Con la llegada de febrero, la vuelta a clases vuelve a posicionarse como uno de los principales desafíos estacionales para las familias argentinas. La dispersión de precios, la falta de stock en determinados productos y las compras concentradas en las últimas semanas del mes suelen presionar el presupuesto en un contexto donde cada peso cuenta.
Frente a este escenario, la planificación anticipada aparece como una estrategia clave para proteger el poder de compra.
Separar el monto estimado para útiles, indumentaria y materiales escolares y definir con tiempo cómo administrarlo puede marcar una diferencia significativa al momento de afrontar el gasto.
El error más común es dejar el dinero de los útiles quieto en la cuenta hasta el día de la compra. Desde Reba proponemos que ese monto empiece a generar rendimiento desde el primer momento, destinándolo a un Fondo Común de Inversión de liquidez inmediata, que permite disponer del dinero cuando se lo necesita y sumar una rentabilidad diaria mientras tanto",
La lógica es simple: si una familia separa, por ejemplo, $50.000 a principio de mes y realiza las compras en forma escalonada o recién en la tercera semana, esos fondos habrán generado rendimientos durante todos esos días.
Si el FCI tiene un rendimiento mensual del 2.10%, en tres semanas esos $50.000 se podrían llegar a convertir en más de $50.700. Ese resultado funciona como un "descuento invisible" que ayuda a compensar parte del aumento de precios en librerías y comercios especializados.
Además, realizar las compras de manera progresiva permite comparar valores, aprovechar oportunidades y evitar decisiones apresuradas. A esto se suma la posibilidad de combinar el rendimiento obtenido con promociones y beneficios asociados a medios de pago.
En este sentido, las tarjetas de crédito y los esquemas de cuotas sin interés adquieren un rol relevante en esta época del año.
Cuando se combinan herramientas de inversión con promociones específicas —como cuotas sin interés en plataformas de e-commerce o reintegros en determinados rubros— el impacto sobre el presupuesto es real.
La tendencia hacia una planificación escalonada refleja un cambio en el comportamiento del consumidor. En lugar de concentrar todo el gasto en pocos días, cada vez más familias optan por distribuir las compras y administrar el dinero con mayor estrategia.
Más allá de la coyuntura estacional, la vuelta a clases se convierte así en una oportunidad para incorporar hábitos de educación financiera. Anticiparse, separar objetivos y utilizar instrumentos digitales regulados por el BCRA no solo permite enfrentar mejor los gastos escolares, sino también fortalecer la gestión cotidiana de las finanzas personales.
*Por Vanesa Di Trolio, Business Manager de Reba.