Puntos importantes
QuadrigaCX, una de las principales plataformas de criptomonedas de Canadá, colapsó en 2019 después de la muerte de su fundador, Gerald Cotten.
La investigación reveló que los fondos no estaban bloqueados por falta de claves: gran parte del dinero se había perdido en operaciones fraudulentas.
Gerald Cotten murió en diciembre de 2018 en Jaipur. La noticia se conoció más de un mes después, cuando su esposa, Jennifer Robertson, detalló lo ocurrido. Para entonces, varios clientes de QuadrigaCX ya denunciaban demoras para retirar sus fondos.
A fines de enero de 2019, la empresa comunicó ante la Justicia que él era el único que conocía las claves para acceder a las billeteras donde se guardaban las criptomonedas de los usuarios.
Sin esas contraseñas no se podía recuperar los activos.
Sin embargo, Ernst & Young, la firma encargada de supervisar el proceso de insolvencia, encontró seis billeteras vinculadas con la plataforma que estaban vacías desde abril de 2018. El dinero había desaparecido meses antes de la muerte del fundador.
Cómo funcionaba el fraude de QuadrigaCX
La Comisión de Valores de Ontario publicó un informe que reconstruyó las operaciones de la plataforma y el uso que Cotten hacía de los fondos de sus clientes.
Según la investigación, el fundador operaba con cuentas falsas dentro del exchange, principalmente bajo el nombre de Chris Markay. A través de ellas, acreditaba saldos de dólares canadienses y criptomonedas que no existían.
Con esos fondos ficticios realizaba operaciones con clientes reales. Cuando perdía dinero, cubría las diferencias con los depósitos de otros usuarios. De esta manera, la plataforma funcionaba pese a no contar con activos suficientes para responder por todos los fondos.
El regulador estimó que estas operaciones provocaron pérdidas por unos u$s115 millones. A esa cifra se sumaron otros u$s28 millones que Cotten perdió al operar con dinero de los clientes en tres plataformas externas.
La investigación también identificó transferencias por aproximadamente u$s24 millones hacia cuentas personales de Cotten y Robertson, además de pagos vinculados con la compra de propiedades.
Parte de ese dinero fue devuelta, pero el informe estimó que unos u$s2 millones se utilizaron para gastos personales y viajes.
Una plataforma sin controles sobre el dinero
La investigación encontró que QuadrigaCX no llevaba registros contables confiables desde 2016. Tampoco contaba con controles adecuados para supervisar los activos ni separaba de manera clara los fondos de los clientes de los de la empresa.
Además, algunas direcciones que se presentaban como billeteras frías, sistemas de almacenamiento de criptomonedas sin conexión permanente a Internet, correspondían en realidad a cuentas de Cotten en otros exchanges.
Estas fallas impedían conocer cuánto dinero tenía realmente la plataforma y facilitaban el uso de los fondos sin una supervisión adecuada.
Según el informe, la insolvencia de QuadrigaCX ya era inevitable en noviembre de 2016.
Durante 2018, las dificultades para responder a los retiros aumentaron y la empresa comenzó a utilizar los depósitos de nuevos clientes para pagar a otros usuarios.
Cuánto dinero se pudo recuperar
QuadrigaCX solicitó protección frente a sus acreedores. En aquel momento, más de 76.000 clientes reclamaban activos por unos u$s215 millones, entre dinero y criptomonedas.
Durante el proceso de insolvencia, Ernst & Young logró recuperar o identificar activos por aproximadamente u$s46 millones: la diferencia dejó un déficit estimado de u$s169 millones.
La muerte de Cotten también generó sospechas sobre la posibilidad de que hubiera fingido su fallecimiento.
Incluso se solicitaron medidas para investigar esa hipótesis, pero esas especulaciones no fueron demostradas.
El fundador nunca llegó a ser juzgado. La Comisión de Valores de Ontario aclaró que su informe contenía las conclusiones de su equipo investigador y no constituía una sentencia judicial.
La investigación concluyó que QuadrigaCX probablemente habría colapsado incluso si Cotten hubiera seguido vivo. Las claves que la empresa decía haber perdido no eran el principal problema: gran parte del dinero ya había desaparecido por las operaciones fraudulentas y el uso indebido de los fondos de los clientes.