedo y codicia: qué miran los expertos

La dinámica no es nueva. Cada vez que el mercado entra en fase de temor, especialmente cuando se aproxima a niveles extremos, lo que domina no es el análisis racional, sino la reacción emocional: ventas por cobertura, cierre de posiciones apalancadas y búsqueda de liquidez. Ese proceso genera distorsiones de precio que terminan marcando pisos o zonas de acumulación.

Lo interesante del momento actual es que el sentimiento se deteriora más rápido que el precio. Bitcoin no se encuentra en mínimos equivalentes a episodios previos de pánico, pero el índice ya refleja un mercado defensivo. Esa divergencia suele ser una señal temprana: indica que los inversores ya ajustaron expectativas, incluso sin un colapso completo del activo.

En términos de ciclo, esto sugiere que el mercado puede estar transitando una fase intermedia. No hay euforia –lejos de eso–, pero tampoco una capitulación total. Y en ese punto es donde se construyen muchas veces las oportunidades más relevantes: cuando el consenso es negativo, pero el flujo vendedor empieza a agotarse.

Ramiro Rodríguez, CFO de Fiwind, señala a iProUP que el índice de miedo y codicia en niveles de "miedo extremo" suele funcionar como un buen termómetro para empezar a evaluar compras, "aunque no necesariamente marca un piso definitivo".

En ese sentido, explica el experto que muchas veces el mercado ya llega golpeado a estas instancias y comienza a aparecer valor, pero eso no impide que pueda lateralizar o incluso registrar una nueva caída antes de un rebote sostenido. Por eso, lo define más como una zona para entrar de manera gradual y promediar posiciones, que como una señal para apostar todo en un solo movimiento.

Índice de miedo y codicia: el factor institucional

Rodríguez remarca además que, a diferencia de otros ciclos, hoy Bitcoin está mucho más condicionado por factores como los fondos cotizados (ETF), el comportamiento de los inversores institucionales y el contexto macro global. En particular, destaca que la dinámica de precios depende en gran medida de los flujos de entrada y salida: "Si los ETF se mantienen firmes, las caídas suelen ser ruido", advierte.

En ese contexto, Rodríguez resalta que siguen existiendo oportunidades, "aunque bajo un enfoque cauteloso, ya que el mercado rara vez ofrece un piso claro o fácil de identificar".

Es que el comportamiento del volumen refuerza esta lectura. Si bien hubo picos en momentos de tensión, no se observa todavía un evento de liquidación masiva que limpie por completo el mercado. En otras palabras, el miedo existe, pero aún no alcanzó su máxima expresión. Eso deja abierta una doble lectura: o queda una última etapa de estrés, o el mercado comienza a estabilizarse desde niveles deprimidos.

Federico Ogue, emprendedor tech, señala que todos los pisos de Bitcoin se dieron en contextos de "miedo extremo", aunque aclaró que "no todos los episodios de miedo extremo implican necesariamente la formación de un piso".

El índice de miedo y codicia está en uno de sus puntos más bajos

Según explica, actualmente el mercado muestra varias señales compatibles con una zona de piso, "con indicadores técnicos que reflejan condiciones de sobreventa", aunque el eventual rebote dependerá en gran medida de factores externos, como la evolución de la guerra y el comportamiento del precio del petróleo.

En esa línea, destaca una diferencia clave respecto de ciclos anteriores: "En esta ocasión no se observa la implosión de un gran actor del ecosistema cripto".

"En contraste, recordó que en otros pisos relevantes sí hubo eventos de ese tipo, como la caída de Mt. Gox en 2013, el colapso de Terra (LUNA), junto con Three Arrows Capital y FTX en 2022, y anteriormente el derrumbe de proyectos ICO como Bitconnect en 2017", recuerda.

La clave, entonces, no es evitar el miedo, sino entenderlo. En cripto, cuando el sentimiento se vuelve demasiado negativo, el mercado empieza a acercarse a zonas donde el downside se reduce y el potencial upside vuelve a ser atractivo. En pocas palabras: cuando todos miran el riesgo, el mercado empieza a construir oportunidad.

Índice de miedo y codicia: lo que viene

Iván Bolé, analista de mercados, sostiene que el índice de miedo y codicia es un indicador interesante, pero que, tomado de manera aislada, resulta tan incompleto "como mirar un solo instrumento en el panel de un avión".

En ese sentido, explicó que puede aportar información precisa sobre un aspecto puntual del mercado e incluso resultar valioso, pero pierde utilidad si no se lo complementa con el resto de las variables.

Además, advirtió que puede haber "miedo extremo" en fases donde la corrección aún no terminó, del mismo modo que también puede aparecer entusiasmo, muchas veces infundado, en rebotes dentro de esa misma tendencia bajista.

Por eso, concluyó que un buen inversor debe enfocarse en el "bosque", es decir, en el proceso macro bajista y correctivo en curso, y no quedarse solo con el "árbol", representado por el índice de miedo y codicia.

"Bitcoin está bajista. No hay vueltas. Lo está desde octubre y estamos en una corrección de mediano-largo plazo que frustra a los inversores", señala, además de recordar que en el ciclo alcista de 2022-2025, cuando pasó de u$s15.500 a u$s126.200, convivieron noticias buenas y malas, pero con una macro que empujaba en una sola dirección. "Hoy ocurre exactamente lo contrario", dice.

Para Bolé, argumentos como la guerra, inflación, incertidumbre o liquidez son en parte lugares comunes. Su lectura es más estructural: "Una corrección bajista no es un evento, es un proceso. Es un ABC, tres movimientos. No hay vueltas". Aun así, reconoce que el contexto macro lo amplifica: "La liquidez global está desbocada, inestable y desconfiada".

Claves de Bitcoin

Identifica una presión bajista: "Hay contracción de liquidez impulsada por la Fed y el Tesoro de EE.UU. A eso se suma la inestabilidad geopolítica y el regreso del riesgo inflacionario. El dólar se fortalece porque el miedo a otras monedas es mayor, las tasas siguen altas y hay un recorte en tecnología por dudas sobre valuaciones y gasto en IA".

Ese punto es clave para entender la dinámica actual de Bitcoin: "Las tecnológicas sufren y Bitcoin convive en esos portfolios. Si caen las bitgtech, también BTC", señala.

En términos de precios, Bolé traza escenarios concretos. "La primera fase de la corrección puede haber terminado en u$s60.000. Si no, hay margen para una caída adicional hacia la zona de u$s49.000-52.000".

Con todo, relativiza el dramatismo: "Cuando subía, lo hacía sin parar. Era todo 'cripto champagne'. Una corrección es lo mismo, pero al revés: no para de caer, y así se siente". Hacia abajo, no descarta niveles más profundos –u$s47.000 o incluso u$s32.000", aunque los ve lejanos.

El cierre deja una señal de timing más que de dirección: "Este proceso empezó en octubre y deberá terminar pronto. Si hay rebote, no será ni rápido ni limpio. Será sinuoso, hacia niveles arriba de u$s80.000". Un piso razonable puede ser u$s85.000, con u$s98.000-100.000 como objetivo esperable", concluye. 

Te puede interesar