Puntos importantes
Anthony Pompliano, cofundador de Morgan Creek Digital y una de las voces más escuchadas del mercado cripto, sostiene que la combinación entre Bitcoin y la inteligencia artificial es la única cartera capaz de proteger el capital durante los próximos veinte años.
El inversor construye su tesis a partir de un dato concreto: la deuda de Estados Unidos superó los u$s40 billones en agosto de 2026, mientras el costo anual de atenderla ya supera el u$s1 billón.
Para Pompliano, esa carga fiscal se convertirá en el factor macroeconómico que condicione las decisiones de política monetaria y el comportamiento de los mercados durante las próximas dos décadas.
La lógica detrás de la estrategia es simple: en lugar de apostar a un único desenlace, Bitcoin y la IA cubren los dos caminos que, según el inversor, tiene Washington para lidiar con su endeudamiento. "La mejor combinación de activos para las próximas dos décadas va a ser Bitcoin y la IA, pero no por la razón que pensás", planteó Pompliano.
Bitcoin, la cobertura ante una eventual devaluación
Si el Gobierno estadounidense opta por licuar su deuda mediante una expansión monetaria agresiva, Bitcoin funcionaría como el escudo natural frente a la pérdida de poder adquisitivo del dólar.
La oferta de la criptomoneda está limitada a 21 millones de unidades, un tope que Pompliano considera clave para absorber parte de los billones de dólares que se emitirían en ese escenario.
Bajo esa hipótesis, el inversor no descarta que Bitcoin supere los u$s1 millón con el correr de los años, aunque aclaró que no maneja un plazo ni una probabilidad concretos para esa marca.
Pompliano viene sosteniendo esta idea desde hace meses en distintas entrevistas, donde resumió su postura con una frase que repite con frecuencia: "la IA es ataque, Bitcoin es defensa". Mantiene esa postura incluso ante la reciente debilidad del precio, que en el arranque del invierno boreal llegó a caer 33% frente a sus máximos.
La infraestructura de IA como motor de crecimiento
El segundo escenario es el opuesto: que Estados Unidos logre esquivar el ajuste fiscal apostando a una expansión económica impulsada por la productividad.
En ese caso, según Pompliano, la infraestructura de inteligencia artificial sería la gran beneficiada, al canalizar las ganancias de eficiencia hacia las compañías de semiconductores, centros de datos y cómputo en la nube. El concepto no se limita a una sola empresa, sino al conjunto de firmas que sostienen el desarrollo de la IA a gran escala.
La tesis encontró respaldo en Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, quien defendió una estrategia similar de exposición simultánea a ambos activos y remarcó que no hace falta elegir entre uno u otro para captar los beneficios de cualquiera de los dos escenarios.
Cómo replicar la estrategia desde Argentina con CEDEARs
La dualidad entre Bitcoin e infraestructura de IA no es ajena al inversor argentino. Este año, Micron y AMD, dos de las compañías de semiconductores más vinculadas al boom de la inteligencia artificial, treparon más de 200% y 100% respectivamente, mientras Bitcoin retrocedía en el mismo período.
Ambos papeles cotizan como CEDEARs en BYMA, lo que permite a cualquier ahorrista local sumar esa exposición en pesos, sin necesidad de abrir una cuenta en el exterior, del mismo modo que puede comprar bitcoin a través de plataformas locales.
El propio comportamiento de los mercados en 2026 ilustra la lógica de Pompliano: a fines de agosto, mientras Bitcoin protagonizaba un repunte en forma de V, el sector de semiconductores atravesaba una corrección, un patrón inverso al que se había dado meses antes.
Esa alternancia es, para el inversor, la prueba de que ambos activos cumplen roles distintos dentro de una misma cartera y no compiten entre sí.
La propuesta no incluye porcentajes de asignación ni instrumentos concretos para llevarla a la práctica, por lo que funciona más como un marco conceptual que como una recomendación de inversión puntual.
El horizonte de veinte años que plantea Pompliano exige, según remarcó, tolerar la volatilidad de ambos activos y sostener la posición más allá de los ciclos de entusiasmo o corrección que puedan atravesar en el camino.