Bitcoin recuperó terreno con velocidad y volvió a acercarse a los u$s80.000 durante el martes. Sin embargo, el rebote deberá superar una prueba decisiva: el mensaje que esta semana lanzará la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, en un contexto marcado por tasas elevadas, rendimientos altos de los bonos del Tesoro y antecedentes mayormente adversos para el mercado cripto durante 2026.
El primer catalizador llegará el viernes 28, con el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole. Después, la atención se trasladará a la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) prevista para el 15 y 16 de septiembre.
Los antecedentes justifican la cautela. De las cinco decisiones de política monetaria celebradas durante el año, tres de ellas, enero, marzo y junio, coincidieron con giros bajistas claros de Bitcoin. Abril produjo una reacción positiva y julio terminó con un comportamiento más indefinido.
La volatilidad también quedó reflejada en el mercado de derivados. Las liquidaciones alrededor de cada anuncio de la Fed se ubicaron generalmente entre u$s300 millones y u$s500 millones. Enero fue la excepción: después de la decisión monetaria y en medio de la incertidumbre generada por la nominación de Warsh para conducir la institución, Bitcoin cayó 7%, desde u$s84.600 hasta u$s78.700.
Ese movimiento desencadenó las mayores liquidaciones del mercado cripto registradas hasta agosto: se cerraron posiciones largas por aproximadamente u$s2.407 millones, frente a apenas u$s154,7 millones en cortas.
Las definiciones de la Fed y el impacto en Bitcoin
La Reserva Federal mantuvo su tasa de referencia dentro del rango de 3,50% a 3,75% durante cinco reuniones consecutivas. Según las probabilidades que reflejaba FedWatch, el mercado asignaba un 59,9% de posibilidades a una nueva pausa en septiembre.
El mercado cripto espera el mensaje de Fed sobre las tasas (generado con IA)
Sin embargo, también existía una probabilidad del 40,1% de que la autoridad monetaria elevara el rango hasta 3,75%-4%. Una suba de 25 puntos básicos puede endurecer todavía más las condiciones financieras y presionar particularmente a los activos de mayor volatilidad.
Pero una pausa tampoco garantiza una respuesta positiva. Si la Fed mantiene la tasa y al mismo tiempo transmite que continuará elevada durante más tiempo, el efecto sobre Bitcoin podría seguir siendo restrictivo.
Los tipos de interés altos encarecen el financiamiento, reducen la liquidez disponible para asumir riesgos y aumentan el atractivo relativo de los títulos del Tesoro, que ofrecen rentabilidad sin la volatilidad característica de las criptomonedas.
Iñaki Apezteguia, cofundador de Crossing Capital, señala a iProUP que es cierto que la política monetaria estadounidense "marcó el tono del mercado de Bitcoin a lo largo de 2026", con decisiones que coincidieron mayormente con correcciones, liquidaciones de posiciones largas y salidas de los ETF.
Según explica, ese patrón fue agravado por los rendimientos elevados de los bonos del Tesoro, que endurecen las condiciones financieras y aumentan el costo de oportunidad de mantener "un activo sin yield", es decir, que no paga intereses por sí mismo.
¿Qué necesita Bitcoin para consolidar su tendencia alcista?
Apezteguia advierte que el avance actual hacia los u$s80.000 se apoya más en un short squeeze, el cierre forzado de apuestas bajistas, que en la aparición de un nuevo ciclo de apalancamiento alcista.
El especialista destaca que el interés abierto medido en Bitcoin cayó hasta un mínimo de cinco meses, cerca de 587.000 contratos. Esto indica que el movimiento estuvo acompañado por una reducción de posiciones abiertas en lugar de una entrada agresiva de nuevas apuestas apalancadas. Esa lectura tiene dos caras:
- Por un lado, el desapalancamiento reduce el riesgo de una acumulación excesiva de posiciones especulativas
- Por otro, muestra que el rebote todavía necesita una demanda más consistente para consolidarse
Apezteguia también observa una mejora incipiente en el indicador conocido como Coinbase Premium, que compara el precio de Bitcoin en Coinbase con el registrado en otras plataformas. Después de permanecer casi 98 días en terreno negativo, comenzó a mostrar señales tentativas de un giro positivo.
El cambio puede indicar una moderación de la presión vendedora entre los inversores institucionales estadounidenses, aunque todavía no alcanza para confirmar una recuperación sostenida de la demanda.
Al mismo tiempo, las reservas de Bitcoin en los exchanges recuperaron cerca de 28.000 BTC desde el mínimo de julio, pero permanecen estructuralmente contenidas. Una cantidad reducida de monedas disponibles en las plataformas suele limitar la oferta potencial de venta, aunque el aumento reciente introduce una señal que deberá vigilarse.
