Puntos importantes
Bitcoin (BTC) atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. La principal criptomoneda del mercado llegó a perder la mitad de su valor desde el máximo histórico de u$s126.223 alcanzado en octubre de 2025 y volvió a moverse en niveles que no registraba desde 2024.
Durante julio, BTC se acercó nuevamente a la zona de los u$s62.000, lejos del entusiasmo que dominaba al mercado durante el ciclo alcista anterior.
La caída volvió a instalar una pregunta entre los inversores: si el activo ya encontró un piso o todavía tiene margen para profundizar la corrección.
El escenario aparece en medio de un cambio en las preferencias de los grandes jugadores financieros. Después del fuerte interés que despertó Bitcoin entre 2023 y 2025, parte del capital comenzó a dirigirse hacia otros sectores de Wall Street.
La inteligencia artificial y las empresas tecnológicas concentraron parte de esa atención. En los últimos días, los fondos globales de acciones recibieron u$s49.230 millones, mientras que el sector tecnológico captó u$s11.490 millones, impulsado por las expectativas sobre el negocio de la IA.
En cambio, Bitcoin mostró dificultades para recuperar el interés institucional con la misma intensidad de los años anteriores. Los movimientos de los fondos cotizados en Bolsa vinculados con la criptomoneda se convirtieron en una de las principales señales de este cambio.
Bitcoin pierde atractivo entre inversores y los ETF muestran la salida de capital
Los datos publicados por Farside Inventors reflejaron la magnitud de las salidas cripto. A principios de junio, los ETF de Bitcoin al contado de Estados Unidos registraron retiros netos por u$s469 millones.
La tendencia continuó sobre el cierre del mes. Los fondos perdieron u$s231 millones el 29 de junio y otros u$s222,6 millones durante la jornada siguiente. El comienzo de julio tampoco mostró una recuperación inmediata, con salidas netas por u$s296 millones el primer día del mes.
Sin embargo, el mercado mostró algunas señales con mayor estabilidad. El 2 de julio, los ETF recibieron u$s223,5 millones y, durante el 6 de julio, sumaron otros u$s265,7 millones. Los números reflejan un escenario todavía volátil y sin una tendencia compradora consolidada.
En este contexto, los inversores intentan determinar hasta dónde puede extenderse la caída de Bitcoin. Para Iván Bolé, abogado y especialista en cripto, el movimiento actual debe analizarse desde una perspectiva más amplia y no únicamente a partir de las variaciones diarias del precio.
"Si adoptamos una visión macro que abarque desde 2021 a 2026, vemos que hay cierta lógica detrás del movimiento. Si bien es imposible predecir los mercados, se presume que aparecerán compradores en torno de u$s49.000 y u$s52.000, ahí habría una posibilidad para la reversión", indica Bolé a iProUP.
Los niveles clave que pueden definir el futuro de la criptomoneda
Según el especialista, Bitcoin encontró soporte en torno a una línea formada por los máximos registrados durante 2024. Aquella región funcionó como una zona de consolidación antes del fuerte impulso que llevó al activo primero hacia los u$s100.000 y luego hasta su máximo histórico.
La atención del mercado ahora está puesta en la aparición de nuevos compradores. La demanda será uno de los factores determinantes para saber si Bitcoin puede construir un piso o si deberá buscar niveles todavía más bajos.
Si la demanda no logra sostener al activo en esa franja, identifica una segunda zona de interés alrededor de los u$s42.000. Una caída hasta esos valores implicaría una profundización considerable del retroceso iniciado después de los máximos de 2025.
El especialista incluso contempla un escenario más agresivo. "Bitcoin puede corregir hasta u$s31.000 o u$s32.000 y eso no sería preocupante en el largo plazo, aunque sí sería una corrección furibunda", advierte.
Para el analista, una caída de esa magnitud no modificaría las características estructurales de Bitcoin. Sin embargo, tendría un fuerte impacto sobre los inversores de corto plazo y sobre quienes ingresaron al mercado durante la última etapa del ciclo alcista.
El comportamiento actual también expone una transformación que Bitcoin atravesó durante los últimos años. La entrada de fondos institucionales y el crecimiento de los ETF acercaron definitivamente al activo al funcionamiento de los mercados financieros tradicionales.
"Lo que hay que internalizar es que Bitcoin ya no es un activo de frontera. Ingresó a Wall Street y, como activo de riesgo, es volátil y ha atado su carro a los vaivenes de la Bolsa", profundiza Bolé.