El carry trade de dólares a pesos vuelve a ser protagonista en la Argentina este 2026.
La metodología, popular entre inversores, se ve impulsada por tasas reales positivas y un contexto cambiario que, por ahora, favorece a quienes apuestan por esta estrategia.
Carry trade de dólares a pesos: qué es y cómo hacerlo en 2026
La lógica es sencilla: se cambian dólares por pesos, se colocan en instrumentos de alta rentabilidad como LECAP, plazos fijos o Boncer, y luego se recompran dólares más baratos o al mismo valor, obteniendo una ganancia en moneda dura.
El atractivo está en los números. Con el dólar en su nivel más bajo de los últimos cuatro años y tasas que rinden entre 15% y 20% en dólares equivalentes, el Banco Central paga por mantener pesos, mientras el Tesoro absorbe liquidez con deuda.
Según datos oficiales, las LECAP ofrecen rendimientos superiores al 50% anual en términos reales, mientras que los Boncer, ajustados por inflación, permiten cubrirse frente a eventuales saltos del tipo de cambio.
El contexto internacional también juega a favor. La abundante oferta de dólares por la liquidación de la cosecha gruesa —soja y maíz entre abril y junio— garantiza un flujo de divisas que mantiene al billete estable.
Al mismo tiempo, bancos internacionales como JP Morgan y Bank of America respaldan y destacan la oportunidad del carry trade argentino.
De acuerdo a estos gigantes de la inversión, en el corto plazo, la rentabilidad superará incluso a la apreciación del dólar en mercados externos.
Carry trade de dólares a pesos: los riesgos latentes por los que estar alerta
Sin embargo, hay que estar alerta: la estrategia tiene fecha de vencimiento. Tras julio de 2026, cuando se reduzca la oferta de dólares por factores estacionales y comiencen los vencimientos de deuda del Tesoro, el tipo de cambio podría despertar.
En caso de que el dólar suba más que la tasa en pesos, el carry trade se daría vuelta para los que apostaron por esta estrategia y las ganancias se evaporarían.
El debate sobre un eventual levantamiento total del cepo y la implementación de un mercado libre de bandas también suma un factor adicional de incertidumbre.
En ese escenario, el dólar flotaría según oferta y demanda, con un posible salto inicial y mayor volatilidad. Con reservas altas, el impacto podría moderarse, pero la estrategia se volvería una verdadera ruleta rusa: ganancias extraordinarias o pérdidas abruptas.