Los trabajadores con salarios más bajos pasaron de entregar el 48,8% de su ingreso total en 2019 a 49,2% en 2026 tras la eliminación del ajuste en el mínimo no imponible, según un informe pubicado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
El trabajo, que analiza la evolución de la carga tributaria entre 2019 y 2026 sobre cuatro perfiles de familias trabajadoras, detalló que la cifra representa un aumento de 0,39 puntos porcentuales.
De este modo, los trabajadores de mayores ingresos pasaron de 57,7% al 49,9%, con un alivio de 7,78 puntos.
El informe de IARAF considera los impuestos que se descuentan del sueldo, los tributos patrimoniales y los que gravan el consumo a nivel nacional, provincial y municipal.
El resultado es contundente y clarificador.
Dicho de otra forma, hoy ambos extremos de la escala salarial pagan prácticamente lo mismo en términos relativos, cuando hace siete años había casi nueve puntos de diferencia entre uno y otro. La progresividad del sistema se aplanó.
Por qué subió la presión sobre los salarios más bajos
El factor determinante es un detalle técnico con consecuencias enormes: el mínimo no imponible de las contribuciones patronales quedó congelado y la inflación hizo el resto.
La reforma tributaria de 2017 estableció ese mínimo con el objetivo explícito de reducir el costo laboral en los salarios más bajos.
Sin embargo, ese parámetro quedó congelado y la inflación hizo el resto.
Según el análisis del IARAF, hoy se redujo en términos reales a un valor de apenas $7.003.
Con ese mínimo prácticamente inexistente, las contribuciones patronales volvieron a funcionar como una alícuota plana de 19,3% para todos los niveles salariales. Y una alícuota plana golpea proporcionalmente más a quien menos gana.
Para el trabajador de menores ingresos, la incidencia de las contribuciones patronales aumentó 2,06 puntos porcentuales, tras pasar de 17,3% en 2019 al 19,3% en 2026. Ese incremento se comió cualquier reducción menor que hubiera en otros tributos.
Las tres claves del alivio para los ingresos más altos
Del otro lado de la escala, la reducción de la carga se explica por tres mecanismos que operaron en simultáneo.
Tras las reformas y readecuaciones de escalas, la incidencia del Impuesto a las Ganancias sobre el perfil de mayores ingresos cayó 5,89 puntos porcentuales, de 16,3% a 10,4%, mientras los topes imponibles de aportes personales que no crecieron al ritmo salarial y los cambios patrimoniales sumaron casi ocho puntos adicionales de alivio.
- El primero es el Impuesto a las Ganancias. Tras las reformas y readecuaciones de escalas, su incidencia sobre el perfil de mayores ingresos cayó 5,89 puntos porcentuales, del 16,3% al 10,4%. En el perfil de ingresos medio-altos, la baja fue de 5,34 puntos, del 10,1% al 4,7%
- El segundo son los topes imponibles de los aportes personales. Como esos límites no crecieron al ritmo de los salarios brutos más elevados, la alícuota efectiva de aportes disminuyó: 2,65 puntos para el perfil de mayores ingresos y 3,85 puntos para el medio-alto
- El tercero es patrimonial. La eliminación del impuesto a la renta financiera y los cambios en Bienes Personales, incluida la exención de la casa-habitación, recortaron casi un punto adicional de presión sobre el ahorro
Cuál es el porcentaje que quedó en el bolsillo de cada uno
La medición que más importa es la del ingreso neto disponible, es decir, lo que queda después de pagar todos los impuestos directos e indirectos.
Los cuatro perfiles analizados por el IARAF muestran resultados que van en direcciones opuestas. El de menores ingresos perdió 2,5% de capacidad de compra. El de ingresos medio-bajos ganó 5,1%.
El medio-alto creció 15,3%. Y el de mayores ingresos aumentó 15,7%.
Hay un factor que golpeó a los cuatro por igual: el aumento de la incidencia efectiva de Ingresos Brutos a nivel provincial y de las tasas municipales, que sumaron entre 0,63 y 1,24 puntos porcentuales de carga adicional sobre el consumo.
La diferencia es que los ingresos altos compensaron ese aumento con creces gracias al recorte de tributos nacionales directos, mientras el salario más bajo no tuvo ningún alivio que amortiguara el impacto y fue el único de los cuatro perfiles que terminó con menos plata disponible que en 2019.