Puntos importantes
La acelerada integración de herramientas de inteligencia artificial en las rutinas corporativas –desde la asistencia en atención al cliente hasta la automatización de procesos administrativos y redacción de código– trasladó la discusión tecnológica al terreno del derecho laboral y la gestión del talento.
Frente a la capacidad de los modelos algorítmicos para resolver tareas complejas en segundos, se instaló un interrogante recurrente en el mercado de trabajo: ¿puede una compañía rescindir un contrato laboral alegando que un software realiza la misma labor sin pagar indemnización?
La respuesta jurídica en Argentina es categórica: la incorporación de nuevas tecnologías no modifica las obligaciones legales que rigen el vínculo entre empleador y trabajador.
De acuerdo con un análisis elaborado por el abogado laboralista Juan Manuel Curubeto, titular del estudio Juan Manuel Curubeto & Asociados, y al que accedió iProUP, la automatización de funciones operativas no constituye una causal de despido justificado.
En ese contexto, si una organización decide prescindir de un colaborador como parte de un proceso de reestructuración tecnológica, debe cumplir de forma estricta con el régimen indemnizatorio vigente.
¿Qué dice la ley laboral sobre el reemplazo de tareas por Inteligencia Artificial?
En el marco normativo argentino, el despido incausado impone el pago íntegro de las indemnizaciones correspondientes por antigüedad, preaviso e integración del mes de despido.
"La inteligencia artificial no creó una nueva causal de despido. Una empresa puede reorganizarse e incorporar tecnología, pero si decide prescindir de un trabajador por esa razón deberá cumplir con las obligaciones que establece la legislación laboral. El avance tecnológico no elimina los derechos de los trabajadores", explica Curubeto a este medio.
El especialista remarcó la diferencia técnica entre una decisión empresarial de modernización y las causales legales: "No es lo mismo despedir a una persona porque la compañía decidió incorporar una herramienta tecnológica que acreditar una situación de falta o disminución de trabajo que cumpla con los requisitos establecidos por la ley".
"El desafío no es elegir entre personas o inteligencia artificial, sino lograr que la tecnología aumente las capacidades de las personas", añade.
Asimismo, Curubeto estableció una distinción operativa fundamental: que un sistema algorítmico asuma tareas puntuales en atención al cliente, marketing, diseño gráfico, programación o procesamiento de información no equivale a la supresión de un puesto completo.
En la práctica, estas herramientas permiten que el personal existente aumente su productividad en menos tiempo, modificando la dotación requerida en ciertas áreas, pero sin alterar el marco protectorio de la ley laboral.
¿Qué tareas puede hacer la tecnología y cuáles seguirán siendo exclusivamente humanas?
El debate sobre el impacto de la automatización en el empleo y los puestos que quedan en manos de la IA también involucra de lleno a los especialistas en comportamiento y desarrollo organizacional.
En este sentido, Luis María Cravino, director de AO Consulting y referente regional en gestión del desempeño y people analytics, ubica la irrupción de la IA entre las mayores transformaciones históricas, aunque advierte sobre sus límites en las organizaciones.
El experto señala, en declaraciones a las que accedió iProUP, que "hay cuatro grandes transformaciones en la historia universal: el fuego, la agricultura, la escritura y, en ese orden de magnitud, la inteligencia artificial".
"La IA puede ayudar a redactar mejor un objetivo o mejorar un KPI, pero hay tres cosas que no tiene que hacer: definir qué queremos lograr, definir nuestro nivel de ambición y definir las palabras que vamos a usar para tener conversaciones significativas", explica.
Para Cravino, la tecnología debe operar como un facilitador de registro y trazabilidad, pero nunca como un sustituto del criterio humano. "Siempre digo que es imposible lograr algo si no tengo claro qué quiero lograr. Los sistemas definen claramente cinco cosas: qué tenés que lograr, cuánto tenés que lograr, cuándo lo tenés que lograr, qué importancia tiene y cómo lo medimos. La claridad genera conexión y la conexión genera crecimiento".
Bajo este enfoque, los especialistas consultados por este medio coinciden en que un software puede optimizar métricas o acelerar entregables, pero carece de juicio crítico, empatía y capacidad para liderar las conversaciones de seguimiento que definen el rumbo estratégico de una empresa.
Las 5 claves que deben considerar trabajadores y empresas
Frente a la reorganización de áreas corporativas y el aumento de consultas legales, los expertos recomiendan atender cinco pautas operativas fundamentales:
- Capacitación continua en herramientas digitales: incorporar destrezas en automatización, manejo de asistentes de IA y análisis de datos para convertir la tecnología en una ventaja competitiva
- Asesoramiento legal previo a la desvinculación: ni firmar acuerdos de salida, retiros voluntarios o modificaciones contractuales sin consultar previamente a un profesional en derecho del trabajo
- Conocimiento pleno del régimen indemnizatorio: comprender que la incorporación de tecnología no anula los derechos adquiridos ni exime a la patronal de abonar la liquidación final completa
- Documentación formal de procesos para las compañías: las empresas deben documentar sus etapas de reorganización respetando los convenios colectivos y la normativa laboral vigente
- Priorizar la reconversión antes del despido: fomentar la reasignación de funciones, la capacitación interna y el rediseño de puestos antes de resolver la eliminación de una posición.
Según datos del World Economic Forum (WEF) reflejados en su Future of Jobs Report, hacia 2030 cerca del 22% de los empleos sufrirá transformaciones estructurales, estimando la creación de 170 millones de nuevos puestos frente a 92 millones que podrían desplazarse, consolidando la necesidad de una transición tecnológica responsable y apegada a la ley.