El ciclo de cuatro años del halving, la referencia que los inversores en Bitcoin usaron durante más de una década para anticipar fases alcistas y bajistas, podría estar perdiendo su capacidad de marcar el ritmo del mercado.
El analista on-chain Willy Woo sostiene que la criptomoneda ya migra hacia un ciclo de 6 a 8 años, dictado por la deuda y la liquidez de las finanzas tradicionales, y no por el recorte programado de emisión del protocolo.
La tesis, publicada por Woo en su cuenta de X, se apoya en un dato concreto: la emisión anual de BTC ronda el 0,8% de la oferta circulante desde abril de 2024, y el próximo halving previsto para 2028 la reducirá a apenas 0,4%.
Esa cifra ya es inferior a la del oro, cuya producción minera agregó aproximadamente 1,7% al inventario existente en 2025, según datos del World Gold Council.
Para Woo, ese mecanismo de oferta ya no tiene la magnitud suficiente para imponer un calendario al precio, como sí ocurrió en ciclos anteriores, cuando la emisión superaba el 3% o incluso el 8% anual.
El debate no es nuevo para el ecosistema cripto, pero cobra relevancia después de un 2026 en el que Bitcoin perdió cerca de la mitad de su valor desde el máximo histórico de u$s126.198 registrado en octubre de 2025 y protagonizó un fuerte rebote en agosto, impulsado más por flujos institucionales que por narrativas vinculadas al halving.
Por qué la tasa de la Fed podría reemplazar al halving como reloj de Bitcoin
El ciclo de deuda de corto plazo que describe el economista Ray Dalio funciona como motor de demanda y liquidez: la Reserva Federal recorta tasas tras una recesión, el crédito se abarata, hogares y empresas se endeudan y gastan, los precios de los activos suben y la inflación los sigue.
Cuando la Fed responde con subas de tasas, el crédito se encarece, el crecimiento se frena y una nueva recesión obliga a repetir el proceso.
Los datos de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos calculan que ese ciclo dura en promedio 75 meses entre un pico y el siguiente, poco más de seis años. El rango de 6 a 8 años que plantea Woo se ubica en el extremo largo de ese registro.
La secuencia reciente de Bitcoin encaja con ambos modelos. La Fed llevó las tasas a cero en marzo de 2020, BTC tocó su máximo en noviembre de 2021, las subas de tasas arrancaron en marzo de 2022 y el mercado bajista llegó después. Esa coincidencia puede leerse tanto como efecto de la liquidez como del halving, y esa ambigüedad es precisamente lo que alimenta la discusión.
El argumento de Woo no está aislado. Fidelity Digital Assets llegó a una conclusión similar en una investigación publicada en febrero, donde encontró que la volatilidad de Bitcoin disminuye incluso cuando el activo marca máximos históricos, un comportamiento que la firma vinculó con la maduración del mercado.
Michael Saylor, fundador de Strategy, coincidió en abril al afirmar que el próximo rally no dependerá del halving sino de los flujos de capital y la adopción institucional.
Los ETF cambiaron la estructura del mercado cripto
Los ETF spot de Bitcoin, que no existían en ningún ciclo de halving anterior, son una pieza central del cambio estructural que sustenta la hipótesis de Woo.
Solo en agosto de 2026, estos instrumentos registraron ingresos netos superiores a u$s3.000 millones en Estados Unidos, el mes más fuerte desde octubre de 2025, según datos de SoSoValue. Los flujos acumulados desde su lanzamiento en enero de 2024 superaron los u$s54.000 millones.
Esa inyección conectó a Bitcoin de forma directa con carteras, gestores y flujos propios de las finanzas tradicionales, por lo que el rebote de agosto no lo impulsó la escasez programada del protocolo sino la liquidez del mercado de bonos del Tesoro, la caída de rendimientos y el regreso de la demanda institucional vía ETF.
Si el halving ya no marca el reloj, Bitcoin se convierte en una operación macro con beta más alta, como advirtió el propio Woo.
Qué dicen los defensores del ciclo de cuatro años
Los defensores del patrón tradicional tienen argumentos sólidos. Bitcoin alcanzó su máximo de u$s126.198 aproximadamente 18 meses después del halving de abril de 2024, dentro de la ventana histórica observada tras los picos de 2017 y 2021, y la corrección posterior fue del orden del 50%, consistente con ciclos previos. Un análisis de Kaiko Research publicado en febrero concluyó que la caída confirma el ciclo del halving en lugar de contradecirlo.
El propio Woo reconoció en el podcast What Bitcoin Did que Bitcoin nunca enfrentó una recesión económica prolongada desde su nacimiento en 2009.
La única contracción en ese período duró dos meses durante la pandemia de 2020 y recibió estímulo inmediato, por lo que 2026 podría ser la primera prueba real de un régimen donde la política monetaria pese más que el calendario del protocolo.
El debate enfrenta además un problema de muestra: Bitcoin completó apenas cuatro ciclos, y una órbita de 6 a 8 años no podrá confirmarse ni descartarse antes de la próxima década.
Si el patrón del halving se mantiene, el piso llegaría a finales de 2026 con una recuperación hacia 2028. Si el ciclo ya es más largo, ese mínimo se desplazaría a 2027 o más allá, con los rallies siguiendo los recortes de tasas de la Fed en vez de la fecha del halving.