El Gobierno nacional impulsa una reforma laboral que volverá al centro del debate público cuando se trate en el Congreso a partir del 10 de febrero de 2026. Oficialistas y opositores discuten desde hace meses sobre una serie de cambios profundos que, según el propio Ejecutivo, adecuaría la regulación laboral argentina a las necesidades de un mercado moderno y competitivo.
Lo llamativo para muchos analistas es que varios de esos cambios ya forman parte de prácticas internas de empresas como Mercado Libre, que operan bajo modelos de contratación y organización del trabajo que anticipan algunas de las modificaciones propuestas por el Gobierno.
Reforma laboral: cómo es el plan del gobierno
La iniciativa en discusión, conocida oficialmente como Ley de Promoción de Inversiones y Empleo o "modernización laboral", fue impulsada por la diputada Romina Diez y refleja pilares de flexibilización que el oficialismo sostiene como necesarios para reducir la informalidad y fomentar la contratación formal.
Entre los ejes más discutidos se encuentran la extensión de la jornada laboral, la habilitación de bancos de horas y la posibilidad de fragmentar las vacaciones, la posibilidad de pagar determinados beneficios a través de tickets o sistemas alternativos que no formen parte estrictamente del salario tradicional.
Estos elementos no son meramente teóricos: un convenio colectivo firmado por Mercado Libre en 2019 con el Sindicato de Carga y Descarga homologado en esa ocasión ya contiene varias de esas prácticas.
Por ejemplo, incluye un banco de horas para evitar el pago de horas extras, turnos fijados por el empleador con comunicación previa limitada, la polifuncionalidad de empleados y un descanso semanal flexible. Además, en ese mismo convenio se pactaron límites a la acción sindical dentro de la organización, un punto que también ha generado discusión en el contexto de la reforma.
Claves de la reforma laboral y el modelo Mercado Libre
Desde el oficialismo se argumenta que estas medidas permiten una mayor flexibilidad operativa vital en sectores de alta demanda, vital en sectores de alta demanda o ciclos intensivos de actividad.
Afirman que, al adaptar la normativa a modelos que ya operan en empresas de alta productividad, se puede reducir la informalidad y brindar certidumbre a los empleadores a la hora de planificar inversiones o nuevas contrataciones.
Uno de los componentes más polémicos es el salario dinámico, un concepto que buscaría desvincular los incrementos automáticos del marco tradicional de los convenios colectivos para ligar la remuneración directamente al desempeño del negocio o indicadores de productividad.
A este se suman propuestas para limitar la ultraactividad de convenios, incentivar la negociación directa por empresa, y replantear el esquema indemnizatorio en caso de despidos.
En resumen, los principales temas a discutir serán
- Ampliación del período de prueba de 3 a 6 meses, con posibilidad de llevarlo a 8 meses en empresas de menos de 100 empleados
- Se permite reemplazar la indemnización tradicional por un fondo o sistema de cese laboral como el implementado por la UOCRA
- Agravamiento indemnizatorio de entre el 50% y el 100% cuando el despido está motivado por un acto discriminatorio
- Crea la figura del trabajador independiente, que puede contratar hasta 3 colaboradores, también independientes, para un emprendimiento productivo
- Permite notificaciones laborales electrónicas y documentación digital
- Habilita el pago de salarios mediante billeteras virtuales y plataformas digitales
Reforma laboral: el debate
La relación con el modelo de Mercado Libre se vuelve significativa cuando se examinan estas prácticas en conjunto. En muchos aspectos, los mecanismos ya vigentes en la compañía coinciden con varios puntos de la reforma, lo que lleva a críticos a señalar que la ley estaría formalizando modelos de empleo flexible que ya se aplican en el sector de economía digital, sin pasar por un debate más amplio con sindicatos y representantes de los trabajadores.
Quienes respaldan el proyecto sostienen que la legislación argentina, en gran parte heredada de normas de mediados del siglo XX, requiere una actualización profunda para poder competir en un entorno global donde la rigidez normativa desalienta la contratación formal y fortalece la informalidad. Cifras recientes muestran una alta proporción de trabajadores sin cobertura formal, una cuestión que se ha vuelto central en la discusión política y económica.
Sin embargo, las voces críticas –especialmente desde el sindicalismo– advierten que las medidas propuestas podrían profundizar la precarización laboral debilitando herramientas de negociación colectiva, reduciendo derechos y debilitando las protecciones tradicionales de los trabajadores.
El impacto real de la reforma será objeto de un debate intenso en el recinto. Para su aprobación definitiva, el Gobierno tendrá que negociar con distintos bloques legislativos y, en muchos casos, hacer concesiones que atenúen las críticas sindicales y opositoras sin perder los apoyos empresariales que respaldan el proyecto.
Sectores empresariales, por su parte, han expresado su respaldo, argumentando que flexibilizar el mercado de trabajo es clave para atraer inversiones y generar empleo formal, especialmente en pymes que enfrentan costos laborales altos y rigideces normativas complejas.