La Clarity Act se frena en el Senado de EE.UU. y el precio de Bitcoin se desploma

La propuesta para establecer nuevas reglas sobre activos digitales fue rechazada, provocando incertidumbre y fuertes caídas en toda la industria
Economía Digital
15.09.2026 • 16:48hs • Economía Digital

Puntos importantes

El Senado de EE. UU. rechazó la Digital Asset Market Clarity Act, el marco integral para regulación de activos digitales.

La senadora Cynthia Lummis lideró el fallido intento de marco regulatorio para criptomonedas en el Congreso.

Tras el rechazo, Bitcoin cayó a u$s75.000; la industria ahora espera normativas de SEC y CFTC.

Después de un largo tiempo marcado por una expectativa creciente, cayó la Clarity Act. Fue por las disposiciones éticas, no por el contenido técnico del proyecto.

Los negociadores de los dos partidos habían elaborado más de 600 páginas de compromiso legislativo. Pero algunas secciones finales (las destinadas a limitar que altos funcionarios gubernamentales mantengan vínculos comerciales con criptomonedas) resultaron presentar divisiones insuperables.

El calendario agravó todo. Cuanto más se acercaba el proceso a las elecciones de medio término del 3 de noviembre, más difícil se volvía sostener un acuerdo bipartidista.

Hubo un intento de última hora. La senadora Cynthia Lummis afirmó el lunes que Trump había acordado una nueva disposición ética que buscaba bloquear el uso de información privilegiada por parte de funcionarios federales, una medida exigida por los senadores demócratas. No alcanzó.

"El resultado terminó quedando inmerso en la lógica de la discusión político-electoral estadounidense", asegura a iProUP Julián Colombo, Director de Bitso para Sudamérica. El referente cripto aclara y reconoce que "se trataba de un voto de procedimiento, no de la votación final, pero su fracaso complica sensiblemente el calendario legislativo".

El detalle que más pesa hacia adelante es que el proyecto no consiguió ni la mayoría simple, con varios republicanos votando en contra. Eso significa que el problema no es solo conseguir demócratas, sino que el bloque propio tampoco está consolidado.

Julián Ferreiro, analista de riesgo regulatorio en mercados de activos digitales, explica por qué ese matiz cambia la proyección: "Quedarse a once votos de sesenta es una cosa. No llegar a cincuenta es otra completamente distinta."

El experto cree que "el primer escenario se arregla negociando con la oposición. El segundo implica que ni siquiera tenés el bloque propio ordenado, y eso no se resuelve con una enmienda de última hora. Reconstruir eso lleva un ciclo legislativo entero."

La reacción de Bitcoin

Fue con menos violencia de la esperada, y eso tiene una explicación concreta.

Bitcoin cotizaba a u$s76.989,08 este 15 de septiembre de 2026, con una caída del 0,82% en 24 horas, según los datos que releva iProUP. Otras fuentes lo ubicaban algo más arriba. Investing.com marcaba u$s77.406 e Investing y VT Markets reportaron valores cercanos a u$s77.465.

El activo acumula un retroceso del 38,97% respecto de su máximo histórico de u$s126.149,02 registrado el 6 de octubre de 2025, pero mantiene una recuperación del 21,31% en los últimos 30 días.

La razón de la reacción moderada está en el posicionamiento previo. Galaxy ya había reducido al 10% las probabilidades de aprobación en 2026, desde el 75% que estimaba el 22 de mayo. El mercado venía descontando el fracaso desde hacía semanas.

A eso se suma un dato técnico clave. El interés abierto en futuros retrocedió un 13,5% antes de la votación. Los operadores cerraron posiciones y retiraron riesgo anticipándose al evento. Cuando ese desapalancamiento ocurre antes, el golpe del día es menor, aunque la liquidez más fina hace que cualquier movimiento posterior sea más brusco.

Respecto a qué significa que no haya ley, la respuesta de los expertos indica que el capital institucional grande sigue esperando, y que la regulación queda en manos de organismos que pueden cambiar de criterio. 

La idea central de la Clarity Act era definir cómo el gobierno abordaría cada tipo de criptoactivo y asignar roles específicos a cada agencia, incluyendo una nueva autoridad para que la CFTC actuara como vigilante de los mercados spot.

Sin esa definición, la industria vuelve la mirada hacia los reguladores. La SEC propuso recientemente Reg Crypto, su primera gran norma para criptomonedas, destinada a que los proyectos puedan recaudar fondos sin atraer de inmediato requisitos regulatorios difíciles.

Pero acá está la advertencia que más pesa, y viene del propio regulador. Paul Atkins, presidente de la SEC, declaró que las nuevas normas sobre criptomonedas y las exenciones de registro no serán duraderas sin una ley que las sustente.

El razonamiento es simple: gran parte de lo que la agencia definió hasta ahora tomó forma de orientaciones fáciles de revertir. Y incluso una norma formal puede eliminarse de la misma manera en que fue redactada.

Para un fondo de pensión o una aseguradora que evalúa entrar al sector, esa reversibilidad es exactamente el problema. No invierten contra un marco que el próximo presidente de la SEC puede deshacer.

¿Qué pasa después de las elecciones de noviembre?

El escenario empeora, y por eso esta votación pesa más de lo que sugiere el movimiento de precio del día.

