La fintech estadounidense Figure confirmó una filtración de datos masiva que expuso información sensible de cerca de un millón de usuarios.

El incidente se produjo tras un ataque de ingeniería social dirigido a un empleado de la compañía, lo que permitió a los atacantes acceder a archivos internos. La empresa minimizó el ataque y explicó que los hackers obtuvieron "un número limitado de archivos", aunque la magnitud del impacto contradice esa declaración. 

En ese sentido, el investigador de seguridad Troy Hunt aseguró que se identificaron 967.200 direcciones de correo electrónico únicas vinculadas a clientes de la plataforma. Además de los correos, se habrían comprometido:

La compañía comenzó a notificar a los afectados y anunció que ofrecerá servicios gratuitos de monitoreo de crédito para quienes reciban la notificación oficial. Sin embargo, todavía no precisó cuándo se detectó la intrusión ni el alcance total de los datos comprometidos. 

ShinyHunters, la organización de cibercriminales, se adjudicó la autoría del ataque y aseguró haber publicado 2.5 gigabytes de datos robados en su sitio web de filtraciones. Este grupo suele exponer públicamente a sus víctimas y difundir la información sustraída cuando no consigue extorsionarlas con éxito.

Phishing, infostealers y ataques corporativos: las tres vías del ciberdelito

El robo de credenciales es una amenaza que lleva más de una década acechando, pero en 2026 alcanzó niveles de sofisticación inéditos.

Al igual que los ahorristas que buscan el truco para ganar intereses diarios en sus billeteras virtuales, los cibercriminales buscan maximizar su "rentabilidad" accediendo a una sola cuenta de correo que les sirva de llave maestra para llegar a plataformas corporativas e información financiera.

Según la telemetría de ESET, países como Brasil, México y Perú se encuentran entre los más afectados por malwares especializados en el robo de información. La investigadora de seguridad Martina López destaca que el ataque no siempre requiere un error del usuario; a veces, la vulnerabilidad está en las propias organizaciones.

ESET divide las técnicas de ataque en tres grandes grupos, cada uno con niveles de complejidad distintos:

Los expertos recomiendan una combinación de prácticas esenciales que funcionan como blindaje multicapa: contraseñas únicas, doble factor de autenticación y gestores de claves dedicados. Además, aconsejaron otros tips clave como:

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