Puntos importantes
El mercado de activos digitales parece atravesar una rotación interna: mientras las stablecoins sufrieron dos meses consecutivos de salidas en julio y la actividad en los exchanges se contrajo con fuerza, la tokenización de activos tradicionales aceleró y alcanzó nuevos récords.
Un informe de CoinDesk sobre stablecoins y activos tokenizados muestra que el capital no necesariamente está abandonando la infraestructura blockchain. Una parte comienza a desplazarse hacia instrumentos capaces de ofrecer rendimiento, respaldo regulatorio o exposición a activos financieros concretos.
La diferencia entre ambos segmentos es bien marcada. La capitalización total de las stablecoins cayó 2,4% en junio, hasta u$s312.000 millones y volvió a retroceder 1,2% en julio, hasta u$s308.000 M. En total, el sector drenó u$s14.500 M desde el máximo de mayo.
En sentido contrario, la capitalización de los activos tokenizados llegó a u$s32.100 millones en julio. Los bonos y fondos money market, el crédito privado, las acciones y los commodities representados en blockchain avanzaron hasta nuevos máximos o mostraron una recuperación.
Por qué cae el mercado de stablecoins
La caída del mercado de dólares cripto comenzó en junio. La capitalización se redujo en u$s7.700 millones, la mayor baja mensual en dólares desde mayo de 2022 cuando colapsó TerraUSD.
CoinDesk relaciona ese retroceso con la debilidad general de los principales criptoactivos y las salidas registradas por los fondos cotizados (ETF). También se produjeron episodios de pérdida de paridad en stablecoins sintéticas como apxUSD, msUSD y MIM, que dejaron de nuevo en evidencia riesgos de liquidez, respaldo y verificación de reservas.
En julio, la reducción fue menor, pero apareció una señal más preocupante: el fuerte descenso de la actividad. El volumen operado en pares de stablecoins en exchanges creció casi 11% en junio.
La contracción, por lo tanto, no se limitó al circulante. También cayó con fuerza su utilización en el mercado. A diferencia de junio, cuando la salida respondió a la debilidad de los activos digitales, en julio ganó importancia el rendimiento.
Desde el máximo de mayo, Tether perdió u$s5.800 millones de capitalización y USD Coin, otros u$s3.400 millones. Esto sugiere que parte del capital dejó de considerar suficiente el premio ofrecido por permanecer estacionado. Aunque las principales stablecoins también sufrieron salidas, la contracción no debilitó su dominio:
- La capitalización de Tether (USDT) cayó 1,9% en junio y otro 0,4% en julio. Pero su participación aumentó 59,7%
- USD Coin (USDC) bajó 2,6% en junio y se mantuvo estable
La concentración fue todavía mayor en la operatoria. USDT explicó 73,4% del volumen de stablecoins en exchanges y USDC, 22,3%. Reunieron casi 96% del total. El mercado se achicó, pero no se volvió más competitivo
Cuál es el nuevo destino del dinero cripto
La contracción de las stablecoins contrastó con el avance de los activos del mundo real tokenizados (RWA): su capitalización llegó a u$s32.100 M en julio y estableció un nuevo máximo.
Estuvo encabezado por bonos soberanos y fondos monetarios tokenizados: u$s19.200 millones y 58,3% del mercado. A diferencia de una stablecoin convencional, permiten capturar parte del rendimiento generado por las reservas.
El universo de renta fija tokenizada comienza a ampliarse más allá y la búsqueda de rendimiento se extendió hacia activos de mayor riesgo:
- El crédito privado tokenizado aumentó 22,3%
- Las acciones tokenizadas registraron una expansión todavía mayor: 50,3%
Ondo continuó como el mayor emisor, con u$s612 millones, pero su participación cayó de 44% a 27%. Binance bStocks creció 195,2% (u$s409 M) y Securitize avanzó 121,8% (u$s346 M).
Denise Cinelli, COO Global de Notbank by CryptoMarket, sostiene que no hay una salida generalizada del ecosistema, sino "una moderación en la liquidez disponible, una mayor búsqueda de rendimiento y rotación hacia instrumentos tokenizados".
Mariquena Otermin, CMO de Bitwage, afirma que "el capital no está abandonando la tecnología blockchain", sino que atraviesa "una clara rotación estratégica". Según explica, la liquidez que salió de los dólares cripto encontró destino en los RWA, que en julio marcaron un récord de u$s32.100 M.
Cinelli introduce un matiz importante y advierte que no puede afirmarse que "cada dólar que salió de una stablecoin ingresó automáticamente a un activo tokenizado", ya que parte de esos fondos pudo haber salido del ecosistema cripto (bancos o efectivo). Pero sí observa un cambio en la demanda: inversores que prefieren bonos, fondos monetarios o acciones tokenizadas en lugar de dólares digitales quietos.
Para Cinelli, la búsqueda de rendimiento y una mayor claridad regulatoria funcionan como catalizadores, pero la tokenización ya exhibe características de una tendencia estructural, ya que el crecimiento no se limitó a los bonos del Tesoro: las acciones avanzaron 50,3%, el crédito privado, 22,3%; y el volumen negociado alcanzó niveles récord.
Otermin coincide en que el fenómeno ya superó la etapa coyuntural. Señala que el rendimiento y la regulación impulsaron la primera ola de adopción, pero "el verdadero motor actual es la eficiencia operativa intrínseca de la tecnología".
En su visión, bancos y grandes administradores de fondos avanzan en la tokenización porque la blockchain permite liquidaciones inmediatas, menores costos y mayor programabilidad del capital.
¿Por qué la tokenización gana terreno?
Cinelli indica las ventajas operativas: "Liquidaciones más rápidas, disponibilidad casi permanente, automatización de pagos y la posibilidad de utilizar activos tokenizados como garantía dentro de otras aplicaciones financieras". Remarca que bancos, administradoras de fondos y bolsas ya están desarrollando infraestructura basada en blockchain.
Otermin llega a una conclusión similar desde otro punto de vista: no se digitalizan activos únicamente por el contexto de tasas, sino porque la tecnolgía cripto ofrece eficiencias que "los sistemas financieros heredados simplemente no pueden replicar". Y sostiene que "ya no es un experimento de tesorería, sino una modernización definitiva de los mercados de capitales".
Aunque ve una tendencia de largo plazo, Cinelli llama a evitar una visión excesivamente optimista. Advierte que una mayor capitalización no implica una adopción masiva y enumera desafíos como la liquidez, la interoperabilidad entre redes, la custodia, el cumplimiento regulatorio, la protección del inversor y la relación jurídica entre el token y el activo subyacente.
También subraya la necesidad de diferenciar entre la verdadera tokenización de un activo y una simple representación digital de su precio. Para que el modelo sea sostenible, advierte, el inversor debe conocer quién custodia el activo, "qué derechos otorga el token y qué ocurre ante una eventual insolvencia del emisor o intermediario".