Tras años dominados por los préstamos ajustados por inflación mediante el sistema UVA, dos bancos decidieron relanzar líneas tradicionales en pesos, con cuotas que no se indexan al costo de vida.
Estas iniciativas apuestan por esquemas de financiamiento más previsibles en un contexto en el que muchos potenciales compradores todavía recuerdan la volatilidad que afectó a los créditos indexados.
Nuevos créditos hipotecarios en Argentina 2026: opciones sin UVA
Las nuevas líneas surgen en un momento particular del mercado inmobiliario. Tras años de virtual parálisis del crédito hipotecario, el sistema financiero muestra señales de reactivación. Sin embargo, el volumen todavía es reducido y se concentra en pocas entidades, mientras el sector explora alternativas para ampliar la oferta de financiamiento.
En ese contexto, el regreso de préstamos sin UVA busca captar a un público que prioriza estabilidad en la cuota, incluso si eso implica enfrentar tasas nominales más altas o menores montos otorgados.
Una de las entidades es el Provincia lanzó una línea de créditos hipotecarios tradicionales para vivienda que se diferencia del esquema UVA porque no ajusta el capital por inflación. En este caso, el interés se determina mediante una tasa variable vinculada al promedio de los plazos fijos a 30 días más un margen adicional.
Según la entidad, el préstamo contempla un rango de tasa nominal anual que parte de un piso del 12,5% y puede escalar hasta un máximo del 36%, dependiendo de la evolución del indicador de referencia.
El Provincia ofrece una tasa de 39,17%, hasta u$s200.000 y 20 años de plazo
El crédito permite financiar la compra de vivienda con un plazo máximo de hasta 240 meses (20 años) y un monto que puede llegar a unos $357,5 millones, equivalente a aproximadamente u$s250.000 al tipo de cambio considerado por la entidad.
Entre los requisitos para acceder figuran ingresos formales y comprobables, que pueden provenir de relación de dependencia, actividad autónoma o monotributo. Además, el banco establece una relación cuota-ingreso máxima del 40%, lo que busca evitar que el peso de la deuda exceda la capacidad de pago del solicitante.
La línea está dirigida tanto a clientes que acreditan haberes en la entidad como al público general, incluidos jubilados, pensionados y trabajadores independientes.
Por su parte, el Credicoop también impulsa un esquema hipotecario tradicional que se despega del mecanismo UVA. La entidad ofrece préstamos destinados a la compra, construcción o ampliación de viviendas con un monto máximo cercano a los $200 millones y plazos de hasta 20 años.
En este caso, la financiación puede cubrir hasta el 70% del valor de la propiedad para primera vivienda y hasta el 50% en el caso de una segunda unidad. La entidad fija además una relación cuota-ingreso del 25%, para garantizar que la carga financiera mensual se mantenga dentro de niveles considerados sostenibles.
En ambas entidades, es necesario acreditar el salario o tener como cuenta principal los servicios del banco.
Credicoop promociona una tasa de 38,41%, un tope de $200.000.000 y 20 años de plazo
Tasas de interés y requisitos para acceder al financiamiento inmobiliario
Durante los últimos años, la experiencia de muchos tomadores de préstamos UVA –cuyas cuotas crecieron en línea con la inflación– generó un fuerte debate sobre los riesgos de los créditos indexados en economías con alta volatilidad de precios.
Por eso, aunque los préstamos tradicionales suelen implicar tasas nominales más elevadas, algunos bancos consideran que pueden resultar más atractivos para quienes priorizan previsibilidad.
El mercado hipotecario se concentra y aparecen alternativas. El lanzamiento de estas líneas ocurre en un contexto en el que el mercado hipotecario argentino todavía muestra un fuerte grado de concentración.
De acuerdo con un relevamiento reciente publicado por Infobae, una sola entidad llegó a concentrar el 76% del total de los créditos hipotecarios otorgados en el país, lo que evidencia el reducido tamaño del mercado y la fuerte dependencia de algunas instituciones líderes.
En ese mismo informe se señala que algunos bancos mantienen tasas cercanas al 12,5% en líneas hipotecarias, con plazos que pueden llegar a 20 años y financiamiento de hasta el 70% del valor del inmueble.
El problema estructural, según analistas del sector, radica en el fondeo. Los bancos necesitan recursos de largo plazo para otorgar créditos hipotecarios masivos, algo que en Argentina suele escasear debido a la baja profundidad del sistema financiero.
En la práctica, esto limita la expansión del crédito y explica por qué muchas entidades mantienen una oferta acotada o se enfocan en segmentos específicos. Ante esa restricción, empiezan a surgir otras alternativas fuera del esquema tradicional.
En las últimas semanas, por ejemplo, algunos bancos comenzaron a ofrecer préstamos hipotecarios en dólares destinados a clientes de alto patrimonio. La primera entidad en ofrecerlos fue el Macro para sus clientes Selecta, disponible tanto para primera como para segunda vivienda. La línea ofrece condiciones claras: tasa fija del 11,5% nominal anual, plazo máximo de 60 meses y financiamiento de hasta u$s1 millón.
Este tipo de instrumentos busca cubrir un vacío que existe en el mercado local: la falta de crédito hipotecario masivo a largo plazo. El sector inmobiliario sigue de cerca estas iniciativas porque el financiamiento es considerado una condición clave para dinamizar la compraventa de propiedades.