El Reino Unido ampliará la supervisión financiera a los principales proveedores tecnológicos por su rol clave en la infraestructura en la nube
13.07.2026 • 13:51hs • Polémica
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Microsoft, Google, AWS y Oracle quedan bajo la lupa por su impacto en el sistema financiero
El Reino Unido decidió ampliar el alcance de su regulación financiera al designar como "terceras partes críticas" a Microsoft, Google, Amazon Web Services (AWS) y Oracle,
Esta política del país europeo se debió a la creciente dependencia del sistema financiero de sus servicios de computación en la nube.
De esta forma, la medida entrará en vigor el 13 de julio y permitirá a los reguladores supervisar directamente a estas compañías.
La medida contra Microsoft, Amazon y otras tecnológicas
La decisión respondió a la preocupación de las autoridades británicas por el riesgo sistémico que representa la concentración de servicios tecnológicos en un reducido grupo de proveedores.
Bancos, aseguradoras, bolsas y otras entidades financieras usan infraestructura en la nube para operar procesos esenciales, por lo que una interrupción de gran escala podría afectar simultáneamente a múltiples instituciones y comprometer la estabilidad del sistema financiero.
Con esta designación, el gobierno británico extendió el perímetro de la supervisión regulatoria más allá de las entidades financieras tradicionales.
El objetivo fue fortalecer la resiliencia operativa del sector, para así reducir el impacto potencial de incidentes tecnológicos que puedan interrumpir pagos, procesamiento de transacciones o acceso a servicios financieros críticos.
Las empresas alcanzadas por la medida son Microsoft Ireland Operations Ltd, Google Cloud EMEA Ltd, Amazon Web Services EMEA SARL y Oracle Corporation UK Ltd.
Aunque la regulación no cuestionó el uso de servicios en la nube, sí reconoció que estos proveedores se convirtieron en infraestructura esencial para el funcionamiento de los mercados financieros.
El impacto en el sector cripto
Por otro lado, esta iniciativa también podría tener implicancias para sectores como las fintech, los pagos digitales y la industria de las criptomonedas, donde la dependencia de plataformas cloud es cada vez mayor.
Exchanges, custodios y empresas de análisis blockchain usan ampliamente este tipo de infraestructura, por lo que la decisión británica podría servir como referencia para futuras regulaciones en otras jurisdicciones.
El anuncio reflejó un cambio en la concepción del riesgo financiero, ya que además de vigilar la solvencia de bancos y aseguradoras, los reguladores comenzarán a prestar atención a la infraestructura tecnológica que sostiene el funcionamiento cotidiano del sistema.
En un contexto de creciente digitalización, la continuidad de los servicios en la nube pasó a considerarse un elemento clave para preservar la estabilidad financiera.