Puntos importantes
Tom Lee, apodado el "Profeta de Wall Street" por el acierto de tus pronósticos, aseguró que llegará una oportunidad histórica para el mercado cripto: una "bomba" de u$s1,5 y u$s2 billones que invertirán entre 2026 y 2028 los nuevas generaciones por transferencia de riqueza.
El fundador de Fundstrat y presidente de la tesorería de ethers Bitmine, se basa en estimaciones del Servicio de Impuestos Internos de EE.UU. (IRS). Y si bien no hay un nexo directo en que ese dinero llegue a las divisas digitales, otro informe muestra que son el activo favorito de los más jóvenes.
Por qué la generación Z prefiere invertir en criptomonedas
El reporte Making The Most: How Americans are Maximizing Money and Life in 2026, arroja que el 26% de la generación Z declara haber invertido en estos activos, frente al 6% de los baby boomers.
"Creo que los jóvenes no llegan a las criptomonedas solo buscando 'hacerse ricos rápido'. Lo primero que encuentran es acceso con una fricción casi nula", afirma a iProUP Orlando German, COO y cofundador de Inbound Venezuela.
Según el especialista, para una generación nativa digital, el sistema bancario tradicional puede sentirse lento y burocrático. En cambio, el ecosistema cripto permite comenzar con montos pequeños, desde el celular y las 24 horas.
Santiago Guzmán, CEO de Cripto Latin Fest, coincide en ese diagnóstico y aporta que "quienes crecieron con internet, redes sociales, videojuegos y economías digitales pueden percibir la tenencia de criptomonedas como algo más familiar que las generaciones anteriores".
Maksym Sakharov, cofundador y CEO de WeFi, suma otro motor: la curiosidad por la tecnología. Destaca a iProUP el interés por la tokenización, las stablecoins y las finanzas programables, vinculadas con nuevas formas de pagos y propiedad.
Mientras Guzmán enfatiza la familiaridad con lo digital y las menores barreras de entrada, Sakharov agrega que invertir también puede ser una manera de aprender cómo funciona esa infraestructura.
German, por su parte, pone el foco en la búsqueda de alternativas frente a la inflación, los costos altos y la desconfianza en el sistema financiero. Cree que Bitcoin aparece como una opción para proteger valor o buscar rendimientos potenciales elevados frente al capital invertido.
Cómo invierten los jóvenes en cripto
El 37% de la generación Z espera invertir con mayor constancia, frente al 28% de millennials y el 14% de las generaciones mayores. La intención no se refiere exclusivamente a cripto.
Entre generación Z y millennials también aparecen dos prioridades: terminar el mes con dinero disponible y construir un fondo de emergencia.
Guzmán propone organizar las decisiones por niveles. "Primero deberían estar los gastos básicos y un fondo de emergencia que sea líquido y de fácil acceso", explica. Después ubica objetivos como vivienda, estudio y viajes, y plantea que una estrategia diversificada puede incluir un porcentaje de Bitcoin u otros activos digitales según el perfil de riesgo.
German apunta a trasladar herramientas de las finanzas tradicionales al ecosistema cripto. Para metas de mediano o largo plazo, como ahorrar para una vivienda, propone el DCA, sigla en inglés de compras periódicas por un monto definido, que distribuye las entradas en distintos momentos del mercado.
Su visión de Bitcoin es especialmente favorable: lo describe como "oro digital" y considera que las compras recurrentes pueden funcionar como vehículo de ahorro. Esa valoración convive con su propia advertencia sobre la volatilidad: "No es un detalle; es una característica del activo". Distribuir las compras en el tiempo no equivale a garantizar el resultado de la inversión.
Para el fondo de emergencia, German también exige liquidez y propone stablecoins como USDC o USDT, diseñadas para mantener una referencia con el dólar. Guzmán no especifica un instrumento para ese respaldo: su énfasis está en cubrir primero las necesidades y definir después qué proporción destinar a activos digitales.
Sakharov coincide con Guzmán en separar objetivos y ajustar el riesgo al plazo: "Las criptomonedas pueden ser un componente de una estrategia de inversión diversificada, pero no deberían convertirse en la única estrategia". Para una emergencia prioriza estabilidad y acceso inmediato al capital; para una vivienda distingue cuánto tiempo falta para necesitar el dinero y qué incertidumbre puede tolerar el ahorrista.
