Por qué el dólar pierde su lugar de refugio histórico y qué activos eligen los grandes inversores para cubrirse

El repliegue de los grandes capitales internacionales frente al dinero fiduciario reconfigura el mapa de las inversiones. El diagnóstico de expertos
Economía Digital
28.07.2026 • 08:53hs • Economía Digital

Puntos importantes

El bono del Tesoro de EE. UU. pierde estatus de activo libre de riesgo global por el deterioro fiscal en Washington.

Fondos institucionales y Bancos Centrales optan por Oro y Bitcoin ante déficit del 9% del PBI de EE. UU.

Expertos como José Del Palacio ven el cambio como cobertura estructural, no especulación financiera.

El bono del Tesoro de los Estados Unidos ostentó durante más de medio siglo el título indiscutido de ser el activo de resguardo financiero por excelencia global. Este instrumento, considerado libre de riesgo, cuenta con dos características clave para la confianza del inversor: tiene liquidez inmediata y es respaldado de forma directa por la economía más poderosa del planeta.

Sin embargo, el acelerado deterioro de las métricas fiscales en Washington está provocando un cambio de paradigma en la asignación de carteras de los principales fondos institucionales, que empezaron a desplazar a la divisa norteamericana en favor de activos de oferta limitada como el Oro y Bitcoin.

La erosión del bono del Tesoro como activo libre de riesgo

El detonante central de esta rotación no responde a un fenómeno de especulación financiera de corto plazo, sino a la mecánica básica de cobertura frente a un problema estructural de sostenibilidad de la deuda pública norteamericana.

Con proyecciones que ubican el déficit fiscal cercano al 9% del Producto Bruto Interno para 2034 y una deuda soberana camino a superar el 134% del PBI para 2035, el instrumento diseñado para cubrir volatilidad empezó a cargar sobre sí mismo el propio riesgo de devaluación del dinero fiduciario.

Cuando el activo de referencia pierde su función de reserva de valor, los grandes flujos de capital migran hacia alternativas que no dependan de la política monetaria o de la emisión de un banco central. En ese escenario, tanto el metal precioso -por su carácter histórico- como la criptomoneda creada por Satoshi Nakamoto -por su escasez programada- emergen como los dos grandes canales de preservación patrimonial.

Este fenómeno ya se refleja en las decisiones de los principales Bancos Centrales del mundo, que incrementaron de forma sostenida la compra de lingotes de oro para desdolarizar sus reservas internacionales, buscando activos libres de riesgo crediticio o de emisión soberana.

"El capital institucional está usando Bitcoin y Oro como refugio contra la devaluación del dólar. El catalizador: la deuda federal americana en expansión", explica el experto José Del Palacio en declaraciones a las que accedió iProUP.

En ese marco, el especialista remarca: "El bono del Tesoro americano fue durante décadas el activo de refugio global por excelencia. Pero cuando esa misma economía tiene un déficit proyectado al 9% del PBI y una deuda que va al 134% del PBI, el instrumento de refugio empieza a cargar el riesgo que se supone que cubre".

Del Palacio profundiza sobre la dinámica operativa que atraviesa Wall Street: "Cuando el Tesoro pierde parte de su función de refugio, los inversores buscan alternativas. Las dos más grandes son el Oro y Bitcoin, que tiene oferta fija y no dependen de ningún banco central. No es especulación: es la mecánica básica de la búsqueda de cobertura cuando el activo de referencia global está bajo presión".

La convergencia con las alertas de Wall Street

Este diagnóstico sobre el agotamiento de las monedas tradicionales sintoniza de forma directa con los recurrentes llamados de atención formulados por referentes del mundo de los negocios como Robert Kiyosaki.

El célebre autor de "Padre Rico, Padre Pobre" viene señalando las distorsiones derivadas de la emisión monetaria desenfrenada, calificando de forma insistente al papel moneda como "dinero falso" y urgiendo a los pequeños y grandes ahorristas a migrar hacia posiciones tangibles en metales y criptoactivos de alta capitalización.

La coincidencia entre los análisis técnicos de la City y el discurso de los divulgadores financieros expone que la pérdida de tracción del dólar ya no es una hipótesis marginal, sino un consenso operativo en marcha.

A diferencia de la emisión fiduciaria sin respaldo, el protocolo de Bitcoin reduce la emisión de nuevos bloques a la mitad cada cuatro años a través de sus procesos de halving, lo que acentúa su naturaleza deflacionaria.

Esta previsibilidad algorítmica, sumada a la rigidez física del Oro y la regla de emisión topeada en 21 millones de unidades para la moneda digital, consolida a ambos instrumentos como las dos herramientas centrales para atravesar un período marcado por la depreciación global de las divisas emitidas por los gobiernos.

Toda decisión de colocación de capitales o asignación de ahorros exige que los inversores evalúen minuciosamente su perfil de riesgo y sus metas financieras antes de tomar posiciones. Informarse a través de fuentes oficiales y realizar consultas periódicas con asesores financieros matriculados ante la CNV constituye la salvaguarda esencial para resguardar el capital.

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