Manuel Adorni presentó ante la Oficina Anticorrupción y ARCA ocho billeteras virtuales como respaldo de los u$s513.000 que declaró en su rectificación patrimonial. La incursión del Jefe de Gabinete de ministros en el universo cripto, según sus propias palabras, se habría dado entre 2013 (cuando compró BTC) y 2018 (cuando vendió).
La explicación tiene muchos flancos débiles. Desde que para meterse en Bitcoin por aquella época era para unos pocos elegidos, muy avezados en el ecosistema, hasta los propios cuestionamientos del ex vocero presidencial. En 2022, Adorni dijo sobre BTC: "No lo veo como una buena inversión, quizá algún día lo pruebo".
Una posibilidad que surge frente a las inconsistencias del relato de Adorni es que alguien le haya prestado o vendido una frase semilla con una cuenta que haya registrado movimientos exitosos con BTC en el tiempo aludido por el funcionario en una nota televisiva.
Si bien resulta casi imposible que, además de la wallet, se haya logrado encontrar una cuenta que haya replicado exactamente los niveles de ganancia reportados en la argumentación, iProUP consultó a los expertos sobre esa chance.
Cómo funciona técnicamente la compra de una billetera a un tercero
El experto informático Javier Smaldone lo explica con una metáfora concreta: "El dueño de una billetera es el que tiene las claves de esa billetera, punto".
"Es como una caja de seguridad en el banco que no te pide ningún dato cuando la abrís: solamente te da una clave". Smaldone advierte que "si esa clave se la vendés a otro, automáticamente la caja pasa a ser del otro. Entonces, la forma de demostrar que uno es dueño de una billetera es mostrar las claves".
Caso Adorni: ¿se pueden comprar o 'alquilar' billeteras de Bitcoin?
Y añade: "La manera de comprar una billetera a otro es decirle te pago tanto por las claves. Ahora la pelota la tiene la Justicia, que le tiene que pedir esos comprobantes".
La pregunta de fondo es directa. Si esos fondos existen, ¿nacieron realmente en compras de Bitcoin hechas entre 2013 y 2018, o alguien pudo armar de urgencia una billetera en 2026 para sostener el relato de una fortuna antigua? La respuesta depende menos de la palabra del funcionario que de la evidencia técnica que deja la red.
La firma criptográfica con la llave privada permite probar control sobre una dirección sin revelar la clave, mediante mensajes firmados verificables públicamente. Si las ocho wallets corresponden a direcciones on-chain auditables, los peritajes podrían trazar cada UTXO con precisión milimétrica. El matiz es crucial: probar control actual no es lo mismo que probar control histórico.
Mercados de wallets no existen, pero la maniobra sí es posible
Santiago Siri, experto en tecnología blockchain y referente de la comunidad cripto, pone el foco sobre la teoría de Martín Losteau, que sugirió que Adorni podría haber adquirido una billetera con movimientos que encajen con su relato.
"Yo no conozco de mercados secundarios que vendan claves privadas de billeteras cripto. Es muy delicado darle una clave privada a un tercero, porque anda a saber qué declara ese tercero con esa clave privada y te puede comprometer", agrega Siri.
Sin embargo, el especialista no descarta la maniobra en el caso concreto: "Es posible que alguien le puede dar la clave privada de su billetera cripto y que Adorni valide que esas transacciones de 2013-2014 hayan sido suyas. Y trate de demostrar que es dueño de esas claves privadas".
El experto precisa el elemento que más daña la credibilidad del relato: "Viéndolo en Twitter, recién en 2017 publicó algo sobre Bitcoin y después empezó a hablar más seriamente en 2020. Además, hay videos de él subestimándolo, en 2020-2021, diciendo que no le había prestado atención cuando sus alumnos le hablaron de él".
Daiana Gómez Benegas, experta cripto, suma su opinión del caso a iProUP: "La blockchain de Bitcoin es inmutable, pero eso no quiere decir que esos movimientos de esa billetera que pretende autoadjudicarse los haya hecho él. Y lo tendrá que probar ante la justicia".
"En la blockchain todos somos pseudónimos. Si él no puede probar que tiene el control de esas claves privadas y que también lo tenía a la fecha que declaró, el relato carece de sustento", dispara.
Lo que la Justicia puede y no puede ver en el blockchain
Adorni afirmó que las criptomonedas dejan un registro imborrable de todas las transacciones, impidiendo cualquier fraude. Pero el experto tecnológico Luis Perrone advierte a iProUP que esto no es exacto: "Blockchain no impide el fraude. Lo que hace es registrar las operaciones de manera permanente e inalterable".
"La principal característica de Bitcoin es que todas las transacciones quedan registradas para siempre en una base de datos pública distribuida", resume.
Si una billetera recibió fondos recién en 2026, el registro mostrará entradas recientes. Si esos fondos provienen de otra billetera, también quedará visible el salto anterior. Si antes pasaron por un exchange, una mesa informal o una dirección asociada a terceros, esa ruta formará parte del mapa. El análisis forense no necesita creer ni descreer: sigue fechas, montos y direcciones.
Para que la versión de Adorni sea verificable, la ruta del dinero debería mostrar una secuencia compatible con su argumentación:
- Origen documentado de los u$s200.000 iniciales
- Compra de Bitcoin en fechas compatibles con 2013 y 2014
- Direcciones públicas asociadas a esas compras
- Prueba de control de las claves privadas
- Historial de movimientos sin contradicciones
- Venta o conversión de los activos con documentación de contraparte
En una investigación penal, esa cadena debe resistir el cruce con bancos, exchanges, billeteras, registros fiscales y declaraciones de terceros. Smaldone agrega una variable que complica aún más el cuadro: "Pudo haber operado en billeteras, con sus datos o de forma anónima, y el fiscal mandar oficios a los exchanges para constatar todo. El tema es si Adorni dice que operó desde una computadora vieja que ya tiró".
La inconsistencia que el mercado cripto no puede ignorar
Existen numerosos antecedentes dentro del ecosistema Bitcoin de personas que perdieron acceso a sus fondos o recuperaron claves años después, lo que indica que la posesión tardía de una clave no es técnicamente imposible. Pero la narrativa cronológica de Adorni choca con otro tipo de evidencia: su actividad pública respecto al activo.
Si realmente fue un inversor cripto activo desde 2013, manejando ocho billeteras y u$s200.000 en un ecosistema que en ese momento era casi clandestino en Argentina, ese perfil debería haber dejado rastros públicos, académicos o al menos conversacionales.
Los registros disponibles en redes sociales muestran lo contrario. Su primer tweet sobre Bitcoin data de 2017, y hay videos donde subestima el activo en 2020-2021. La inconsistencia entre el perfil de early adopter que describe y su comportamiento público observable es, en sí misma, un dato que la Justicia tendrá que procesar.
Comprar una wallet es técnicamente posible. Transferir claves privadas entre personas no requiere ningún mercado formal ni intermediario. Lo que no se puede transferir, sin dejar rastros, es el contexto: la exchange que verificó la identidad, la cuenta bancaria que recibió los pesos o dólares de cada venta, el historial de dispositivos que firmaron transacciones hace doce años.
La blockchain da trazabilidad perfecta hacia adelante y hacia atrás en los movimientos on-chain. Pero la pregunta de quién controlaba esas claves en 2013 no la responde la tecnología: la responde la Justicia, con peritos, oficios a exchanges y el cruce de cada hilo con la realidad documentada.
Si Adorni operó como dice, la red lo va a confirmar. Si alguien le prestó o vendió una historia de Bitcoin, la red también lo revelará.