Frente a la propuesta concreta de German de utilizar Bitcoin y stablecoins para diferentes metas, Sakharov evita asignar un instrumento único a cada objetivo. "Los distintos objetivos suelen requerir diferentes herramientas financieras", explica.
La diferencia es de enfoque: German propone activos y una técnica de compra; Sakharov y Guzmán ponen primero el orden financiero, el horizonte y la diversificación. Ninguno de estos últimos rechaza expresamente las stablecoins.
Cómo son las inversiones de la generación Z
La búsqueda de constancia inversora convive con una definición de progreso financiero que incluye el bienestar cotidiano. En el conjunto de participantes, el 59% considera que poder disfrutar la vida es un indicador significativo de progreso, frente al 27% que menciona tener vivienda propia.
Además, el 72% acepta avanzar más lentamente hacia sus metas para estar presente con la familia, viajar o vivir otras experiencias. Ambos resultados corresponden al total de encuestados, no exclusivamente a la generación Z.
Las metas patrimoniales siguen presentes: entre generación Z y millennials, el 67% señala la vivienda propia como una aspiración importante y el 62% menciona una jubilación cómoda.
Bancos digitales, redes e IA: más acceso, más necesidad de criterio
La ampliación de canales también aparece en la relación con los bancos. El 38% de generación Z y millennials declara tener dinero en bancos exclusivamente digitales o en una combinación de entidades digitales y tradicionales, frente al 17% de los boomers.
El resultado agrupa ambas modalidades y no implica que esos jóvenes hayan abandonado los bancos tradicionales.
Las diferencias alcanzan las fuentes de asesoramiento financiero. Entre generación Z y millennials, el 26% recurrió a redes sociales, frente al 6% de generación X y boomers. Las herramientas de IA o chatbots fueron una fuente de consulta para el 17% de los jóvenes, contra el 5% de los mayores; en aplicaciones financieras y podcasts, los porcentajes fueron del 16% y el 6%, respectivamente.
Para los tres especialistas, ese acceso a información también exige filtrar las promesas de rentabilidad. "Muchos compran una criptomoneda porque la vieron en TikTok o porque un influencer dijo que iba a 'explotar'", advierte German. Propone investigar qué problema resuelve un proyecto, quién está detrás y cuál es su utilidad antes de comprometer dinero.
Guzmán describe una dinámica similar: entrar por una promesa de multiplicar el capital, comprar después de una fuerte suba o seguir a influencers sin construir criterio propio. Agrega el uso de apalancamiento sin comprenderlo, que puede amplificar las pérdidas.
Sakharov coincide con German en investigar la utilidad del activo antes de comprarlo. "El primer error es tratar a las criptomonedas como un mercado antes de comprenderlas como una tecnología", plantea. Su advertencia apunta a distinguir la atención que recibe una moneda del valor que puede sostener mediante adopción y uso.
Además, identifica un riesgo que va más allá de una mala compra: convertir una inversión exitosa en toda la estrategia financiera. Después de fuertes ganancias, explica, puede aparecer la convicción de que una clase de activos superará siempre a las demás. Por eso propone dedicar menos esfuerzo a predecir precios y más a definir para qué se invierte, cuándo se necesitará el dinero y cuánto riesgo se puede asumir.
German y Guzmán coinciden en cuestionar la expectativa de ganar demasiado en poco tiempo. German la vincula con comprar por euforia y vender por pánico, y advierte sobre el uso de dinero necesario para el alquiler, la universidad o los gastos básicos.
Guzmán amplía el diagnóstico hacia la seguridad: cuentas mal protegidas, información compartida indebidamente y estafas. "Antes de hablar de rentabilidad tenemos que hablar de educación", sostiene.
Los tres coinciden en que el desafío es convertir el acceso en un plan que pueda sostenerse bajo distintas condiciones de mercado, sin comprometer las necesidades básicas. Como resume Guzmán: "Porque entrar a cripto es fácil. Lo importante es aprender a permanecer en este ecosistema tomando buenas decisiones".