Manuel Adorni justificó ante la Justicia su crecimiento patrimonial y dijo que ganó u$s591.544,61 con la venta de criptomonedas en 2017 y 2018, antes de llegar al Gobierno. El exfuncionario precisó que guardó ese dinero en efectivo en su casa. Lo planteó este lunes en un escrito de 78 páginas presentado ante el juez federal Ariel Lijo. La fiscalía todavía no evaluó públicamente esa versión, y rige la presunción de inocencia.
Vale recordar que se investiga la evolución del patrimonio del exvocero entre el 10 de diciembre de 2023 y el 27 de junio de 2026. Según él,sus ahorros vienen de Bitcoin adquiridos y vendidos antes de ser funcionario. Esa venta, siempre según su versión, fue en persona, en efectivo y sin revelar la identidad de los compradores.
Resta ahora que el fiscal Gerardo Pollicita analice la presentación y decida si es suficiente o si pide la indagatoria. El análisis judicial detectó un incremento patrimonial del 119%, cifras sin sustento documental y tenencia de dólares sin respaldo.
En pesos, el grupo familiar tuvo ingresos comprobados por $229.752.283,20 y gastos por $272.820.832,20. La diferencia sin explicar es de $43.068.549. La defensa la califica de "brecha residual", el 15,8% de los egresos y el 18,7% de los ingresos.
Las criptomonedas entran en escena porque la fiscalía pidió explicar la operatoria con criptoactivos del ex funcionario. Incluye un capital informado ante una billetera virtual al validar su identidad y que no figuraba en sus declaraciones juradas.
Cuál es la explicación de Adorni sobre los Bitcoin
La defensa, a cargo del abogado Matías Ledesma, armó su argumento en cuatro pasos:
- Ocho billeteras propias: registran actividad solo entre el 21 de octubre de 2014 y el 10 de septiembre de 2018 y hoy no tienen saldo
- Ventas cara a cara: cada operación se habría pactado en un encuentro personal: precio acordado, bitcoin a cambio de efectivo, "la misma reserva de identidad" que en las compras
- Dólares fuera del banco: parte se reinvirtió y el resto quedó en el domicilio del matrimonio. El escrito lo presenta como una práctica extendida por el cepo y la inestabilidad argentina
- Un gasto que se acelera con el cargo: según la defensa, la pareja decidió "vivir como si no lo tuvieran" y ese criterio cambió al asumir la función pública, con la mudanza a Miró 550, la casa de Indio Cuá y sus refacciones
Los saldos que el escrito atribuye a ese efectivo bajan cada año: u$s565.000 al cierre de 2022, u$s513.000 en 2023, u$s388.961,52 en 2024 y u$s209.961,52 en 2025. Por simple resta, son unos u$s355.000 menos en tres años. Ese es el monto que la defensa ubica en inmuebles, obras y otros gastos.
Puede la blockchain probar que esos bitcoin eran de Adorni
Respecto a si la blockchain puede probar que esas criptomonedas eran efectivamente de Adorni, solo es posible en parte. Y este es el punto que más importa a quien opera cripto.
La blockchain de Bitcoin es un libro contable público que nadie puede editar. Muestra qué dirección movió qué monto y en qué fecha. Por eso la defensa dice que el cronograma es "objetivo e inmutable" y que ubica el origen del dinero cinco a nueve años antes de que Adorni asumiera.
Pero la blockchain no dice quién es el dueño de una dirección. Para eso hace falta un puente entre la identidad y la billetera, por ejemplo la prueba de control de las claves privadas, un exchange con verificación de identidad o una constatación notarial. La defensa asegura que las direcciones son de Adorni, "tal como demuestran las operaciones constatadas por el escribano público", y que la titularidad se acredita con la posesión de las claves privadas.
Tampoco muestra lo que pasó fuera de la cadena. La blockchain registra que los Bitcoin salieron de una billetera, pero no cuánto efectivo se recibió, de quién ni en qué billetes. Ese tramo depende de otra prueba. Es la zona más frágil de cualquier explicación basada en ventas personales sin comprobantes.
Por qué el argumento genera tanta polémica
Hay tres puntos de fricción, y ninguno es menor.
El timing. Como señala El Litoral, lo que sigue sin explicar es por qué, si Adorni tenía esos fondos desde 2018, recién en 2023 empezó a gastarlos en inmuebles, refacciones y viajes. La defensa contesta con la idea de una vida austera hasta que las "razones de seguridad" y un altercado en la vía pública cambiaron las prioridades familiares.
La declaración jurada. La fiscalía sostiene que Adorni no declaró esa tenencia de dólares ni la compra de Indio Cuá desde que ingresó a la función pública. El escrito responde que todo fue rectificado en las últimas presentaciones ante la Oficina Anticorrupción.
La ausencia de contrapartes. Los compradores permanecen en reserva. Para la defensa, que la operatoria haya sido personal no le quita licitud: la ubica en la esfera de autonomía que protege el artículo 19 de la Constitución.
Hay otro dato que suma contexto. Según La Nación, días antes de renunciar, Adorni dijo en una entrevista con LN+ que había escondido ingresos en sus declaraciones juradas por unos u$s500.000, provenientes de una inversión en criptomonedas previa a llegar al Gobierno. Además, la primera fecha para explicar su patrimonio era el 26 de agosto, pero logró postergarla.
Qué pasó con la obra de Indio Cuá
Es el otro frente numérico del caso. El contratista Matías Tabar declaró que la refacción costó u$s245.000. Adorni sostiene que pagó u$s175.000.
Su defensa argumenta que la propia planilla del contratista tiene un "error aritmético": sumaría u$s285.929, no los u$s245.929 declarados, con una diferencia de u$s40.000 "sin respaldo documental".
Para sostener los u$s175.000 cita dos fuentes: una auditoría contable que identificó desembolsos por esa cifra y una pericia que estimó el valor de mercado de la obra en u$s174.954,58. La distancia entre ambas es de solo u$s45,42, según el escrito.
Ahora el fiscal Pollicita debe analizar la presentación. Si considera insuficiente la justificación, podrá pedir la declaración indagatoria por enriquecimiento ilícito. La defensa también anticipa que el informe contable "reducirá esa brecha residual" con partidas aún no conciliadas y que se incorporará más prueba. Es decir, la discusión técnica recién empieza.