El Congreso actual concluye su sesión a fin de año y uno nuevo asume a principios de enero. Las elecciones del 3 de noviembre de 2026 definen su composición.

Si los demócratas obtienen mayoría en alguna de las cámaras (y se considera probable ese resultado en la Cámara de Representantes) ningún proyecto avanzará sin su consentimiento.

Los nombres que asumirían el control de las comisiones clave son elocuentes. En la Cámara, Maxine Waters volvería al liderazgo del Comité de Servicios Financieros, donde la estructura del mercado cripto no sería prioridad. En el Senado, si los demócratas ganan la mayoría, el Comité Bancario quedaría en manos de Elizabeth Warren, una de las voces más críticas del sector.

Además, se anticipa que dedicarán tiempo considerable a investigaciones sobre la relación entre la administración Trump y las empresas y líderes del criptomundo.

Mariana Vasconcelos, especialista en política regulatoria de mercados financieros, dimensiona el horizonte: "Lo que se perdió el martes no es un año, es un ciclo completo. Si el próximo Congreso tiene otra composición, la ventana no se reabre hasta 2029 en el mejor de los casos."

Vasconcelos considera que "la industria invirtió cientos de millones en lobby para llegar a una votación que terminó 49-50. La pregunta que se van a hacer los financistas de esos super PAC es si vale la pena repetir la apuesta."

Ese punto tiene traducción inmediata. Los super PAC de la industria, encabezados por Fairshake, deberán decidir cómo tratar a los políticos que no emitieron votos el martes. Una persona familiarizada con la planificación del PAC señaló que todavía no habían tomado una decisión sobre qué hacer en las semanas previas a las elecciones.

"Más allá de lo que ocurra en el Congreso, la SEC y la CFTC ya vienen avanzando por su cuenta con reglas propias", asegura Julián Colombo. "Para Argentina, el impacto directo sigue siendo limitado por tratarse de legislación extranjera", agrega.

Colombo precisa que "la influencia seguirá siendo indirecta, a través de prácticas internacionales de cumplimiento y clasificación de activos. Dependerá, en definitiva, de si el proyecto logra reactivarse y bajo qué versión final."

¿Qué otros frentes enfrenta Bitcoin esta semana?

Dos más, y ambos juegan en contra.

La Fed decide este miércoles 16 de septiembre. Reuters reportaba consenso de mantener las tasas sin cambios, aunque los futuros venían asignando probabilidades altas a una suba. Cualquier tono restrictivo drena liquidez del sistema y presiona a los activos de riesgo.

El contexto macro global es adverso. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense alcanzaron máximos de casi dos décadas y el petróleo siguió subiendo por el agravamiento del conflicto en Medio Oriente. Con el bono largo rindiendo cerca del 5% sin volatilidad, el capital institucional tiene poca razón para rotar hacia un activo que cayó 39% desde su máximo.

A eso se suma que el BCE ya subió su tasa de depósitos al 2,50% el 10 de septiembre y que el Banco de Japón define el viernes. Si los tres bancos centrales endurecen en la misma semana, sería la primera vez desde 2006 —un antecedente en el que los mercados emergentes perdieron más del 20% en un mes.

Estos son los escenarios para el precio en los próximos días

Tres, con niveles técnicos concretos.

El escenario bajista se activa si Bitcoin pierde el soporte de u$s76.299, correspondiente al retroceso de Fibonacci del 23,6%. Por debajo de ese nivel, la zona de u$s76.000-u$s77.000 que los operadores venían defendiendo queda expuesta, y el desapalancamiento del 13,5% en futuros implica que la liquidez fina puede acelerar la caída.

El escenario neutral (el más probable según la configuración actual) es una lateralización entre u$s76.000 y u$s78.000 hasta que se conozcan la decisión de la Fed del miércoles y la del Banco de Japón del viernes. El RSI en 53,3 indica momentum neutro sin señales de sobreventa extrema, lo que respalda esta lectura.

El escenario alcista requiere recuperar la resistencia de u$s77.699 y luego la zona de u$s80.000. Para eso haría falta que la Fed sorprenda con un tono más suave de lo esperado o que aparezca algún catalizador que compense la ausencia de marco regulatorio.

El dato que ordena las probabilidades: como el fracaso de la Clarity Act ya estaba mayormente descontado, el riesgo de esta semana no está en la ley sino en la Fed.

¿Queda algún motivo para el optimismo?

Uno, y es histórico.

La industria pasó de un 2022 marcado por fracasos y escándalos de alto perfil a una victoria legislativa significativa en apenas tres años: la GENIUS Act, que estableció el marco para las stablecoins, obtuvo amplia aprobación bipartidista y se convirtió en ley a principios de 2025. Los reguladores ya la están implementando.

Eso demuestra que el Congreso sí puede aprobar legislación cripto cuando el consenso existe. El problema de la Clarity Act no fue el tema sino el contexto: un año electoral, un componente de conflicto de interés presidencial y un bloque republicano sin cohesión.

Los comités de acción política de la industria seguirán incorporando miembros del Congreso favorables a las criptomonedas con la expectativa de alcanzar un punto de inflexión que haga la legislación inevitable.

Pero eso es una apuesta a varios años. Para 2026, la respuesta ya está y es que no hay ley.

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