La Ley de Economía del Conocimiento llegó para promover la industria, y le dio a las empresas buenos beneficios impositivos a cambio de sostener y hacer crecer sus estructuras laborales. Sin embargo, algunos representantes de los profesionales aseguran que esto no se está cumpliendo.
Es cierto que en los últimos meses, distintos sindicatos han retomado cuestionamientos sobre el cumplimiento de uno de los ejes centrales de la mencionada ley. Ellos aseguran que las empresas estarían aprovechando los incentivos sin traducirlos en una expansión efectiva del empleo.
De hecho, el Sindicato Informático viene pidiendo auditorías a 128 empresas IT por incumplimiento masivo a la Ley de Economía del Conocimiento. "Queremos saber cuáles son los trabajadores que las empresas declaran como personal promocionado", explica Esteban Sargiotto, director del Observatorio de Trabajo Informático de la Asociación Gremial de Computación (AGC).
En su pedido, la AGC denuncian a "Globant y a otras 20 empresas IT por fraude fiscal". ¿Por qué? Es que por la mencionada ley reciben subsidios millonarios para crear empleo, pero despidieron masivamente.
Este pedido tiene ya meses, y hasta ahora la Agencia no tuvo respuesta. "El funcionario de Economía del Conocimiento nunca nos contestó el pedido de reunión (se lo hicimos 2 veces) y el Secretario General está evaluando junto a los abogados denunciarlo por incumplir con sus deberes y, en caso de no prosperar, llevarlo a la justicia donde denunciaremos a las principales empresas que están incumpliendo la ley", relata Sargiotto.
¿Por qué poner el pie en el acelerador? No solo por el silencio, sino porque desde la AGC aseguran que se escuchan rumores de nuevos despidos masivos en algunas de las empresas incluidas en el reclamo. "Encima, confirmaron que no habrá aumentos este año", se lamenta Sargiotto.
Había empezado bien
"El análisis de la situación muestra un escenario más matizado. En los primeros años de vigencia de la ley se observó un crecimiento significativo del empleo, especialmente en sectores como software, servicios profesionales basados en el conocimiento, tecnología y actividades orientadas a la exportación de servicios. Ese impulso inicial respondió tanto a los incentivos del régimen como a un contexto sectorial favorable", observa Sebastián Maciarello, gerente de Selección y BPO de Auren Argentina.
Ahora bien, con el correr del tiempo, y particularmente en el marco de un entorno macroeconómico más adverso, el comportamiento de las empresas se fue modificando.
"En la actualidad, muchas priorizan el mantenimiento de su dotación antes que una expansión sostenida. En términos formales, el requisito de empleo suele cumplirse, pero en numerosos casos a través de incrementos marginales o del reemplazo de bajas, más que mediante un crecimiento neto relevante", afirma Maciarello.
Entonces, añade este directivo, "esto explica en parte las críticas sindicales: el empleo no cae de manera generalizada, pero tampoco crece al ritmo que el espíritu original de la ley buscaba impulsar".
"En el 2019, cuando se sancionó la ley, la Industria del Software reportaba (según el OPSSI) 117.681 trabajadores registrados. En el último reporte disponible (de octubre 2025) los empleos registrados ascendían a 159.257. Así que sí, sin dudas que se creó empleo de calidad en las empresas promovidas por la ley", detalla Gonzalo López Suriano, Executive Director, Finance & Ventures de Ingenia.
Para este experto no hay brecha entre lo que la ley promueve y lo que se vive en la realidad. "La ley les exige a las empresas que están inscriptas que cumplan ciertos requisitos (invertir en Investigación y Desarrollo, exportar, invertir en capacitación y en calidad, además de no disminuir su nómina de personal)", describe López Suriano.
Y completa: "Esos compromisos que asumen las empresas para participar del régimen de promoción apuntan a que la industria siga creciendo, siga creando empleo de calidad, exportando y posicionando a Argentina como un jugador global en la economía del conocimiento. Todos los indicadores desde el 2019 para acá son positivos".
La misma mirada tiene Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de Desarrollo de Argencon: "Vemos que las empresas inscriptas están cumpliendo con la exigencia de crecimiento de nómina que establece la ley. Y esto no es casual: no es un subsidio, sino un régimen de promoción del empleo y las exportaciones".
Macro y micro
Las fuentes consultadas coinciden en que la existencia de la ley le da una base de contención a la industria, pero también se enfrentan retos importantes, sobre todo en mercados como el argentino.
"Hoy los desafíos de la industria del software están atravesados por un montón de factores, como la incertidumbre o parálisis que genera la Inteligencia Artificial, cuestiones geopolíticas internacionales que afectan a países exportadores como la Argentina, y la mayor competencia con países de América Latina, como Colombia", enumera Mariano Di Maggio, socio de Interact.
Para Fernando Duce, MBA y socio de Bissners. "el régimen contribuyó a formalizar y sostener empleo calificado en algunos segmentos, pero la generación continua de empleo de calidad quedó condicionada por la incertidumbre normativa y cambios operativos posteriores a 2020".
A su vez, este especialista considera que la brecha entre lo que dice la ley y la realidad es significativa. "La ley prometía crecimiento sostenido de empleo y exportaciones, pero los ajustes regulatorios, requerimientos administrativos y la volatilidad macro han limitado el impacto práctico pleno", dice Duce.
"Las empresas priorizan mantener talento clave, optan por contrataciones selectivas y a veces por esquemas mixtos de contratación local más recursos externos, antes que el crecimiento indiscriminado de la nómina", completa.
La realidad de la industria
¿Qué es lo que sucede hoy en el mercado de la Economía del Conocimiento? "Observamos un impacto positivo en las empresas, aunque de manera cautelosa y sostenible. En el caso de los CSC, la baja rotación (un 86% reporta que es menor al 15%) y la inversión en desarrollo profesional podrían indicar que muchas compañías están apostando a fidelizar y profesionalizar sus dotaciones que a crecer aceleradamente", dice Ezequiel Arcioni, director en Michael Page.
"A la vez, más de la mitad recurre a contrataciones temporales de perfiles que en su mayoría terminan integrándose de manera permanente. Esto puede generar la percepción de una brecha más amplia", suma el directivo de Michael Page.
"Las empresas de tecnología de gran envergadura no han registrado una expansión de nómina por el incentivo que pregona la legislación; se basan en un análisis de costos y proyectos para sus incrementos de headcount", señala Javier Gazquez, director sectorial IT & Finance de Adecco.
Por último, Silvia Tedin, socia Tax & Legal de SMS Buenos Aires, anticipa que "el régimen antecesor del Software tuvo un auge mayor para ese sector y significó un desarrollo real y de crecimiento en el nivel de empleo".
"Un régimen como el actual, sin nuevo presupuesto y sin asignar en tiempo y forma los bonos del beneficio por cada compañía, hace que no resulte atractivo para la adhesión de nuevas empresas y no constituye por sí mismo un régimen que favorezca la creación de empleo", advierte Ricardo Proganó, director de Finanzas Corporativas de SMS.