Los enfoques tradicionales de inversión ya no pueden anticipar y reaccionar ante los movimientos bruscos del mercado, dado el contexto global
07.03.2026 • 01:00hs • COLUMNA
COLUMNA
El crecimiento global para 2027 podría bajar: ¿Cómo cuidamos nuestras inversiones?
Nuevos récords del valor del oro, Trump y sus conflictos con Groenlandia, Irán y Venezuela, la posibilidad de que la burbuja de IA explote y la inflación en Argentina, así como en distintas geografías, presentan un escenario difícil para los inversores que buscan hacer crecer su capital.
En este escenario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que el crecimiento global para el 2026 se mantendrá en 3.3%, igual que el año pasado, pero hay riesgos de que baje para 2027.
En mercados donde las variables cambian con rapidez, depender únicamente del juicio experto o de modelos tradicionales resulta cada vez menos efectivo. En esta línea, la información se mueve más rápido que la intuición humana, y eso exige métodos capaces de procesarla de forma sistemática.
Convertir la volatilidad en información procesable no es una metáfora, es una disciplina. Implica trabajar con datos históricos, validaciones rigurosas y modelos que puedan operar en entornos no lineales y ruidosos.
El objetivo no es anticipar eventos aislados, sino construir una ventaja probabilística consistente en el tiempo. No se trata de anticipar el futuro, sino de interpretar correctamente las probabilidades que emergen del comportamiento histórico y actual de los mercados.
Implicancias para la gestión de inversiones
Al analizar grandes volúmenes de datos y detectar patrones repetitivos, estos enfoques cuantitativos contribuyen a identificar con precisión las proyecciones macroeconómicas y a fortalecer la gestión del riesgo.
En un entorno donde la volatilidad se mantiene elevada y los shocks externos son cada vez más frecuentes, la convergencia entre datos reales de mercado y un método científico riguroso se perfila como una herramienta clave para la construcción de portafolios más resilientes.
Lejos de evitar los contextos inciertos, el verdadero desafío para los inversores pasa por aprender a leerlos. La evidencia reciente muestra que, cuando la volatilidad se aborda con herramientas cuantitativas y metodologías científicas, deja de ser una amenaza difusa para convertirse en información de valor.
En un mercado que ya no responde a supuestos de estabilidad, la adopción de enfoques cuantitativos no es solo una evolución de paradigma en el mercado, sino una condición necesaria para tomar decisiones más objetivas, gestionar el riesgo con mayor precisión y construir estrategias capaces de sostenerse en el tiempo.
*Por Ivan Scherman, CEO y CIO de SciTech Investments.