El precio realizado, en torno a los u$s52.850, también deja a la cotización de mercado ampliamente por encima del costo promedio al que se movieron las monedas. Según Apezteguia, esta diferencia mantiene importantes ganancias no realizadas y contribuye a recomponer la posición de los tenedores de corto plazo.
Precio Bitcoin vs rendimientos de bonos del Tesoro (crédito: CryptoQuant)
Bitcoin: el factor Kevin Warsh y la prueba de Jackson Hole
Antes de la reunión de septiembre, el mercado tendrá una señal clave este viernes: el discurso de Warsh en Jackson Hole. Para Apezteguia, un tono más restrictivo puede reactivar las liquidaciones y revertir la frágil mejora observada en el Coinbase Premium y en los flujos. En cambio, un mensaje equilibrado permitiría consolidar el desapalancamiento y la recuperación del costo base de los inversores.
"Mientras los rendimientos reales se mantengan altos y el sesgo restrictivo de la Fed persista, estos indicadores on-chain y de derivados confirman que el buen momento de Bitcoin es real, pero vulnerable al próximo mensaje de política monetaria", resume el cofundador de Crossing Capital.
La advertencia es más que importante porque el verdadero problema para el activo puede no estar únicamente en la tasa de referencia, sino en la parte larga de la curva estadounidense. En julio, el rendimiento del Treasury a 10 años alcanzó el 4,7%, mientras que el bono a 30 años superó el 5,2%, niveles que no se observaban desde 2007.
La suba ocurrió incluso con la tasa de política monetaria sin cambios. Esto muestra que las condiciones financieras pueden endurecerse sin una intervención directa de la Fed: los inversores exigen mayores retornos para financiar al Tesoro ante las dudas sobre la inflación, el déficit fiscal y el crecimiento de la deuda pública.
El futuro de Bitcoin: efecto de la regulación y stablecoins
Mauro Andreoli, embajador de Cardano y manager de Input Output Argentina, propone ampliar el horizonte del análisis. A su juicio, el impacto inmediato de las tasas debe ser considerado dentro de un proceso más amplio de institucionalización de la tecnología blockchain en EE.UU.
"Desde la mirada micro, una suba de tasas puede afectar a los mercados. Pero, con una visión macro y más institucional sobre la implementación efectiva de las tecnologías blockchain, el impacto de los movimientos de tasas sobre esta industria debería verse reducido", afirma.
Andreoli pone el foco en el debate regulatorio estadounidense y, particularmente, en la Clarity Act. Según su visión, el nuevo marco puede ampliar la integración de los activos digitales con el sistema financiero tradicional y generar nuevas fuentes de demanda para los bonos del Tesoro a través del mercado de stablecoins.
"Estados Unidos propone algo completamente innovador para el mundo financiero: crea demanda para los bonos del Tesoro, que cada vez lucen menos competitivos en economías tan voraces. Así, los emisores de stablecoins tendrán acceso legítimo a un mercado extremadamente grande, con oportunidades que no se han visto en la historia", explica Andreoli.
La tesis plantea que, a medida que las stablecoins y otras aplicaciones de blockchain consigan mayor adopción, regulación y casos de uso propios, el valor del ecosistema dependerá menos de los movimientos coyunturales de la Fed.
Para Andreoli, el debate sobre la dependencia y orientación de la Reserva Federal continúa muy presente en la política estadounidense, pero responde a dinámicas de corto plazo que pueden ser cíclicas. En contraste, una modificación legislativa de las reglas del mercado podría producir efectos más duraderos.
"Un cambio en las reglas de juego, acompañado por el debido proceso democrático del Poder Legislativo, puede revertir esa tendencia", advierte.
Sin embargo, reconoce que la aprobación del nuevo marco regulatorio continúa sujeta al escenario político. Las elecciones de medio término aparecen en el horizonte y pueden alterar los tiempos o las posibilidades de avance de la iniciativa.
"Si la demanda democrática y el proceso electoral permiten que esa ley sea aprobada es un tema que excede estos argumentos", aclara. No obstante, consideró que existe una relación lógica: cuanto mayor sea la red de implementación y más casos de uso autónomos agreguen valor a la tecnología, menor debería ser el efecto positivo o negativo de las decisiones monetarias sobre el mercado cripto.
En el corto plazo, Bitcoin continúa condicionado por las tasas reales, los rendimientos del Tesoro, los flujos de los ETF y el posicionamiento del mercado de derivados. Desde una perspectiva estructural, una mayor adopción institucional y regulatoria puede reducir gradualmente esa dependencia.