El Banco Central Europeo tomó la decisión operativa más importante del proyecto de euro digital desde su lanzamiento y eligió a los 36 proveedores de servicios de pago que van a construir y probar la infraestructura de la futura moneda digital europea.
Entre los seleccionados (elegidos entre más de 50 candidatos de toda la eurozona) figuran nombres que resumen perfectamente la dualidad del sistema financiero actual. Están Deutsche Bank y UniCredit, representando a la banca tradicional de décadas. También Revolut, Adyen y Stripe, las fintech que en los últimos diez años redefinieron cómo se mueve dinero en Europa.
El piloto comenzará en la segunda mitad de 2027 y durará 12 meses. Trabajará junto al BCE y 19 bancos centrales nacionales de la eurozona (con la excepción de Bulgaria y Malta) y pondrá a prueba pagos de persona a persona, de persona a empresa y transacciones tanto online como offline, antes de que se tome ninguna decisión formal sobre la emisión de la moneda.
La fecha objetivo para que el euro digital llegue al público sigue siendo 2029.
Europa contra Estados Unidos en la batalla por el dinero digital
Para entender por qué Europa está construyendo el euro digital con urgencia creciente, hay que mirar lo que está pasando en el otro lado del Atlántico.
Estados Unidos, bajo la presidencia de Trump, tomó en 2025 la decisión opuesta. Abandonó los planes de crear una moneda digital de banco central (CBDC) federal y apostó por dejar que el sector privado desarrolle stablecoins en dólares. El resultado fue un ecosistema de dólares digitales privados (liderado por USDC de Circle y USDT de Tether) que en junio de 2026 procesó un volumen récord de u$s1,79 billones en transacciones en un solo mes.
El problema, desde la perspectiva europea, es que esos dólares digitales privados también circulan en Europa y compiten con el euro. Visa y Mastercard concentran el 61% de los pagos con tarjeta en la eurozona. Y ahora, encima, las stablecoins en dólares están ganando terreno en los pagos digitales.
Florencia Pizarro, economista especializada en política monetaria y sistemas de pago internacionales, escribe el dilema que empujó a Europa a actuar: "Europa no quiere repetir lo que pasó con las redes de tarjetas: dejó que Visa y Mastercard construyeran la infraestructura durante décadas y ahora depende de ellas para el 61% de sus pagos con tarjeta".
"Si deja que las stablecoins en dólares llenen el vacío del dinero digital, en diez años va a depender de empresas privadas estadounidenses para mover dinero en euros. El euro digital es la respuesta soberana a ese riesgo", completa la experta.
Para quien no sigue el mundo del dinero digital de cerca, la pregunta más básica es la más importante: ¿por qué se necesita un euro digital si ya se pueden tener euros en el celular?
La diferencia es estructural. Los euros en la cuenta bancaria son un pasivo del banco: si la entidad quiebra, el dinero tiene riesgo y depende de los fondos de garantía de depósitos. El euro digital sería emitido y respaldado directamente por el BCE, el mismo organismo que emite los billetes físicos. Es, en términos técnicos, dinero público en formato digital. Tan sólido como un billete de 50 euros, pero en el celular.
No va a devengar intereses. Los saldos tendrán un límite para evitar que los depósitos salgan masivamente de los bancos comerciales hacia el BCE. Y el acceso será gratuito para los consumidores, a través de los mismos proveedores de pago que ya usan hoy. La distribución la hacen los bancos y fintech; el BCE emite y garantiza.
Qué dice la lista de elegidos sobre el futuro del ecosistema
El BCE tenía más de 50 candidatos y eligió 36. Ese proceso de selección ya dice algo sobre cómo va a ser el ecosistema del euro digital. Amplio en términos de actores, pero con estándares de admisión que dejaron afuera a una cuarta parte de los postulantes.
Lucrecia Simes, analista financiera especializada en infraestructura de pagos digitales, señala la dimensión estratégica del listado de seleccionados: "Que Revolut esté en la lista junto a Deutsche Bank no es casual. El BCE eligió un equilibrio deliberado entre la banca tradicional, que tiene la red de distribución y la confianza institucional, y las fintechs, que tienen la experiencia de usuario y la velocidad de adopción".
"Si solo hubieran elegido bancos, el euro digital habría llegado a los clientes de siempre. Con Revolut y Stripe en la lista, la apuesta es llegar a una generación que nunca pisó una sucursal bancaria", señala la experta.
Simes agrega que el piloto de 12 meses es más importante de lo que parece: "No es solo una prueba técnica. Es la fase donde se decide si el euro digital sirve de verdad en la vida cotidiana".
"Si alguien lo usa para dividir una cuenta en un restaurante, si un pequeño comercio lo acepta sin fricción, si funciona offline en el subte. Esas cosas no se pueden simular en un laboratorio", concluye.
El miembro del Comité Ejecutivo del BCE Piero Cipollone fue claro sobre el significado del nivel de interés recibido: "El fuerte interés del mercado por el piloto demuestra la disposición del sector privado a implicarse activamente y avanzar con rapidez en el proyecto".
El obstáculo legislativo que puede retrasar todo el plan
Con toda su relevancia, el anuncio del piloto tiene una advertencia importante que el BCE repite cada vez que puede. Nada de esto ocurre sin el marco legal aprobado por los legisladores europeos.
Las negociaciones entre el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión Europea sobre la legislación base del euro digital siguen en curso. La aprobación formal está prevista para 2027, el mismo año en que arranca el piloto. La secuencia es tensa: se está construyendo la infraestructura mientras la ley que la autoriza todavía se debate.
Esa superposición de tiempos no es un descuido. Es un cálculo deliberado: el BCE no quiere llegar a 2029 sin haber probado el sistema real con usuarios reales. Pero sí implica que cualquier retraso legislativo (y la historia del euro digital tiene varios) puede correr toda la línea de tiempo.
El BCE invirtió más de u$s1.300 millones en infraestructura del euro digital antes de tener el marco legal que lo autorizara. Seleccionó 36 proveedores de entre más de 50 candidatos para un piloto que arranca en 2027. Y puso en la lista a las fintech más disruptivas de Europa junto a los bancos más conservadores del continente.
Esa combinación de apuesta de capital, urgencia operativa y diversidad de actores dice algo que ningún comunicado oficial puede decir explícitamente: Europa decidió que llegar tarde al dinero digital es un riesgo mayor que equivocarse en el camino.
En 2029, si todo sale según el plan, cualquier ciudadano europeo podrá pagar con euros digitales emitidos directamente por el BCE, distribuidos por Revolut o Deutsche Bank, en un comercio que los acepta con el mismo sistema que hoy usa para cobrar con tarjeta. Mientras tanto, en EE.UU., Circle y Tether seguirán procesando billones de dólares digitales por mes sin respaldo de ningún banco central.
Cuál de los dos modelos gana depende de qué valoran más los usuarios. Si la garantía soberana o la velocidad del mercado privado. Esa pregunta todavía no tiene respuesta, pero el piloto del BCE en 2027 va a empezar a responderla.