La Cámara de Diputados de la Nación aprobó este viernes el artículo central de la reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional que el ministro de Economía, Luis Caputo, había pedido preservar explícitamente durante las negociaciones.
Se trata de la creación de un Fondo de Asistencia Laboral (FAL), parte del paquete de modificaciones laborales que ahora avanzará hacia su discusión en el Senado, luego de las modificaciones realizadas en Diputados.
Un artículo bajo fuerte debate
De los más de 200 artículos y 26 títulos que integran la reforma, el que más atención generó fue el que establece el Fondo de Asistencia Laboral.
Diseñado oficialmente para financiar indemnizaciones por despido, el instrumento contó con el respaldo del oficialismo y se aprobó en particular con 130 votos a favor, 117 en contra y tres abstenciones.
No obstante, sectores opositores y economistas cuestionan su verdadero objetivo: según estos críticos, el fondo no solo funcionaría para garantizar indemnizaciones, sino que podría transformarse en un mecanismo indirecto para financiar al Estado nacional a costa del desfinanciamiento del sistema previsional argentino.
Para la oposición, el FAL representa una amenaza para la sustentabilidad del sistema previsional. En Diputados, el bloque de Unión por la Patria y Provincias Unidas advirtió que el desvío de recursos podría debilitar los fondos jubilatorios, especialmente en provincias que dependen fuertemente de los aportes de Anses.
Por su parte, Vanesa Siley, diputada de Unión por la Patria, calificó al artículo como una "reforma previsional encubierta" y aseguró que podría poner en riesgo el financiamiento futuro de los haberes jubilatorios.
En esa línea, Nicolás Massot, del bloque Provincias Unidas, tildó al FAL de "cinismo" y subrayó la paradoja de crear un fondo obligatorio con recursos que hoy sostienen la seguridad social.
¿Cómo se financiará el FAL?
El proyecto prevé que el Fondo se alimente mediante un aporte obligatorio y mensual tomado de las contribuciones patronales.
De esta forma, las grandes empresas aportarían un 1%, mientras que las pymes contribuirían con un 2,5% de sus cargas actuales, recursos que hasta ahora se destinaban a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
Quienes lo defienden sostienen que el FAL aportará previsibilidad al pago de indemnizaciones, con cuentas individuales inembargables por trabajador que serán administradas por entidades habilitadas por la Comisión Nacional de Valores, como bancos, billeteras virtuales o aseguradoras.