El Banco Central decidió reducir los encajes bancarios en 5 puntos porcentuales desde abril, con el objetivo de bajar las tasas de interés y reactivar el crédito en un contexto de alta morosidad.
La medida busca que los bancos tengan más liquidez para prestar y aliviar la recesión que atraviesa la economía argentina.
La decisión se da en un escenario de caída del crédito y aumento de la mora bancaria, que ya supera el 10% del total de préstamos.
En agosto y noviembre de 2025, el BCRA había elevado en 5 puntos los encajes bancarios de manera transitoria para contener la emisión y sostener la estabilidad cambiaria. Esa decisión llevó las exigencias a su nivel más alto en tres décadas.
Durante ese período de mayores restricciones, las entidades financieras endurecieron el acceso al crédito: ajustaron plazos y tasas, mantuvieron sin cambios los límites de las tarjetas y elevaron las exigencias de sus sistemas de evaluación para quienes solicitaban un préstamo.
En febrero los préstamos al sector privado apenas crecieron 0,2%, los personales cayeron 0,2% y las financiaciones con tarjeta retrocedieron 0,9%.
Encajes más bajos: efectos en bancos, billeteras e inflación
Con la nueva medida, los encajes volverán a niveles más bajos: los depósitos a la vista (cuentas corrientes y cajas de ahorro) se reducirán del 50% al 45%.
Los fondos Money Market, por su parte, se reducirán del 45% al 40%, un instrumento que las billeteras virtuales (y también algunos bancos) utilizan para generar rendimientos sobre los saldos de sus clientes.
La reducción de encajes liberará liquidez en el sistema financiero y podría presionar las tasas de interés a la baja. Con más fondos disponibles, los bancos tendrían margen para flexibilizar condiciones y estimular tanto el consumo como la inversión.
Los encajes bancarios son el porcentaje de los depósitos que las entidades deben mantener inmovilizados en el Banco Central.
Actúan como un seguro frente a retiros masivos y también como una herramienta de política monetaria, ya que su modificación incide directamente en la cantidad de dinero circulante y, por ende, en la inflación.
El Central toma esta medida en medio de un ciclo recesivo y tras una contracción de la base monetaria del 1% en febrero. El Gobierno busca acelerar la "remonetización" para dinamizar la actividad, aunque esto abre un riesgo inflacionario.
La inflación mensual se ubicó en 2,9% en enero y febrero, y las consultoras proyectan que marzo superará el 3%.