Puntos importantes
El mercado de criptomonedas entra en una ventana de ocho días capaz de definir su rumbo durante el resto de septiembre y ver si puede llegar a las seis cifras. Entre el 10 y el 18 se conocerán dos indicadores de inflación de Estados Unidos, el Senado realizará una votación clave para la regulación cripto, la Reserva Federal resolverá qué hacer con las tasas y el Banco de Japón podría tensionar las operaciones financiadas en yenes.
La secuencia encuentra a Bitcoin en una posición más que delicada. La principal criptomoneda retrocede hasta la zona de u$s78.600, luego de volver a chocar con los u$s80.000, mientras los bonos estadounidenses ofrecen rendimientos elevados y el mercado discute si la Fed retomará las subas de tasas.
"Estos días pueden generar movimientos importantes porque concentran decisiones que afectan el costo del dinero, la liquidez y el apetito por riesgo", explica Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, en diálogo con iProUP.
Sin embargo, la experta aclara que la confirmación de un escenario ya descontado suele tener un impacto limitado: "Los movimientos más fuertes aparecen cuando la decisión o el mensaje sorprenden, por ejemplo, con medidas mucho más agresivas de lo esperado".
Emanuel Juárez, analista técnico financiero, coincide en que el mercado entra en una ventana cargada de incertidumbre, aunque todavía no observa señales de pánico.
"Hay datos macro, decisión de la Fed, CLARITY Act, Banco de Japón y también rumores y noticias cruzadas que generan más ruido. Hoy veo un mercado en pausa, en acumulación y esperando confirmaciones", señala en declaraciones a este medio.
La inflación, la primera prueba para Bitcoin
La secuencia comenzará el jueves 10 de septiembre con la publicación del Índice de Precios al Productor (PPI, por sus siglas en inglés) correspondiente a agosto. Un día después se conocerá el Índice de Precios al Consumidor, el dato con mayor capacidad para inclinar la decisión de la Fed.
La inflación estadounidense se ubicó en el 3,4% interanual durante julio, por debajo del 3,5% de junio, pero todavía lejos del objetivo del 2% de la Reserva Federal. La atención estará puesta en el índice general, la variación mensual y, especialmente, la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía.
"El PPI mostrará las presiones desde los productores y el CPI tendrá mayor peso sobre las expectativas de la Fed", explica Chaves. La especialista sostiene que una aceleración generalizada tendría consecuencias diferentes de un aumento concentrado en la energía.
Datos superiores a los previstos podrían elevar los rendimientos de los bonos, fortalecer al dólar y presionar tanto a las acciones como a Bitcoin. Una moderación, en cambio, ampliaría el margen de la Fed para mantener las tasas y favorecería a los activos de riesgo.
Juárez introduce un factor adicional: el petróleo. El Brent continúa presionando al alza y podría volver a alimentar la inflación a través de los combustibles. "Parte de la calma reciente también tuvo que ver con una demanda china más contenida, pero si vuelve a demandar fuerte, ese equilibrio cambia", advierte.
El especialista también destaca que el gigante asiático continúa acumulando oro. En un escenario geopolítico y monetario complejo, interpreta ese movimiento como una señal de cobertura que el mercado no debería ignorar.
La decisión y mensaje de la Fed impactará en Bitcoin
El mercado llega dividido a la reunión de la Reserva Federal. Tras mantener las tasas sin cambios, la probabilidad de una suba de 25 puntos básicos se ubica cerca del 67% una semana atrás, pero ahora ronda el 59%. El próximo martes 15 y miércoles 16 se reúne el banco central.
Aunque los precios todavía reflejan una inclinación hacia un aumento, Chaves considera que, salvo una sorpresa inflacionaria importante este viernes, la Fed probablemente mantenga el rango actual de tasas entre 3,50% y 3,75%.
"Es mi interpretación, aun cuando difiere de lo que descuenta el mercado, y su confirmación podría generar alivio", afirma. Sin embargo, advierte que la reacción no dependerá únicamente de la decisión: las proyecciones y el mensaje sobre los próximos meses serán igualmente determinantes.
Mantener las tasas con un discurso restrictivo podría limitar el rebote de los activos. A la inversa, una suba acompañada por la señal de que no serán necesarios nuevos aumentos podría generar una reacción menos negativa de lo esperado.
Juárez encuentra esa incertidumbre reflejada en los gráficos. El Nasdaq lateraliza en períodos de cuatro horas desde mediados de agosto y conserva una estructura alcista de corto y mediano plazo, pero en el gráfico diario todavía se mueve dentro de un canal descendente.
"En el S&P 500 veo más fragilidad, con una alineación más bajista desde los máximos recientes", indica. Los fondos sistemáticos o CTA pueden comenzar a cerrar posiciones largas en los 7.549 puntos, mientras que los 7.480 aparecen como un soporte relevante en el mercado de opciones.
