Bitcoin volvió a ubicarse por encima de la barrera psicológica de los u$s80.000 este jueves, con un avance de 4% hasta rozar u$s81.000. El movimiento no fue aislado: Ethereum recuperó los u$s2.450, y en apenas una hora el mercado liquidó cerca de u$s86 millones en posiciones cortas.
Esto confirma que buena parte del salto tuvo un componente "mecánico" además de uno genuinamente comprador. Se trata de la reedición de un fenómeno que ya había llevado a Bitcoin a superar los u$s75.000 semanas atrás, cuando una dinámica similar de cierre forzado de apuestas bajistas empujó la cotización hacia arriba.
La economía estadounidense sorprende y calma a la Fed
El primer disparador de la suba fue un dato duro de la economía real. El índice ISM de servicios de Estados Unidos se ubicó en 55,4 puntos, muy por encima del 54,3 que esperaba el mercado, y reforzó la lectura de que la actividad sigue en expansión sin señales de recalentamiento inflacionario.
Ese combo –crecimiento sólido sin presión de precios– es justamente el que los inversores necesitan para apostar a que la Reserva Federal (FED) no subirá las tasas en su próxima reunión, prevista para el 15 y 16 de septiembre.
El propio Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, se inclinó este jueves por sostener las tasas sin cambios en el rango actual de 3,50% a 3,75%, siempre que los datos de inflación de agosto sigan confirmando la moderación de las presiones de precios.
Se trata de una señal clave para el mercado cripto: como suele explicarse en las coberturas de Bitcoin cuando la FED define su hoja de ruta, las tasas bajas abaratan el crédito, aumentan la liquidez disponible y reducen el atractivo relativo de los activos que pagan interés frente a instrumentos como Bitcoin.
Los cuatro factores del rally de Bitcoin (generado con IA)
El fenómeno no es nuevo: la última gran flexibilización monetaria de la Fed coincidió con uno de los rallies más marcados de la historia de la criptomoneda, y el mercado vuelve a mirar ese antecedente cada vez que se acerca una decisión de política monetaria.
Sin embargo, la relación entre la Fed y el precio de Bitcoin no siempre fue lineal. En julio, una decisión dividida del board terminó empujando a la baja a la criptomoneda, lo que demuestra que el mercado no solo reacciona al nivel de tasas, sino también a la unanimidad dentro del organismo.
El short squeeze que aceleró la suba
El segundo factor no tiene que ver con el contexto macro. Buena parte del salto de las últimas horas responde a un mecanismo técnico conocido como short squeeze: cuando el precio sube con fuerza, los traders que apostaban a una baja deben recomprar el activo para cerrar sus posiciones, lo que retroalimenta la suba.
Los u$s86 millones liquidados en una hora son una muestra acotada de un patrón que también se vio en los u$s1.400 millones de posiciones cortas liquidadas durante el reciente cruce de los u$s75.000, tal como indicó el análisis de iProUP sobre el repunte de Bitcoin y las liquidaciones bajistas.
En ese momento, desde la firma Crypto Finance advirtieron que ese tipo de recompras forzadas "buscan sostener la liquidez del mercado de bonos y no representan un programa de flexibilización cuantitativa", una distinción importante para no sobreinterpretar cada repunte como el inicio de una tendencia de largo plazo.
Los analistas técnicos venían anticipando el movimiento. El comportamiento de las Bandas de Bollinger de Bitcoin en el gráfico de 4 horas se había comprimido con fuerza tras el recorrido desde los u$s60.000 hasta los u$s80.000, con una resistencia ubicada cerca de los u$s79.500 y un soporte en torno a los u$s76.700.
Ese patrón de "coiling" –o compresión previa a una ruptura– terminó resolviéndose al alza, tal como preveían varios operadores del mercado.
Wall Street también celebra: de Strategy a Robinhood
El tercer factor está relacionado con Wall Street, que realimenta el efecto alcista. El rebote de Bitcoin volvió a traccionar a las acciones vinculadas al ecosistema cripto. Alliance Global Partners inició la cobertura de Strategy (MSTR), la compañía que funciona como el mayor vehículo corporativo de exposición a Bitcoin, con una recomendación de compra y un precio objetivo de u$s252, lo que implica un potencial de suba del 97 por ciento.
El otro gran ganador de la jornada fue Robinhood, cuyas acciones saltaron 13% después de que su blockchain propia, Robinhood Chain –la red que la compañía lanzó para tokenizar acciones y activos–, generara u$s4 millones en ingresos on-chain en un solo día, la cifra más alta registrada por cualquier blockchain a nivel global en esa jornada.
Aunque ese ingreso no impacta de forma directa en el balance financiero de la empresa, el mercado lo interpretó como una señal alcista, en sintonía con las recomendaciones positivas que Morgan Stanley y Scotiabank emitieron esta semana sobre el sector.
De hecho, Goldman Sachs había marcado semanas atrás a Coinbase y otros grandes exchanges de criptomonedas como las principales beneficiadas de la nueva regulación cripto de Estados Unidos, en momentos en que la tokenización de activos gana terreno como próxima gran apuesta de Wall Street.
El apetito institucional no se limita a las acciones: los flujos hacia los ETF spot de Bitcoin, que en abril debutaron con fuerza también de la mano de Morgan Stanley, siguen siendo uno de los termómetros más seguidos por los analistas para medir si la demanda institucional acompaña –o no– cada nuevo máximo de precio.
Qué pasó con el resto del mercado cripto
El cuarto factor está vinculado a que se trata de un empujón generalizado a los activos de riesgo. De hecho, el efecto alcista se replicó en el resto del mercado cripto:
- BNB: u$s719,86 (+4,63%)
- Ripple: u$s1,46 (+8,95%)
- Solana: u$s104,09 (+4,53%)
- Cardano: u$s0,22 (+12,33%)
- Polkadot: u$s0,89 (+3,83%)
- Dogecoin: u$s0,09 (+9,12%)
Este comportamiento generalizado –y no concentrado únicamente en Bitcoin– suele leerse como una señal de que el apetito por riesgo cripto es amplio y no responde a un evento puntual de una sola moneda.
Qué debe mirar el inversor cripto
El mercado ya tiene la vista puesta en el próximo gran catalizador: el informe de inflación de Estados Unidos correspondiente a agosto, que se conocerá el 11 de septiembre.
Los datos de inflación recientes tendieron a generar reacciones alcistas en el mercado cripto, aunque los analistas remarcan que el comportamiento del precio previo a la publicación del dato suele pesar más que el número en sí mismo a la hora de determinar la magnitud del movimiento posterior.
El nuevo salto de Bitcoin también tiene una lectura local. El país viene consolidándose como un mercado clave para las principales emisoras de stablecoins: según explicó a iProUP Diego Kupferberg, experto en desarrollo de negocios digitales, "Argentina emergió como un hub prioritario para Circle, con USDC capturando el 46% del volumen de stablecoins del país", una porción relevante si se tiene en cuenta que Tether históricamente lideró la región.
En la misma línea, Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA, sostiene que la particularidad argentina pasa por una cultura previa de ahorro en moneda dura: mientras en otros mercados hay que justificar el uso de un dólar digital, el ahorrista local ya está familiarizado con la lógica del dólar cripto.
Con Bitcoin de nuevo por encima de los u$s80.000, la pregunta que se repite en el mercado es la misma de cada nuevo máximo local: si el impulso actual logra consolidarse como una tendencia de fondo o si, como ya ocurrió en rallies anteriores, una parte del movimiento vuelve a diluirse apenas se conozcan los próximos datos de la Fed.