Puntos importantes
Las stablecoins dejaron de ser una herramienta exclusiva del mercado cripto para convertirse en una de las apuestas más importantes del sistema financiero global. El fenómeno ya no está impulsado únicamente por inversores digitales o usuarios de criptomonedas: bancos, emisores de tarjetas, empresas tecnológicas e incluso gobiernos comienzan a desarrollar infraestructura alrededor de estos activos.
Esa es la principal conclusión del último informe semanal de Nexo, que sostiene que la verdadera competencia ya no pasa por cuál será la stablecoin dominante, sino por quién controlará la infraestructura sobre la que circularán los pagos digitales en los próximos años.
Argentina, entre los países donde más crecen las stablecoins
El reporte toma como punto de partida el caso argentino. Según Nexo, la persistente pérdida de poder adquisitivo del peso convirtió al país en uno de los mercados más dinámicos para el uso de stablecoins vinculadas al dólar.
La firma remarca que la Argentina no es una excepción aislada. Turquía, Nigeria y Líbano también registraron fuertes procesos de depreciación monetaria e inflación elevada durante los últimos años, impulsando la adopción de monedas digitales atadas al dólar como mecanismo de resguardo de valor y acceso a una divisa fuerte, especialmente en economías con restricciones cambiarias.
De acuerdo con la investigación, la expansión de estos activos responde a una necesidad financiera antes que tecnológica: ofrecer una representación digital del dólar accesible para cualquier usuario con conexión a internet.
Las proyecciones que recopila el informe muestran hasta qué punto Wall Street espera una expansión del negocio:
- El Citi proyecta un mercado de stablecoins de u$s1,9 billones hacia 2030 en su escenario base y hasta u$s4 billones en uno optimista
- Standard Chartered prevé que el sector alcance u$s2 billones ya en 2028
- El Citi y Brookfield consideran que la cantidad de dólares cripto en circulación puede multiplicarse hasta 15 veces durante esta década
En paralelo, el ecosistema de activos reales tokenizados (Real World Assets o RWA) continúa acelerándose. Según los datos citados en el estudio, estos instrumentos alcanzaron un récord de u$s33.000 millones durante el segundo trimestre del año, con un crecimiento de 45% en lo que va de 2026.
Entre los segmentos con mayor desarrollo aparecen los bonos del Tesoro estadounidense tokenizados, el crédito corporativo, las acciones y los fondos de venture capital.
La carrera por construir los rieles de pago
Uno de los puntos centrales del documento es que la oportunidad económica probablemente no esté en las propias monedas digitales sino en la infraestructura necesaria para utilizarlas.
Un informe conjunto de Visa y Artemis calcula que las stablecoins podrían convertirse en el mecanismo dominante para pagos de "muy bajo monto entre aplicaciones y dispositivos", mientras que las tarjetas tradicionales continuarían concentrando las transacciones de mayor valor.
El reporte recuerda que Visa, Mastercard y BlackRock participan del proyecto Open USD, mientras que en Japón la red de tarjetas JCB desarrolla pruebas junto con Circle para utilizar infraestructura basada en stablecoins.
Al mismo tiempo, la cadena japonesa Lawson comenzará a aceptar pagos con stablecoins desde agosto, mientras que Sony obtuvo una aprobación preliminar en Estados Unidos para crear un fideicomiso respaldado por dólares destinado a emitir su propia stablecoin.
Para Nexo, todos estos movimientos muestran que la industria financiera tradicional ya no discute si las stablecoins tendrán un papel relevante, sino cómo integrarlas a sus propios sistemas.
La expansión tampoco se limita al sector privado. El informe destaca el caso de Bolivia, donde las autoridades evalúan reconocer formalmente al USDT como medio de pago junto con el boliviano y el dólar estadounidense, en respuesta a la escasez de divisas que atraviesa el país.
Aunque todavía se encuentra en etapa de análisis, Nexo interpreta este tipo de iniciativas como una señal de que los dólares cripto comienzan a incorporarse a la conversación sobre política monetaria y sistemas de pago nacionales.
¿Quién se queda con el negocio de las stablecoins?
El informe de Nexo plantea que la verdadera competencia ya no será entre las distintas stablecoins, sino entre quienes construyan la infraestructura sobre la que funcionarán los pagos digitales.
En esa línea, Denise Cinelli, COO Global de Notbank by CryptoMarket, en charla con iProUP, considera que el negocio no tendrá un único ganador.
"El valor se distribuirá entre ambas capas, pero en horizontes distintos. Los emisores como Tether y Circle seguirán capturando una parte importante del negocio gracias al volumen de criptomonedas en circulación y la gestión de sus reservas", plantea la ejecutiva.
Sin embargo, a largo plazo, dice, quienes desarrollen la infraestructura como redes de pago, bancos y fintech, tendrán una ventaja estratégica, porque facilitarán la adopción masiva independientemente de qué stablecoin domine el mercado. "El verdadero potencial está en convertir a las stablecoins en una infraestructura de pagos global, rápida y eficiente", dice.
La visión es compartida por Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand, aunque pone aún más énfasis en el rol de la distribución. "El verdadero negocio se trasladó a la infraestructura. En los próximos años, el valor se va a dividir en dos frentes claros: mientras que emisores como Tether y Circle seguirán ganando por el volumen de sus reservas, los gigantes tradicionales como Visa, Mastercard y los bancos comerciales tienen la ventaja clave de la distribución", plantea.
Para Otermin, la clave estará en quién conecte esos dólares digitales con la economía cotidiana. "El gran ganador no será necesariamente quien emita la moneda estable, sino quien logre construir los rieles que los conecten con el consumo de la economía real y el día a día de las empresas".
Argentina: ¿las stablecoins seguirán creciendo si baja la inflación?
Otra de las tesis del informe de Nexo es que Argentina fue uno de los mercados donde más se expandieron las stablecoins por la inflación y las restricciones cambiarias. La incógnita ahora es si esa demanda continuará en un escenario de mayor estabilidad.
Para Mariquena Otermin, el fenómeno ya dejó de depender exclusivamente del contexto. "La adopción ya cruzó la barrera de ser solo un refugio temporal contra la inflación y el cepo: se convirtió en un cambio de hábito irreversible. Aunque la macroeconomía se estabilice, el usuario que ya experimentó la velocidad y la eficiencia de los dólares digitales no va a volver atrás".
Sin embargo, cree que cambiará el motor del crecimiento. "La demanda ya no estará impulsada únicamente por el ahorro individual, sino por la eficiencia corporativa, en la que el próximo salto vendrá de la mano de los pagos internacionales sin fricciones y la tokenización de activos financieros", dice.
Ese diagnóstico es consistente con la visión de Cinelli, quien sostiene que el futuro del negocio dependerá menos de cuál stablecoin se utilice y más de que la infraestructura permita que esos activos funcionen como un sistema de pagos global.
En ese escenario, opina, el crecimiento dejaría de apoyarse únicamente en la cobertura frente a la inflación para pasar a estar impulsado por nuevos casos de uso dentro de la economía real.