La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) de Estados Unidos emitieron una guía interpretativa conjunta que clasifica a ciertas criptomonedas como materias primas digitales.
La taxonomía busca delimitar qué activos cripto quedan fuera del régimen de valores y cuáles deben cumplir con las normas de valores federales. Entre los mencionados por la guía, aparecen:
- Bitcoin (BTC)
- Ethereum (ETH)
- Solana (SOL)
- Monero (XMR)
- Ripple (XRP)
- Tezos (XTZ)
Estados Unidos clasifica a varias criptomonedas como "materias primas digitales"
La guía conjunta establece una taxonomía de cinco categorías para los criptoactivos:
- Materias primas digitales
- Coleccionables digitales
- Herramientas digitales
- Stablecoins
- Valores digitales
El objetivo es ofrecer un marco más claro para emisores, exchanges, inversores, desarrolladores y entidades financieras sobre cuándo un activo es un valor y cuándo queda bajo la jurisdicción de la CFTC como commodity.
Para que un activo sea considerado una materia prima digital, debe estar intrínsecamente vinculado a un sistema cripto funcional y derivar su valor de la operación programática de esa red y de las fuerzas de oferta y demanda, no de la expectativa de ganancias generadas por los esfuerzos gerenciales de un tercero.
Este criterio reemplaza en la práctica el análisis tradicional del test de Howey para estos activos, que se centraba en la expectativa de ganancias derivadas de esfuerzos de otros.
La guía menciona expresamente a Bitcoin (BTC), Ethereum (ETH), Solana (SOL), Monero (XMR), XRP y Tezos (XTZ) como ejemplos de materias primas digitales. Junto a ellos, la interpretación también incluye dentro de la misma categoría a:
- Cardano (ADA)
- Avalanche (AVAX)
- Polkadot (DOT)
- Chainlink (LINK)
- Dogecoin (DOGE)
- Shiba Inu (SHIB)
- Aptos (APT)
- Bitcoin Cash (BCH)
- Hedera (HBAR)
- Litecoin (LTC)
- Stellar (XLM)
La inclusión de estos activos en la categoría de materias primas digitales implica que, en principio, quedan fuera del alcance de las leyes de valores federales y pasan a ser supervisados por la CFTC bajo la Commodity Exchange Act.
Esto significa que exchanges, brokers y plataformas que operan con estos activos deben cumplir con las normas de la CFTC para derivados, futuros y otros instrumentos financieros vinculados a commodities.
La clasificación como materia prima digital tiene varias consecuencias prácticas para el ecosistema cripto.
Reduce la incertidumbre regulatoria para emisores y plataformas que operan con estos activos, ya que ahora tienen un marco más claro sobre qué normas deben cumplir y abre la puerta a que la CFTC supervise directamente a exchanges que ofrecen trading de estos tokens, sin necesidad de que la SEC intervenga como regulador de valores.
SEC y CFTC clasifican criptomonedas clave como materias primas digitales con guía efectiva. (Imagen creada con IA)
Para los inversores, la clasificación puede facilitar el acceso a productos financieros estructurados sobre estos activos, como ETF, futuros y opciones, ya que la CFTC tiene un marco más maduro para regular derivados sobre commodities.
La inclusión de Monero (XMR) y Tezos (XTZ) en la lista de materias primas digitales es relevante, ya que ambos activos no habían sido mencionados explícitamente en guías regulatorias previas.
Monero, conocido por su enfoque en privacidad y transacciones anónimas, y Tezos, una blockchain con gobernanza on-chain, quedan ahora bajo la jurisdicción de la CFTC como commodities, lo que les da un estatus regulatorio más definido.
La guía conjunta de la SEC y la CFTC se presenta como un complemento a la legislación de estructura de mercado que se encuentra en negociación en el Congreso de Estados Unidos, incluyendo la propuesta de ley CLARITY Act.
Ambos organismos posicionan la interpretación como un paso intermedio mientras se avanza hacia una regulación más integral del sector cripto.
La interpretación también reemplaza guías previas del personal de la SEC sobre activos digitales, incluyendo el marco de análisis de contratos de inversión para activos digitales. Esto significa que la nueva taxonomía de cinco categorías se convierte en el estándar operativo para evaluar la naturaleza regulatoria de los criptoactivos en Estados Unidos.