En un duro revés para la agenda económica y estadística del Gobierno, Marcos Lavagna presentó su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cargo que ejercía desde el gobierno anterior y que había mantenido tras la asunción de la actual administración.
La salida de Lavagna se produjo a pocos días de la difusión del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), y que contó con una metodología actualizada, un indicador clave para medir la evolución de los precios y la inflación en la economía argentina.
La renuncia fue presentada en un contexto particularmente sensible para el organismo estadístico, que estaba en pleno proceso de transición hacia una nueva metodología para medir la inflación basada en una canasta de consumo más actualizada tras años de debates sobre la pertinencia de los criterios utilizados.
Por el momento, desde el Gobierno no se pronunciaron oficialmente acerca de la salida de Lavagna, quien deja la institución en un momento de polémica dentro de la credibilidad de las cifras que publicará el organismo.
Un cambio metodológico
Desde principios de este año, el INDEC había anunciado que las cifras de inflación comenzarían a reflejar cambios en la composición de la canasta de bienes y servicios y en los ponderadores que determinan cómo se calcula el IPC.
El nuevo índice debía publicarse oficialmente por primera vez en la segunda semana de febrero, con cifras correspondientes a enero de 2026, justo en las horas previas a la renuncia de Lavagna, lo que añadió incertidumbre sobre la administración de ese cambio metodológico.
Interrogantes sobre la credibilidad de las cifras oficiales
La gestión de Lavagna al frente del INDEC había sido objeto de debates públicos y políticos, especialmente en torno a la medición de indicadores sensibles como la inflación, la pobreza y el empleo.
En años recientes, diversos actores sociales y económicos cuestionaron los métodos y resultados del organismo, lo que generó tensiones sobre la transparencia y confiabilidad de las estadísticas oficiales.
A pesar de esos cuestionamientos, su salida abrió muchos interrogantes sobre la continuidad de las políticas técnicas adoptadas y el rumbo que tomará el organismo en los próximos meses, en particular en el momento de alta volatilidad económica que vive el país.