La Justicia de Salta condenó a dos años de prisión de ejecución condicional a Nicolás Mendioroz Juncosa por una estafa con criptomonedas en la que les prometió a tres amigos una rentabilidad del 10% mensual en dólares y que terminó con un perjuicio reconocido de u$s164.000.
La condena llegó por un juicio abreviado. El acusado admitió su responsabilidad penal por el delito de estafa en tres hechos, en concurso real. Además de la pena en suspenso, deberá cumplir reglas de conducta y hacer tareas comunitarias, según informó el Ministerio Público Fiscal de Salta.
La sentencia llega apenas once días después de que Mendioroz Juncosa aterrizara en Salta bajo custodia. Había sido extraditado desde Australia tras ser localizado por Interpol.
Cómo funcionaba la promesa del 10% mensual en dólares
El esquema por el que Mendioroz Juncosa terminó condenado no necesitó apps ni publicidad en redes. Se apoyó en la confianza. Los tres denunciantes eran amigos suyos, y a ellos les ofreció invertir en criptomonedas con una ganancia mensual comprometida del 10%.
Las operaciones se hicieron durante 2021. Según la acusación expuesta en la audiencia de prisión preventiva, que publicó el diario El Tribuno, los aportes fueron:
- u$s150.000
- u$s10.000
- u$s4.000
Un solo damnificado concentró más del 90% del dinero en juego.
La secuencia fue la de manual. Al principio los inversores cobraron los rendimientos prometidos, y después los pagos empezaron a cortarse. En febrero de 2022 descubrieron que el acusado se había ido del país. "Con posterioridad, Mendioroz Juncosa reconoció haber perdido el capital que le habían confiado", detalló la Fiscalía.
Los números muestran por qué la promesa era insostenible. Sobre u$s164.000, un 10% mensual obliga a pagar u$s16.400 por mes. En un año equivale a un 120% en dólares sin reinvertir, y a casi 214% si las ganancias se capitalizan. Ningún instrumento regulado ofrece retornos así de forma garantizada.
Por qué la condena fue menor a la que pactaron la Fiscalía y la defensa
El acuerdo de juicio abreviado en la causa contra Mendioroz Juncosa había fijado otra pena. "La Fiscalía y la defensa habían acordado una pena de dos años y siete meses de prisión", precisó el organismo. Sin embargo, el juez la bajó a dos años y la dejó en suspenso.
El Código Penal castiga la estafa con penas de un mes a seis años de prisión. Su artículo 26 permite a los tribunales suspender el cumplimiento de una primera condena que no supere los tres años. Por eso el condenado no irá a la cárcel mientras respete las pautas fijadas.
La investigación estuvo a cargo de la fiscal penal interina de la Unidad de Delitos Económicos Complejos de Salta, Ana Inés Salinas Odorisio.
De la fuga a Australia a la extradición
La causa por la estafa con criptomonedas en Salta estuvo frenada durante años porque el acusado no estaba en el país. En junio de 2023, la Fiscalía lo citó a una audiencia de imputación a la que no se presentó, y pidió su declaración de rebeldía, detención y captura internacional.
Ese pedido se concretó en octubre, cuando Interpol lo detuvo en Australia. Antes del traslado, su entorno ofreció un inmueble como garantía para evitar la detención. El planteo fue rechazado ante el peligro de fuga que señalaron los querellantes.
Ya en Salta, el 22 de octubre el juez de Garantías Diego Rodríguez Pipino le dictó cinco días de prisión preventiva. Cuatro días después llegaron el reconocimiento de los hechos y la sentencia.
Los primeros reportes sobre el caso hablaban de un perjuicio superior a u$s170.000. En la audiencia, el monto reconocido quedó en u$s164.000.
Qué señales de alerta deja el caso para los ahorristas
Las estafas con criptomonedas que prometen renta fija en dólares tienen antecedentes pesados en la Argentina. Generación Zoe, el esquema de Leonardo Cositorto, ofrecía entre 7,5% y 10% mensual, una tasa casi idéntica a la de este caso, y terminó con su líder condenado.
La diferencia es la escala. Acá no hubo plataforma ni eventos masivos, sino un círculo de amigos. Por eso los especialistas y la Comisión Nacional de Valores insisten en algunos chequeos básicos antes de entregar dinero:
- Desconfiar de cualquier rendimiento fijo y garantizado en dólares
- Verificar que quien capta fondos esté registrado ante la CNV, incluido el registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales
- Revisar la sección de alertas al inversor del organismo
- No invertir en algo si no se entiende cómo genera ganancias
- No poner ahorros indispensables en instrumentos informales