El banco de inversión Bernstein volvió a poner una cifra sobre la mesa que sonaba casi utópica hace apenas unos meses: u$s150.000 para Bitcoin antes de que termine 2026. La firma sostiene ese objetivo pese a que la principal criptomoneda acumula una caída de alrededor del 54% desde el máximo histórico que tocó en octubre de 2025, cuando llegó a rozar los u$s125.000.
La pregunta que atraviesa todo el informe es si el mercado, después de meses de golpes, empieza a mostrar señales de vida.
¿Por qué Bernstein cree que esta corrección es distinta a las anteriores?
Los analistas liderados por Gautam Chhugani, en una nota a clientes conocida este lunes, remarcaron que el retroceso actual parece más moderado que los desplomes históricos de Bitcoin.
En ciclos bajistas anteriores, la criptomoneda llegó a perder entre 75% y 90% de su valor desde los máximos, en procesos que se extendían entre 12 y 15 meses. Esta vez, la caída de 54% se dio en apenas tres trimestres, algo que Bernstein interpreta como una señal de mayor madurez del mercado.
Bitcoin volvió a testear la zona de los u$s60.000 antes de rebotar hacia los u$s63.000 en los últimos días y al momento de esta redacción nota cotizaba cerca de los u$s64.500, con una suba semanal de 6%. Aun así, la moneda sigue muy lejos de su techo de octubre.
Bernstein no afirma que el mercado bajista haya terminado. Lo que plantea es una pregunta más precisa: si existen "signos de vida" que indiquen que lo peor ya pasó. Su respuesta, por ahora, es matizada: el sentimiento del mercado luce peor de lo que reflejan los flujos reales de capital.
¿Qué dicen los flujos de dinero sobre Bitcoin?
Según los cálculos de la firma, los flujos combinados de tesorerías corporativas y fondos cotizados en bolsa hacia Bitcoin suman u$s10.000 millones en lo que va de 2026.
La cifra está muy por debajo de los u$s60.000 millones registrados durante todo 2025, pero sigue siendo positiva en términos netos, algo que Bernstein destaca como relevante en un año donde la liquidez global se concentró en acciones ligadas a la inteligencia artificial.
Los ETF spot de Bitcoin, por su parte, acumulan salidas de u$s5.500 millones sobre una base de activos de u$s74.000 millones, es decir, menos del 8% del total administrado.
Para Bernstein, esa proporción, sumada a una caída de precio cercana al 50%, genera una sensación de pánico mayor a la que realmente reflejan los números.
¿Qué rol cumple Strategy en esta ecuación?
Strategy, la compañía que preside Michael Saylor, aparece como una pieza central del análisis. De acuerdo con presentaciones corporativas citadas por Bernstein, la empresa compró unos 175.000 BTC por aproximadamente u$s14.000 millones durante 2026, llevando sus tenencias totales a 847.363 BTC.
La firma considera que Strategy fue el principal sostén de los flujos netos positivos hacia Bitcoin este año, funcionando como comprador estructural mientras los ETF spot atraviesan salidas. Ese comportamiento compensa buena parte de la presión vendedora de otros actores del mercado.
Sobre los temores de que Strategy pueda verse obligada a vender BTC para cubrir compromisos financieros, Bernstein se muestra escéptico. La compañía mantiene liquidez suficiente para cubrir dividendos e intereses durante más de 17 meses, su deuda equivale a apenas 13% del valor de su colateral en Bitcoin, y el próximo pago de capital relevante –cercano a u$s1.000 millones– recién vence en el tercer trimestre de 2028.
Bajo su política actual, la empresa podría vender hasta u$s1.250 millones en Bitcoin para financiar dividendos, intereses y recompras, aunque cualquier reducción mayor de sus reservas requeriría aprobación de la junta directiva.
¿Qué pasa con los mineros de Bitcoin?
Mientras Strategy acumula, los grandes mineros estadounidenses avanzan en sentido contrario. Bernstein observa que estas compañías están redirigiendo cada vez más recursos hacia centros de datos de inteligencia artificial, una tendencia que ganó fuerza durante 2026 ante la demanda de infraestructura computacional.
La tasa de hash total de la red cayó cerca de 11% en lo que va del año, y la participación de los mineros estadounidenses se redujo más de 40 puntos básicos en los últimos dos trimestres, mientras que operadores del sudeste asiático, Asia Central y América Latina ganaron unos 100 puntos básicos.
Bernstein anticipa que los principales mineros de Estados Unidos terminarán abandonando por completo la minería de criptomonedas.
¿Qué avances regulatorios menciona el informe?
El documento también repasa el terreno normativo. La Ley GENIUS sobre stablecoins sigue su curso legislativo, mientras que los futuros perpetuos cripto ya se despliegan en Estados Unidos a través de plataformas como Kalshi y Coinbase.
Bernstein calcula, según datos de Polymarket, una probabilidad cercana al 50% de que la Clarity Act sea aprobada durante 2026, una ley clave para dar mayor certeza regulatoria a los criptoactivos.
A esto se suma un dato de infraestructura: los activos del mundo real tokenizados alcanzaron un máximo histórico de unos u$s52.000 millones, lo que para Bernstein confirma que blockchain sigue ganando terreno más allá de la especulación, con aplicaciones en crédito, fondos y bonos representados on-chain.
¿Es realista el objetivo de u$s150.000?
Bernstein no esquiva la magnitud del desafío. Desde los niveles actuales, cercanos a los u$s62.600, Bitcoin necesitaría subir más de 130% para llegar a los u$s150.000 en los próximos meses.
Eso exigiría una fuerte reversión de los flujos, el regreso del apetito institucional, una mejora del contexto macroeconómico y la recuperación de la narrativa de Bitcoin como reserva de valor digital.
Aun así, la firma sostiene su objetivo, apoyada en una combinación de factores: la corrección actual es menos profunda que ciclos anteriores, los flujos netos no son tan negativos como parece, Strategy sigue siendo comprador neto, los mineros estadounidenses ya están reduciendo presión mediante su salida hacia IA y la regulación continúa avanzando.
El propio calificativo que usa Bernstein –"ambicioso"– resume el estado del debate: Bitcoin cayó 54%, no 80%; los ETF pierden capital, pero las tesorerías compensan parte del golpe; los mineros venden, pero Strategy sigue comprando. Son señales mixtas, que dejan la puerta abierta a un repunte, pero todavía sin la contundencia necesaria para declarar que el ciclo bajista quedó atrás.