De todas maneras, los índices de volatilidad no anticipan una crisis inmediata. "El MOVE está lejos de una zona crítica y el VIX sigue contenido. Esto refuerza la idea de pausa, más que de pánico", resume Juárez.
La Clarity Act y la regulación serán el tercer driver de Bitcoin
El lunes 15 llegará el acontecimiento exclusivamente cripto: el Senado estadounidense realizará una votación de procedimiento para determinar si avanza la CLARITY Act.
No se trata de la aprobación definitiva de la ley. La instancia permitirá medir si sus impulsores reúnen los 60 votos necesarios para continuar con el tratamiento de una regulación integral para los activos digitales.
La iniciativa busca aclarar cuándo un activo queda bajo la órbita de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y cuándo corresponde la intervención de la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas (CFTC).
"Un avance podría mejorar la confianza y acercar al sector a reglas más claras, mientras que un bloqueo afectaría esas expectativas", explica Chaves. No obstante, la analista considera que el contexto macroeconómico tendrá mayor peso sobre Bitcoin: una noticia regulatoria favorable difícilmente compensaría por sí sola una venta generalizada de activos de riesgo.
Ese punto conecta con la lectura de Juárez. Si los datos de inflación se moderan y vuelve el apetito por riesgo, Bitcoin podría reaccionar al alza junto con los activos más especulativos. Pero si aumenta la probabilidad de una Fed más restrictiva, tanto las bolsas como el mercado cripto quedarían bajo presión, incluso con avances legislativos.
El cuarto factor para Bitcoin: Japón y el peligro del carry trade
La secuencia terminará el viernes 18 con la decisión del Banco de Japón. El mercado espera mayoritariamente una suba de 25 puntos básicos, hasta el 1,25%, en medio de una apreciación del yen y señales de persistencia inflacionaria.
El principal riesgo pasa por el carry trade: operaciones en las que los inversores toman deuda barata en yenes para colocar ese dinero en activos con rendimientos más elevados. Un fantasma que también se agitó hace dos meses.
Cuando el yen se aprecia o Japón aumenta las tasas, devolver esos préstamos se vuelve más costoso. Algunos inversores pueden verse obligados a vender acciones, bonos o criptomonedas para recomprar yenes y cancelar sus posiciones, una dinámica que puede reforzar la apreciación de la moneda y provocar nuevas liquidaciones.
"Esto puede afectar también a Bitcoin por la necesidad de obtener liquidez, incluso sin noticias negativas propias", explica Chaves. Sin embargo, aclara que una suba japonesa ya anticipada no implica automáticamente un desarme global.
El peligro aumentaría ante una decisión inesperada, señales de ajustes más rápidos o una apreciación brusca del yen. Además, si la Fed y Japón suben ambos 25 puntos básicos, el diferencial de tasas permanecería sin cambios. Si Japón aumenta y la Fed mantiene, la brecha se reduciría y el carry trade perdería atractivo.
Juárez coincide en que la combinación entre ambos bancos centrales será más importante que cada decisión por separado. "Si Japón endurece, se encarece el financiamiento barato y eso puede forzar una reducción del riesgo en varios activos, sobre todo si coincide con una Fed más restrictiva", advierte.
Los escenarios para Bitcoin
El escenario más favorable combinaría una inflación estadounidense moderada, una Fed sin cambios y un ajuste ordenado del Banco de Japón. El avance del CLARITY Act añadiría una señal positiva para la industria, aunque no sería suficiente por sí solo para sostener una suba.
El escenario más exigente reuniría sorpresas inflacionarias, expectativas de tasas estadounidenses más altas y un cierre acelerado de posiciones financiadas en yenes. Esa combinación reduciría la liquidez global y podría provocar ventas de activos apalancados.
Desde el análisis técnico, Chaves identifica una referencia decisiva en los u$s83.000. "Bitcoin todavía no logró superar esa zona. Si alguno de estos eventos actúa como catalizador positivo y el precio consigue romper y sostenerse por encima, sería una señal importante para confirmar el inicio de una nueva tendencia alcista", explica.
Juárez, por su parte, todavía observa espera y cautela, no una definición. El mercado parece tomar aire y cubrirse antes de una sucesión de acontecimientos con capacidad para revertir rápidamente cualquier primer movimiento.
Por eso, la clave no estará solamente en el resultado de cada dato o reunión, sino en la respuesta del precio. Con tantos catalizadores consecutivos, una reacción inicial puede resultar engañosa. La confirmación técnica por encima de los u$s83.000 o una pérdida de soportes permitirá distinguir entre una oscilación momentánea y el comienzo de un movimiento más profundo.