El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reconoció que el proceso de desinflación previsto para 2026 enfrenta riesgos preponderantes, aunque ratificó su compromiso de avanzar en la estabilización macroeconómica. 

En su último Informe de Política Monetaria, la entidad presidida por Santiago Bausili advirtió que factores estacionales, ajustes de tarifas y cambios metodológicos en la medición del índice de precios podrían afectar el ritmo de la baja de la inflación. 

¿Por qué el BCRA admite que existen riesgos en el proceso de desinflación en 2026?

El organismo retomó la publicación del informe trimestral, que había sido discontinuado en gestiones anteriores, y presentó un balance de los avances logrados desde 2024.

Según el documento, la coordinación con el Tesoro permitió eliminar la dominancia fiscal y resolver el exceso de liquidez heredado, algo que sentó las bases para un proceso de desinflación más ordenado. 

Sin embargo, el BCRA subrayó que la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas se mantienen como dos pilares frágiles que requieren atención constante. 

La inflación de 2025 cerró en 31,5%, la más baja en ocho años, aunque el dato de diciembre —2,8% mensual— encendió alertas al ser el más alto en nueve meses.

El BCRA reconoció que el proceso de desinflación enfrenta 'riesgos' en 2026

Para el año en curso, el Presupuesto prevé una inflación de 10,1%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta un nivel más cercano a 20%

El BCRA también destacó la necesidad de fortalecer la demanda de dinero y consolidar la confianza en el peso como parte de la estrategia de estabilización.

La autoridad monetaria considera que la credibilidad de su política será clave para sostener la baja de la inflación, especialmente en un año marcado por vencimientos de deuda y la necesidad de mantener un delicado equilibrio financiero.

El reciente pago de u$s4.200 millones en bonos internacionales, cubierto mediante un acuerdo de REPO con bancos extranjeros y operaciones del Tesoro, fue marcado como una prueba superada que refuerza la capacidad de gestión del programa. 

En paralelo, el Gobierno ratificó que continuará aplicando la llamada "motosierra fiscal" para reducir el gasto público y evitar presiones inflacionarias adicionales.

El BCRA anticipó que las partidas más sensibles estarán bajo revisión, en línea con la estrategia de consolidación fiscal que acompaña el programa monetario.

No obstante, advirtió que los ajustes tendrían efectos de corto plazo sobre los precios, lo que obliga a mantener una vigilancia estricta. 

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