Una de las firmas de análisis más poderosas de Wall Street desafió al pesimismo del mercado cripto. Bernstein ratificó su pronóstico de u$s150.000 para Bitcoin antes de fin de año, pese a que la criptomoneda más famosa del mundo acumula un desplome del 54% desde su récord histórico de u$s126.000, alcanzado en octubre de 2025.
Para llegar a ese objetivo, Bitcoin debería más que duplicar su valor actual. Hoy cotiza en torno a los u$s61.500, tras un leve rebote semanal del 2,5%. La distancia es enorme, pero la firma asegura que hay señales concretas que sostienen la apuesta.
El argumento central de Bernstein es que este ciclo bajista no se parece a los anteriores: en las caídas previas, Bitcoin se desplomó entre un 75% y un 90% desde sus máximos, pero esta vez el piso se encontró en el 54%, lo que refleja un mercado más maduro con jugadores institucionales que antes no existían.
Los números de flujos de capital también le dan aire a esa lectura. Si bien los ETF de Bitcoin al contado registran salidas por u$s5.500 millones en lo que va de 2026, la suma de fondos cotizados y compras corporativas arroja un saldo positivo de u$s10.000 millones. Lejos de los u$s60.000 millones que ingresaron en 2025, pero en terreno favorable.
Detrás de buena parte de esos flujos positivos hay un nombre que el mercado ya conoce de sobra: Michael Saylor. Su compañía, Strategy, compró cerca de 175.000 bitcoins por unos u$s14.000 millones en lo que va del año y acumula 847.363 BTC en sus reservas. Es, por lejos, la mayor apuesta corporativa del mundo en la criptomoneda.
Una de las mayores preocupaciones del mercado es si Strategy podría verse obligada a vender parte de esos bitcoins para cubrir deudas, pero Bernstein descartó ese escenario: la empresa tiene liquidez para afrontar dividendos e intereses durante más de 17 meses, sus pasivos representan apenas el 13% del valor de su colateral en Bitcoin y su próximo vencimiento importante recién llega en el tercer trimestre de 2028.
En paralelo, el informe señaló un cambio estructural entre los mineros de Bitcoin de Estados Unidos. Varios de los principales operadores están migrando su infraestructura hacia centros de datos para inteligencia artificial, impulsados por la explosión de demanda computacional del sector.
Bernstein anticipa que esa tendencia podría llevar a los mineros estadounidenses a abandonar por completo la actividad, dejando espacio a operadores del sudeste asiático, Asia Central y América Latina.
La tasa de procesamiento de la red ya refleja ese movimiento: cayó un 11% en promedio este año. La participación de los mineros de Estados Unidos se redujo más de 40 puntos en los últimos dos trimestres, mientras que los de mercados emergentes ganaron terreno.
En el plano regulatorio, Bernstein destacó avances que podrían funcionar como catalizadores. El GENIUS Act, un proyecto de ley para regular las stablecoins, sigue su camino en el Congreso de Estados Unidos.
También la Clarity Act, orientada a establecer reglas más claras para los criptoactivos, tiene cerca de un 50% de chances de ser aprobada este año, según estimaciones de Polymarket. Además, plataformas como Coinbase y Kalshi ya comenzaron a ofrecer futuros perpetuos cripto en suelo estadounidense.
Como dato adicional, los activos del mundo real convertidos en tokens digitales alcanzaron un récord de u$s52.000 millones, una señal de que la tecnología blockchain avanza más allá de la especulación pura.
Sin embargo, Bernstein no ocultó los riesgos. La corrección ya lleva tres trimestres y los ciclos bajistas anteriores se extendieron entre 12 y 15 meses antes de encontrar un piso firme. Eso significa que todavía podría haber más turbulencia antes de una recuperación sostenida.
¿Qué tiene que pasar para que Bitcoin llegue a u$s150.000?
Que Bitcoin alcance los u$s150.000 antes de que termine 2026 dependerá de varios factores al mismo tiempo: una reversión de los flujos en los ETF, el regreso del apetito institucional, una mejora del contexto macroeconómico global y una recuperación de la narrativa de Bitcoin como reserva de valor digital.
La propia Bernstein califica su meta como "ambiciosa". El mercado necesita mostrar señales más claras de que el ciclo está por cambiar de dirección.