Bitcoin activó ocho señales de capitulación y la intensidad de las compras agresivas regresó a niveles observados durante el derrumbe de 2022, pero analistas responden la gran pregunta del mercado: ¿se llegó al piso y todo lo que viene es al alza?
La divisa digital volvió a superar los u$s75.000 impulsada por un contexto global más favorable y la liquidación de 1.400 millones en posiciones bajistas.
Las señales comienzan a acumularse. VanEck detectó que ocho de sus 12 indicadores de capitulación permanecen activos, el volumen de operaciones cayó a mínimos históricos y la intensidad de las compras agresivas en los exchanges regresó a niveles comparables con los de 2022.
Una señal de compra regresó a los niveles de 2022
Santiago Guzmán, CEO de Cripto Latin Fest, considera que Bitcoin ingresó en una zona atractiva, aunque todavía evita dar por concluida la corrección.
"Las compras agresivas en los exchanges están en niveles que no veíamos desde hace años, incluso similares a momentos de 2022. Y aunque suene contradictorio, que la gente pierda las ganas de comprar puede ser una buena señal", explica.
Cabe recordar que las compras agresivas son aquellas órdenes ejecutadas inmediatamente contra las ofertas disponibles. Cuando su intensidad cae, revela que los operadores están menos dispuestos a pagar precios crecientes para ingresar al mercado. Es una muestra de falta de entusiasmo, pero también puede indicar que la fase de euforia desapareció y que buena parte de los participantes especulativos ya abandonó sus posiciones.
El comportamiento de los inversores argentinos tras aumento de Bitcoin (Generado con IA)
"Bitcoin muchas veces funciona así: cuando está subiendo, todos quieren entrar; cuando cae y hay miedo, nadie quiere saber nada. Justamente en esos momentos de poco entusiasmo es donde históricamente se han empezado a construir buenos pisos", sostiene Guzmán.
El diagnóstico coincide con los últimos datos de Bitfinex. Jerónimo Ferrer, gerente de desarrollo de negocios para Latinoamérica de la plataforma, señala a este medio que el volumen spot agregado cayó hasta mínimos que no se observaban desde 2019.
"Ese tipo de silencio, poca liquidez y entusiasmo ausente, suele aparecer hacia el final de los ciclos bajistas, porque indica que ya no queda vendedor débil operando", advierte el experto.
No obstante, Ferrer advirtió que agotamiento y capitulación no son sinónimos. La capitulación suele incluir ventas indiscriminadas, fuertes liquidaciones y un aumento abrupto del volumen. El escenario actual es diferente: hay poca actividad, escasa convicción y un mercado que parece estar esperando un catalizador.
"No vemos liquidaciones masivas ni pánico vendedor, sino un mercado exhausto y a la espera. En un contexto así, cambios relativamente pequeños en los flujos podrían producir un movimiento desproporcionado en cualquier dirección", agrega.
Desde Crypto Finance llegaron a una conclusión similar consultados por este medio. Los bajos volúmenes son compatibles con las etapas finales de un mercado bajista, pero no constituyen por sí mismos una señal de compra. La actividad spot y en derivados retrocedió hasta niveles de fines de 2023, lo que refleja una convicción limitada tanto entre compradores como vendedores.
Para la firma, el volumen deprimido debe leerse más como una señal de fragilidad que como la confirmación de un mínimo: si la liquidez es escasa, incluso una entrada o salida moderada de capital puede provocar variaciones importantes en el precio.
El calendario abre una ventana para los próximos meses
La duración de la corrección también comienza a acercarse a los antecedentes históricos. Bitcoin se encuentra aproximadamente diez meses después del máximo alcanzado en octubre de 2025.
VanEck calculó que los cuatro mercados bajistas completados desde 2011 tardaron, en promedio, 11 meses en alcanzar su mínimo. Si se excluye el ciclo más corto de 2011, el promedio se extiende hasta 12,7 meses.
Desde Crypto Finance comentan que los tres ciclos anteriores tocaron fondo entre 12 y 14 meses después de sus respectivos máximos. Esa comparación ubicaría la ventana histórica de formación del piso entre septiembre y diciembre.
El calendario respalda la hipótesis, pero no la demuestra. La estructura del mercado cambió con la llegada de los ETF spot estadounidenses, la mayor participación institucional y la reducción del peso de grandes intermediarios no regulados capaces de provocar ventas forzadas.
Por esa razón, VanEck espera una corrección menos profunda que en los grandes ciclos bajistas anteriores, cuando Bitcoin sufrió caídas de entre 78% y 94%. Se trata, sin embargo, de una expectativa y no de una garantía.
Los ETF mejoran, pero el precio todavía responde poco
La demanda institucional ofrece otra señal favorable, aunque todavía ambigua. Según Crypto Finance, los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos recibieron cerca de u$s1.000 millones durante agosto.
