Puntos importantes
CME Group quiere darle una segunda vida a un producto que hace más de dos décadas fracasó en Estados Unidos.
Desde el lunes empezará a negociar futuros sobre acciones individuales de más de 50 compañías, una herramienta que permitirá apostar a la suba o baja de empresas como Nvidia o SpaceX sin comprar sus acciones ni operar opciones.
Los contratos se liquidarán en efectivo según el precio de cierre de cada papel y estarán disponibles tanto para inversores minoristas como institucionales.
La propuesta apunta a quienes buscan operar con apalancamiento, pero sin la complejidad de las opciones.
También servirán para tomar posiciones largas o cortas y para ganar exposición a acciones difíciles de conseguir. Ese escenario quedó en evidencia con la salida a bolsa de SpaceX, donde muchos inversores interesados se quedaron sin acciones.
El producto también apunta a fondos y administradores de cartera que buscan nuevas herramientas para cubrir riesgos.
Qué empresas estarán disponibles
No es la primera vez que CME intenta instalar este mercado. Los futuros sobre acciones individuales debutaron en Estados Unidos en 2002, pero nunca despertaron suficiente interés y dejaron de operar en 2020.
Ahora la bolsa cree que el auge del trading minorista y el cambio en la forma de invertir pueden jugar a su favor.
La primera etapa incluirá futuros sobre más de 50 compañías estadounidenses, disponibles en dos formatos:
- 55 contratos estándar, equivalentes a 100 acciones
- 22 microfuturos, basados en 10 acciones
Los micro futuros incluirán a las empresas del grupo de las Siete Magníficas (Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla), además de Micron, Pfizer y Walmart.
Otro diferencial será el horario: podrán negociarse 23 horas por día, cinco días a la semana, bastante más que la rueda tradicional de Wall Street.
¿En qué se diferencian de comprar una acción?
A diferencia de quien compra acciones y pasa a ser accionista de una empresa, quien opera un futuro solo negocia un contrato cuyo valor sigue la cotización de ese papel. No recibe las acciones ni participa del capital de la compañía.
María Laura Acosta, asesora en finanzas, ahorro e inversiones, explica a iProUP que la principal ventaja de estos contratos es que "permiten invertir en empresas como Nvidia, Tesla o SpaceX sin tener que poner todo el dinero que cuesta comprar una acción. Es una forma de acceder a esos movimientos con un capital inicial menor".
La especialista agrega que los futuros también permiten obtener ganancias tanto cuando una acción sube como cuando baja, siempre que el inversor haya anticipado correctamente el movimiento del mercado.
Además, sostiene que, frente a las opciones, "suelen ser más fáciles de entender porque siguen de manera más directa la evolución del precio de la acción".
Uno de los escenarios donde CME cree que estos contratos pueden tener mayor demanda son las salidas a bolsa con alta demanda. Si un inversor no consigue acciones porque la oferta es limitada, igualmente podría tomar exposición a esa empresa mediante futuros.
Los desafíos que todavía enfrenta
El relanzamiento llega en un mercado mucho más competitivo que el de principios de los 2000. Hoy CME compite con otras bolsas de derivados y con nuevos jugadores que fueron ganando protagonismo en los últimos años.
Además, los futuros tampoco están exentos de riesgos. Operar fuera del horario habitual puede implicar movimientos bruscos, sobre todo cuando una empresa publica sus balances.
Acosta advierte que el principal riesgo está justamente en el apalancamiento. "Poner menos dinero al principio no significa arriesgar menos. De hecho, puede ocurrir exactamente lo contrario".
Según explica, "un pequeño movimiento en el precio de la acción puede generar una ganancia importante, pero también una pérdida muy grande en poco tiempo".
A eso se suma un punto práctico: mientras muchas plataformas permiten comprar acciones u opciones sin comisión, en el mercado de futuros los operadores minoristas suelen pagar un cargo por cada operación.
Por eso, para Acosta, los futuros sobre acciones individuales no son un instrumento pensado para quienes recién empiezan a invertir.
"Antes es preferible familiarizarse con instrumentos más simples, como acciones o fondos de inversión, y recién después dar el salto a herramientas más complejas", concluye.