Mientras Bitcoin pierde el soporte de u$s80.000 y alerta al mercado, un nuevo tipo de tecnología presente en algunas redes cripto puede liderar la próxima ola alcista.
Durante más de una década, el crecimiento del mercado cripto estuvo dominado por ciclos narrativos. Por ejemplo, nuevos tokens, nuevas promesas, nuevas capas de storytelling financiero.
Cada bull market encontró su tótem: ofertas iniciales de monedas (ICO), finanzas descentralizadas (DeFi), tokens no fungibles (NFT) y memecoins. Cada uno terminó chocando con el mismo límite estructural: la incapacidad de las blockchains públicas para escalar sin volverse caras, lentas o frágiles.
Pero todo está por cambiar.
La próxima gran apuesta cripto
El informe Zero-Knowledge Proofs in Blockchain Finance: Opportunity vs. Reality, elaborado por Deutsche Bank y Nethermind, parte de una premisa incómoda para el mercado: sin zk-rollups no hay escalabilidad real, y sin escalabilidad no hay crecimiento sostenible del ecosistema cripto.
Un zk-rollup es una solución de escalabilidad que permite procesar muchas transacciones fuera de la red principal y luego validar todas juntas en la cadena mediante una prueba criptográfica de conocimiento cero (zk o zero knowledge). En lugar de que la blockchain ejecute cada operación, solo verifica una prueba matemática que garantiza que todas las transacciones fueron correctas, sin volver a calcularlas ni revelar información sensible.
El problema de fondo es conocido, pero muchas veces subestimado: las redes públicas más utilizadas funcionan hoy bajo un diseño en el que cada nodo ejecuta y verifica todas las transacciones. Ese modelo garantiza seguridad y descentralización, pero impone un techo rígido al rendimiento. En contextos de alta demanda, el resultado es siempre el mismo: congestión, tarifas elevadas y exclusión de usuarios y casos de uso que no pueden pagar ese costo.
El informe es explícito al respecto: "Mientras ese esquema no cambie, ninguna blockchain puede convertirse en infraestructura financiera global, por más narrativa que se le agregue".
Allí, los zk-rollups entran no como una mejora incremental, sino como un cambio de arquitectura. El principio es simple pero potente: ejecutar una vez, verificar en todas partes.
Según el informe, este modelo permite procesar miles de transacciones agrupadas en una sola prueba de validez, reduciendo costos entre 90% y 99% y multiplicando la capacidad de procesamiento sin sacrificar la seguridad del Layer 1. "No es un atajo económico ni un parche temporal: la seguridad no depende de incentivos económicos ni de ventanas de fraude, sino de criptografía pura", asegura el documento.
Este punto es clave para entender por qué el próximo crecimiento cripto no vendrá de tokens, sino de infraestructura. El informe asegura que los zk-rollups no crean activos nuevos ni prometen rendimientos espectaculares, pero lo que sí hacen es mucho menos glamoroso y mucho más importante: "Hacen viable el uso intensivo de la blockchain".
El informe remarca que sobre esta base técnica se apoyan casi todos los casos de uso que el mercado da por descontados, pero que hoy no escalan: "Pagos con stablecoins de bajo costo, trading frecuente sin fricción, DeFi institucional, liquidaciones rápidas e incluso aplicaciones financieras complejas que requieren simulaciones, cálculos de riesgo y privacidad simultáneamente".
Sin zk-rollups, el crecimiento cripto será superficial. Puede haber subas de precios, ciclos especulativos y modas, pero no adopción estructural. Con zk-rollups, el ecosistema deja de estar limitado por el gas y empieza a parecerse, por primera vez, a una infraestructura capaz de competir con sistemas financieros tradicionales.
El informe también introduce un cambio de mirada relevante para los inversores. Históricamente, los grandes saltos de adopción tecnológica no ocurrieron cuando apareció el activo visible, sino cuando se resolvió la infraestructura subyacente. "Internet no explotó cuando surgió el primer navegador, sino cuando se abarataron los costos, se estandarizaron protocolos y se volvió invisible para el usuario", ejemplifica el documento.
En cripto, los zk-rollups cumplen exactamente ese rol. No generan titulares ruidosos ni pumps inmediatos, pero son condición necesaria para que el capital institucional y el usuario masivo entren sin fricción. El texto advierte que el mercado suele mirar el precio antes que la arquitectura, cuando en realidad la arquitectura madura primero y el precio reacciona después.
La conclusión del informe –y quizás la más incómoda para la narrativa dominante– es que el próximo bull market, si llega, no va a estar liderado por un token nuevo ni por una promesa revolucionaria, sino por capas de infraestructura que casi nadie ve. Se va a apoyar en zk-rollups que reduzcan costos, absorban volumen y permitan que la blockchain funcione como un sistema financiero real, no como un experimento congestionado.
En ese sentido, el mensaje es claro: sin ZK no hay escala, sin escala no hay adopción, y sin adopción no hay bull market que dure. El resto es ruido.
Privacidad, eficiencia y control: el punto de equilibrio que busca blockchain
Pablo Monti, brand Manager y portavoz de BingX, señala a iProUp que los Zero-Knowledge Proofs (ZKP) representan uno de los desarrollos técnicos más fascinantes porque abordan una tensión central que la industria arrastra desde sus orígenes: "Cómo preservar la privacidad y mejorar la eficiencia sin sacrificar la verificabilidad, el atributo que le da valor a esta tecnología".
Según el experto, esa promesa empezó a materializarse: las implementaciones más recientes muestran una maduración clara de la tecnología, dejando atrás la etapa puramente experimental. "Proyectos como Polygon, zkEVM y StarkNet demostraron que los ZKP ya no son solo construcciones teóricas, sino herramientas prácticas capaces de mejorar la escalabilidad de las redes, procesando más transacciones sin comprometer la seguridad", señala.
En paralelo, la investigación en distintas variantes –como zk-SNARKs y zk-STARKs– redujo de forma significativa los tiempos de verificación y los requerimientos computacionales, uno de los principales obstáculos para su adopción hasta hace pocos años.
Ese avance cobra especial relevancia al analizar casos de uso financieros. Por ejemplo, la verificación de identidad suele exigir el intercambio completo de información sensible. En cambio, con ZKP es posible demostrar que se cumple un requisito sin revelar los datos personales exactos.
"Esto no solo fortalece la protección de la privacidad, sino que también habilita modelos de cumplimiento regulatorio más eficientes", concluye Monti.