Según datos del mercado, los flujos fueron de unos u$s683 millones hacia los ETF. El problema es que la respuesta del precio fue moderada frente al tamaño de los ingresos.
Esto sugiere que los vendedores absorbieron buena parte de la demanda proveniente de los fondos. Los flujos, además, fueron irregulares: tras registrar salidas por u$s389,7 millones en la semana terminada el 14 de agosto, los ETF recibieron u$s486,8 millones durante las ruedas del 17 y 18.
Así, Ferrer sostuvo que el contexto macroeconómico más favorable todavía debe traducirse en entradas nuevas y persistentes hacia los ETF y las stablecoins. Hasta que eso ocurra, considera prematuro hablar de un piso confirmado.
El rol del Tesoro de EE.UU. en el precio
El rebote se produjo después de que el Tesoro estadounidense anunciara que al menos duplicará, desde el 9 de septiembre, sus recompras destinadas a mejorar la liquidez en el tramo largo de la curva soberana de ese país.
La decisión fue acompañada por una suba de los bonos de mayor plazo, un dólar más débil y un avance de 2,7% del oro, que llegó a u$s4.500 por onza. Bitcoin puede beneficiarse del mismo canal como una especie de "oro digital": menores rendimientos reducen el costo de oportunidad de mantener activos escasos que no pagan intereses, mientras que un dólar más débil favorece a las reservas alternativas de valor.
No obstante, desde Crypto Finance marcan un límite importante: las recompras buscan sostener la liquidez del mercado de bonos y no representan un programa de flexibilización cuantitativa o QE. Además, Bitcoin conserva una sensibilidad mucho mayor que el oro frente al apetito global por el riesgo.
El efecto, por lo tanto, podría funcionar como sostén, pero difícilmente sea suficiente por sí solo para iniciar una tendencia alcista duradera.
La liquidación de u$s1.400 millones en posiciones cortas también obliga a tomar el avance con cautela. Una parte del rally respondió a operadores bajistas que debieron recomprar Bitcoin para cerrar sus apuestas, y no necesariamente al ingreso de capital de largo plazo.
Los precios que definen si Bitcoin encontró el piso
Los analistas identifican tres niveles centrales para las próximas ruedas.
El primero se encuentra entre u$s62.000 y u$s63.200. Esta franja coincide con el precio realizado mediano, el valor al que se movió por última vez la mitad de la oferta, y funcionó como soporte ante varios intentos bajistas.
Una ruptura de ese nivel podría llevar nuevamente a Bitcoin hacia los u$s58.500, mínimo registrado a fines de junio y principal referencia crítica de corto plazo.
Más abajo, Ferrer identifica el precio realizado agregado, cercano a u$s52.699, como el piso estructural del ciclo. Ese indicador representa el costo promedio de adquisición de toda la oferta de Bitcoin y suele actuar como soporte durante las fases más profundas de un mercado bajista.
Hacia arriba, los u$s67.176 representan el costo promedio de los tenedores de corto plazo. Recuperar ese precio devuelve a los compradores recientes a terreno positivo y reduce la presión potencial de quienes esperaban una oportunidad para salir sin pérdidas.
La prueba decisiva, sin embargo, aparece entre u$s68.700 y u$s70.000. Desde Crypto Finance comentan que una recuperación sostenida por encima de esa zona, acompañada por mayor volumen e ingresos continuos hacia los ETF, reforzaría sustancialmente la hipótesis de un piso duradero.
Las opciones todavía reflejan prudencia. La volatilidad implícita de corto plazo se mantiene cerca de mínimos de varios años, mientras que las opciones put, utilizadas como cobertura ante caídas, conservan una prima moderada frente a las calls. El mercado está calmo, pero continúa pagando por protección.
Guzmán, por su parte, evita concentrarse en un precio exacto. "No estaría tratando de adivinar si el piso es exactamente 60.000, 58.000 dólares o cualquier otro número. Estaría mirando cómo reacciona Bitcoin en estas zonas, el volumen, las liquidaciones y, sobre todo, si los holders de largo plazo empiezan a acumular", afirma.
Para el especialista, aún falta una rendición contundente del mercado: "No hemos visto una capitulación realmente fuerte, ese momento en el que el mercado prácticamente tira la toalla, aparecen liquidaciones importantes y el miedo se siente por todos lados".
La evidencia, por ahora, muestra un mercado sin euforia, con vendedores agotados y varias señales compatibles con el tramo final de una corrección. Pero la confirmación dependerá de que Bitcoin se mantenga en la franja de 70.000 dólares con demanda spot genuina.
Como sintetiza Guzmán: "Cuando todo el mundo está eufórico hay que tener cuidado, pero cuando nadie quiere hablar de Bitcoin es cuando más atención hay que prestarle".